martes, 6 de octubre de 2015

El Congreso Sacra Liturgia 2015

Reproducimos para nuestros lectores con leves ediciones de la Redacción el reportaje publicado por el sitio Paix Liturgique sobre el Congreso Sacra Liturgia 2015, el que tuvo lugar del 1° al 4 de junio de este año en la ciudad de Nueva York. Las conferencias y testimonios dan cuenta una vez más que la Misa tradicional es esperanza entre las ruinas, no sólo para asegurar la restauración de la dignidad en las celebraciones litúrgicas y la renovación litúrgica, sino también para superar décadas de aplicación de una lamentable y nociva hermenéutica de la ruptura y volver así a la transmisión íntegra y sin deformaciones de la Fe Católica.


Especialmente poderoso es el testimonio de los jóvenes participantes, los que demuestran, como nos lo decía el Papa Benedicto XVI, que la Misa tradicional no es algo meramente para gente mayor nostálgica del pasado. Muy por el contrario, en todas las comunidades donde se celebra la Misa tradicional se advierte de inmediato el poderoso efecto de la Misa tradicional en los jóvenes, siendo clave en su perseverancia en la Fe y en el acrecentamiento y profundización de ésta.

Agradecemos especialmente a Paix Liturgique por la mención que hace del Congreso Summorum Pontificum que tuvo lugar este año en Santiago de Chile, a cuya organización contribuyó Magnificat. Sin duda el apoyo y la contribución activa de Paix Liturgique al Congreso en Santiago de Chile, especialmente mediante el envío de un representante, el Sr. Guillaume Ferluc, contribuyeron decisivamente al éxito de éste y nos animaron a repetir la experiencia en lo sucesivo, sobre todo cuando nuestra Asociación se apronta a celebrar su quincuagésimo aniversario. 

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Bajo el auspicio de Mons. Rey y la supervisión de Dom Alcuin Reid, ambos de la diócesis de Fréjus-Toulon en Francia, la conferencia Sacra Liturgia ha reunido durante cuatro días a más de 350 participantes, entre los cuales numerosos jóvenes, ya fuesen laicos (mujeres y hombres), seminaristas o sacerdotes. Cada tarde, después de las conferencias, muchas especializadas pero siempre claras, tenía lugar una celebración según una u otra forma del rito romano. Un enviado de Paix Liturgique asistió a estas jornadas dirigidas por el padre Richard Cipolla, cura párroco de Norwalk (Connecticut) y por Jennifer Donelson, profesor de música sacra en el seminario de New York, Brooklyn y Rockville Centre (Long Island). 



Cabe señalar, ya que una obra que se afianza adquiere otra dimensión, que se trataba del tercer coloquio de este tipo; en efecto, el primero se realizó entre el 20 y el 24 de junio de 2011 (coloquio Adoratio) en Roma, en la Universidad Salesiana, el segundo del 25 al 28 de junio de 2013 en Roma, en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. El próximo está anunciado para julio de 2016, en Londres.

Entre las conferencias más notables, podemos citar la del padre Thomas Kocik sobre la actualidad de la reforma de la reforma, la del padre Christopher Smith sobre el rol de la formación litúrgica en la identidad católica o la del padre Cipolla, sobre la liturgia como fuente de la identidad sacerdotal. Cuando se publiquen las actas de la conferencia, quienes se interesan en los detalles de la liturgia podrán leer con provecho la serie de comentarios minuciosos sobre las reformas de la Semana Santa, del leccionario, del calendario litúrgico y de las colectas.

I. TRES MOMENTOS DE GRAN CARGA SIMBÓLICA

En una primera impresión, podemos decir que nos han marcado muy especialmente: el testimonio categórico del fundador de Juventutem Boston, Matthew Menendez, responsable de la instauración de la Misa tradicional en el campus de la universidad de Harvard; la Misa solemne según el misal de 1962, celebrada por el padre Sean Connolly, sacerdote recién ordenado por el cardenal Dolan en la arquidiócesis de New York; y el mensaje dirigido a los participantes por el cardenal Sarah, Prefecto del Culto Divino.

a) El mensaje del cardenal Sarah

La víspera del anuncio de su nombramiento para el Culto Divino, el cardenal Sarah había asistido en Roma a la presentación de las actas del coloquio Sacra Liturgia de 2013 (ver nuestro correo 52). Fue, pues, en primer lugar, un saludo amistoso el que envió a los participantes de Sacra Liturgia 2015, a su iniciador, Mons. Rey (quien debió quedarse en Francia) y al cardenal Burke, que pronunció la conferencia inaugural de los trabajos. Pero la extensión de su carta –tres páginas– indica que más que un saludo, el cardenal Sarah ha deseado comunicar un mensaje a los sacerdotes y laicos reunidos en New York:

- para subrayar, ante todo, la importancia que reviste en nuestros días «el apostolado al servicio de la promoción de la santa liturgia» e invitar a cada uno «a hacer todo lo posible para reinstalar la santa liturgia en el centro de la relación entre Dios y el hombre»;

- para pedir a los participantes que lo secundaran en la continuación de la renovación litúrgica permitida por Benedicto XVI, a fin de poder, como el padre de familia del Evangelio según San Mateo, sacar del tesoro de la tradición litúrgica de la Iglesia tanto cosas nuevas como antiguas, nova et vetera;

- finalmente, para sugerir dos pistas de trabajo: en primer lugar, tener siempre en mente que la santa liturgia –a la vez, culto a Dios Todopoderoso que nos ha sido legado por la tradición y lugar de encuentro entre la humanidad y Dios viviente y actuante en su Iglesia– debe ser celebrada con fidelidad, reverencia y temor de Dios, y, en segundo lugar, consagrarse activamente a la promoción de una sana formación litúrgica, recordando el llamado lanzado por el para Francisco, el 18 de febrero de 2014, «con miras a una iniciación y una formación litúrgicas sólidas y orgánicas, tanto de los fieles laicos como del clero y de las personas consagradas» porque «todavía queda mucho por hacer, para una asimilación correcta y completa de la constitución sobre la Liturgia por parte de los bautizados y de las comunidades eclesiales».



Internet mediante, un pasaje de esta carta ha dado de inmediato la vuelta al mundo: es decir, que el elegir al cardenal Sarah, el papa Francisco optaba por la paz, la continuidad y la competencia, tal como escribíamos en nuestra correo 52. En efecto, el día en que el papa Francisco pidió al cardenal Sarah que aceptara ser el nuevo Prefecto del Culto Divino y de la Disciplina de los Sacramentos, éste le solicitó que le precisara lo que esperaba de él, y el Papa le respondió: «Quiero que continúe con la aplicación de la reforma litúrgica del concilio Vaticano II y que prosiga el buen trabajo litúrgico comenzado bajo Benedicto XVI».

b) La Misa del padre Connolly

El padre Sean Connolly, joven sacerdote de la diócesis de New York, ha sido ordenado sacerdote el 23 de mayo de 2015 junto con otros nueve seminaristas diocesanos y dos franciscanos de la Renovación (los franciscanos del Bronx) por el cardenal arzobispo de Nueva York, en la catedral de San Patricio. En la pausa para el café del 2 de junio hemos tenido la oportunidad de conocerlo y de enterarnos de que iba a celebrar esa misma tarde la primera misa de la conferencia, una Misa solemne según la forma extraordinaria del rito romano. La confianza depositada en un sacerdote recién ordenando en semejante conferencia refleja el estado de espíritu predominante en las jornadas de Sacra Liturgia en New York: ¡espacio para los jóvenes y los no graduados con tal de que manifiesten auténtica y plenamente su amor por la santa liturgia!



Y el sacerdote Connolly, que en el plazo de diez días, ya había oficiado varias veces la Misa tradicional, ha celebrado con gran solemnidad y profunda unción. En Nueva York, una diócesis cuyo titular, el cardenal Dolan, no tiene particular inclinación por la forma extraordinaria (hace poco, la única parroquia Summorum Pontificum de Manhattan estuvo a punto de ser suprimida), un joven sacerdote deseoso de vivir su vida sacerdotal in utroque usu (siguiendo ambas formas del rito romano) puede manifestarlo sin arriesgarse a ser rechazado por el seminario como sucede en algunas archidiócesis de capitales europeas.

Esta ausencia de prejuicios ideológicos de otra época fue confirmada también por la significativa cantidad de seminaristas diocesanos que han participado en los trabajos de Sacra Liturgia 2015: ¡casi sesenta!

c) El testimonio del fundador de Juventutem en Harvard

Matthew Menendez, fundador de Juventutem Boston, tomó la palabra a continuación del arzobispo de San Francisco, Mons. Salvatore Cordileone, muy esperado y aplaudido, dado que es el símbolo de la resistencia del catolicismo norteamericano contra la secularización y la ofensiva LGBT. Mons. Cordileone concluyó diciendo que más que palabras «necesitamos testigos».

Y realmente, Matthew Menedez ha revelado ser un testigo convencido y convincente. Al hablar sobre «Los jóvenes y la liturgia», Matthew Menedez, de 24 años, ha ofrecido un testimonio impactante. A través del relato, lleno de humor, de su lucha para obtener la celebración de la forma extraordinaria del rito romano en Harvard, ha planteado la cuestión de las razones que llevan a tantos norteamericanos a abandonar la práctica dominical cuando no directamente la Fe católica al salir de la adolescencia (1). Según él, la explicación radica esencialmente en el hecho de que la relación de los jóvenes norteamericanos con la Fe se reduce a la Misa: «Los jóvenes norteamericanos son como los obispos alemanes: ¡su única hora de catolicismo, es la Misa dominical!», se ha atrevido a decir, desencadenando la hilaridad de la sala.



Por lo tanto, la calidad de las celebraciones del domingo reviste una importancia fundamental para la perseverancia y la fortificación de la Fe de los jóvenes. Ahora bien, según Matthew Menendez, la reforma litúrgica ha tenido tres efectos particularmente nefastos para la apreciación y la comprensión de la Misa por los jóvenes, en especial, los varones: el sentimentalismo, la infantilización y la feminización. Y, ante la ausencia de verdadera comprensión de la Eucaristía, los jóvenes sólo ven en la Misa un espectáculo que, al acercarse a la edad adulta, acaba por dejar de rivalizar con los que el mundo profano puede ofrecer.

Sin embargo, la solución existe porque «un sacerdote puede marcar la diferencia». Para Matthew Menendez, ese sacerdote fue el que lo ha formado en la comprensión y el amor de la liturgia: «La historia de mi Fe, resumió de modo magistral, es la del crecimiento de mi comprensión de la Eucaristía gracias a que he sido monaguillo.». Y, más tarde, la del descubrimiento de la Misa tradicional. Testimonio de una trayectoria que se parece a la de muchos jóvenes en el mundo, quienes, se puede decir, han sido salvados por la Misa tradicional.

Todas las observaciones de este joven con las ideas bien claras merecerían transcribirse, en especial las relativas a las tensas reuniones con las autoridades diocesanas –«si la forma extraordinaria existe en Harvard es porque hemos debido organizar todo sin, e incluso contra, la jerarquía eclesiástica»– o el relato de su batalla victoriosa contra un proyecto de misa satánica en el campus de la universidad. Pero, más allá de la descripción de este pequeño milagro de la instauración de la liturgia tradicional en el centro de la fábrica de élites, en general, liberales (en el sentido norteamericano, entiéndase «izquierdistas») de Estados Unidos, Matthew Menendez ha querido sobre todo comunicar un mensaje a las generaciones que han precedido a la suya y, en particular, a las que, desde los años 60, han modelado e impuesto una cultura «joven» privada de toda trascendencia y tendiente a inhibir el sentido y el gusto de lo sacro en la juventud, cuando en realidad, su deseo de trascendencia sólo pide ser despertado y satisfecho.



Tampoco ha escondido la brecha que separa a las nuevas generaciones Summorum Pontificum de las «viejas» generaciones tradicionalistas. Mientras que los más antiguos le parecen marcados muchas veces, y no sin razón, subraya, por el trauma de los años durante los cuales la Misa tradicional era a duras penas concedida sino prohibida, y tentados, en algunos casos, de guardarla para ellos –incluso, inconscientemente, sin aceptar, por ejemplo, que pueda ser celebrada en un altar o con ornamentos modernos, o por un sacerdote que acaba de descubrirla y no domina aún perfectamente todas las rúbricas– él observa que su generación, que ha crecido con el motu proprio de Benedicto XVI, ve la forma extraordinaria no sólo como un estado de hecho y una increíble posibilidad que se le ofrece de vivir plenamente y con mayor perfección su Fe católica, sino también como un tesoro que tiene el deber de compartir. No obstante, como los antiguos, debe batallar seriamente. Resumiendo en una fórmula shock que el auditorio en pleno ha aplaudido a rabiar –tanto los menos jóvenes como los más jóvenes– «¡ustedes han tenido el trauma, nosotros tenemos Internet».

II. LAS REFLEXIONES DE PAIX LITURGIQUE

1) Matrimonio homosexual, teoría de género, ofensiva del gobierno de Obama contra la educación católica, competencia religiosa, etc.: frente a las amenazas y desafíos que enfrenta la Iglesia católica en Estados Unidos, los participantes de Sacra Liturgia 2015 comparten la convicción de que el núcleo de la reconquista católica es espiritual y litúrgico: el redescubrimiento del espíritu de la liturgia es, por tanto, indispensable.

2) Redescubrir el espíritu de la liturgia significa, según los laicos y el clero presentes en Nueva York, apoyarse en la roca de la forma extraordinaria del rito romano para reorientar, en sentido literal, la forma ordinaria (volverla hacia el Oriente de donde debe surgir el Señor cuya vuelta esperamos y preparamos). Si la divisa de Sacra Liturgia es culmen et fons vitæ et missionis Ecclesiæ [la liturgia cumbre y fuente de la vida y de la misión de la Iglesia], se podría agregar, para Sacra Liturgia EEUU: in utroque usu, en ambas formas del rito romano,sobre todo cuando coexisten en el seno de las mismas comunidades, de las mismas parroquias, de los mismos lugares de culto. Ningún espíritu de capilla, y menos aún de ghetto, entre los católicos norteamericanos empeñados en proseguir la difusión de la forma tradicional y la reforma de la reforma que la acompaña y sostiene, todo esto como prolongación del impulso que había o hubiera querido dar Benedicto XVI a un renacimiento litúrgico.



3) Finalmente, ¿cómo no subrayar el lugar preponderante de la juventud y del clero diocesano en el éxito de esta conferencia? Lejos de ser una moda pasajera, la atracción de los jóvenes por una liturgia más digna y solemne no se desmiente, como lo había constatado perfectamente Benedicto XVI en la carta a los obispos que acompañaba el motu proprio Summorum Pontificum: «Se podía suponer que la petición del uso del Misal de 1962 se limitaría a la generación más anciana que había crecido con él, pero desde entonces se ha visto claramente que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía».



4) En Europa, se oye decir que «la misa ya no es la cuestión», que la prioridad está en otra parte: para algunos, la pastoral, para otros, la vida religiosa, para otros aún, el compromiso de los cristianos en la política, etcétera. La respuesta que viene de Nueva York, y también de Singapur, de Gabón o de Chile (2) es que la misa está siempre en el centro de LA cuestión y por lo tanto, de LA respuesta. Sin caer en el sobrenaturalismo, porque la Fe y los sacramentos sin las obras son estériles, la misa constituye, en efecto, LA RESPUESTA MÁS EFICAZ Y MÁS UNIVERSAL que los católicos pueden aportar a la crisis del mundo moderno, en la medida en que resume a la perfección el ideal de cristiandad que la Iglesia persigue.

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(1) El instituto Pew Research ha consagrado una investigación a los ex católicos norteamericanos, y su conclusión ha sido que un norteamericano cada 10 es un ex católico. 

(2) Por primera vez, ha tenido lugar en Chile un coloquio Summorum Pontificum del 21 al 23 de julio últimos. El cardenal Medina Estévez, ex prefecto del Culto Divino, pronunció la alocución inaugural.

1 comentario:

  1. "...la misa está siempre en el centro de LA cuestión y por lo tanto, de LA respuesta. Sin caer en el sobrenaturalismo, porque la Fe y los sacramentos sin las obras son estériles, la misa constituye, en efecto, LA RESPUESTA MÁS EFICAZ Y MÁS UNIVERSAL que los católicos pueden aportar a la crisis del mundo moderno, en la medida en que resume a la perfección el ideal de cristiandad que la Iglesia persigue". ¡Bravo!

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