martes, 26 de abril de 2016

Marie-Alphonse Ratisbonne

En tiempos en que, lamentablemente, algunos prelados de la Iglesia parecen tender a relativizar el deber de realizar una labor misionera respecto del pueblo hebreo, queremos recordar la admirable vida y obra de Marie-Alphonse Ratisbonne (1814-1884), sacerdote y converso desde el judaísmo, quien, junto a su hermano Marie-Théodor (1802-1884), también sacerdote, volcó todos sus esfuerzos en ganar para Cristo a los hijos del pueblo de Israel.

 Marie-Alphonse Ratisbonne


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Nacido el 1° de mayo de 1814 en Estrasburgo como undécimo hijo de trece en una acaudalada familia judía con tradición en la banca, sentía una profunda animadversión por el cristianismo. Este sentimiento creció luego de que su hermano mayor Théodor se hiciera católico en 1827 y fuera ordenado sacerdote en 1830.

 Retrato de Théodor Ratisbonne, N.D.S.

Luego de concluir sus estudios de Derecho y de haberse incorporado al banco de la familia, en enero de 1842, con ocasión de un viaje de placer antes de la planeada boda con su prima Flore, llegó Alphonse a Roma. Allí encontró inesperadamente a su antiguo compañero de colegio, el Barón Gustave de Bussière. Éste prolongó su estadía y visitó al día siguiente a su amigo y conoció a su hermano convertido al catolicismo. Luego de una acalorada discusión, este último preguntó si, como espíritu libre, tendría el valor de someterse a una prueba inocente, la que consistiría en que Alphonse llevaría una medalla de la Virgen María. Con la intención de llevarse la medalla como souvenir a casa, éste aceptó y, cuando la medalla ya colgaba de su cuello, se obligó también a recitar por las mañanas y por la tarde la oración del Acordaos (Memorare), atribuida a San Bernardo de Claraval (1090-1153).

El 20 de enero de 1842, último día de su estadía en Roma, debía esperar al Barón delante de la iglesia de Sant'Andrea della Frate, confiada a la Orden de los Mínimos. El Barón encontró sin embargo a Alphonse en el interior de la iglesia, completamente transformado y lleno de Fe, luego de que éste experimentara una visión de una hermosa Señora rodeada de luz, en quien reconoció a la Madre de Dios bajo idéntica apariencia de la representación de la Medalla Milagrosa, la misma que la década anterior se había aparecido a Santa Catalina Labouré (1806-1876) en París. El 31 del mes pudo recibir Alphonse el bautismo en la iglesia jesuita Il Gesù, añadiendo Marie a su nombre, tal como lo hiciera antes su hermano, para recalcar el papel de Nuestra Señora en su conversión. La sobrenaturalidad de la visión fue aprobada en 1842 por la Iglesia, luego del proceso canónico correspondiente (Perella, Salvatore, Le apparizioni mariane, San Paolo, 2007, p. 118).


La boda con su prima nunca tuvo lugar, ya que ésta rechazó convertirse a la Fe de su prometido. Pocos meses después ingresó a la Compañía de Jesús y en 1848 fue ordenado sacerdote. Sin embargo, en 1852 abandonó con autorización de sus superiores la Compañía para trabajar junto a su hermano en la labor misionera iniciada por éste, orientada al pueblo judío, ministerio que había encontrado el beneplácito y la bendición del Papa Gregorio XVI en una audiencia concedida a Théodor en 1842.

El 12 de septiembre de 1855 llegó Marie-Alphonse por primera vez a Tierra Santa como misionero, donde realizó tres fundaciones para la Congregación de Nuestra Señora de Sión, establecida por su hermano, primero con una rama femenina y luego con otra masculina, dedicada a procurar la conversión de los israelitas. Luego de una vida llena de bendiciones, murió en Ein Karem el 6 de mayo de 1884 en una de las casas de la Congregación, donde también fue sepultado.

 Tumba de A. Ratisbonne en Nuestra Señora de Sión, Ein Karem

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Nota de la Redacción: la reseña biográfica, traducida desde el alemán con agregados, adaptaciones y correcciones de la Redacción, está tomada del libro del P. Martin Ramm, FSSP, Heiliges Land. Wegbegleiter auf den Spuren Jesu, Thalwil, 2014, p. 115.

Actualización [28 de de diciembre de 2016]: Religión en libertad ha publicado un reportaje sobre el itinerario espiritual de Luciana Rogowicz, argentina nacida y educada como judía, madre de tres hijas, quien relata la influencia que tuvo la Santa Misa en su conversión al catolicismo. 

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