domingo, 22 de octubre de 2017

La Misa Solemne de Dimas Antuña (IV)


Desde hace algún tiempo hemos comenzado a publicar una serie dedicada a Dimas Antuña (1894-1968), a la cual tuvimos acceso debido a la generosidad del P. Horacio Bojorge SJ. Con esta entrada continuamos con la publicación por entregas de Inter convivas. Entre comensales. La Misa solemne contemplada y comentada (el texto íntegro puede descargarse aquí), el libro que dicho autor dedicó a tal forma de Misa según la hoy denominada forma extraordinaria.

***

III. DIVISIÓN Y PARTES DE LA MISA

Nota del editor:

Parece conveniente anteponer a esta texto una nota del autor en hoja suelta en la que recoge al parecer una queja acerca de la misa por la que algunos se abstienen de asistir. El esfuerzo del autor se dirige en parte a ayudar a los que padecen de esa impresión por su ignorancia.

“Dicen que la misa es una cosa obscura, cansadora, una serie de gestos sin grandeza, un enredo de lecturas y de oraciones complicadas.

Los que asisten a misa se aburren y la piedad moderna, para no aburrirse, acorrala en el presbiterio al sacerdote y emplea el tiempo de la misa en cualquier cosa.
Así, pues, el acto más noble que pueda realizar un hombre resulta menos grande que una tragedia antigua, menos simple que un poema y ni siquiera tiene la sencillez de una comida.

No obstante, yo quiero ver la misa. Quiero tener una visión de las partes de la misa y para esto renuncio a la imaginación, mala vista, que no es ni la de los ojos limpios, ni la del espíritu purificado, y renuncio también al sentimiento: ¡que Dios sabe!

Consideremos las cinco partes de la Misa”.

1. Las partes de la Misa

Yo quisiera tener palabra de ciencia para decir con perfecta nitidez la conveniencia profunda de las partes de la misa. Pero, como he dicho, no me ha sido dada esa palabra, no tengo labios. Y este libro no es un estudio sino un simple testimonio.

Ahora bien, un testimonio, un testimonio verídico, se le puede arrancar a cualquiera, aún al más ignorante. Para eso basta la tortura. Y el sufrir y el padecer tienen también su palabra. Una palabra que sale de todo el hombre, una palabra anhelante, que no perfeccionan los labios; que sale —porque así es la verdad— por la boca de la herida.

Y así, pues, cuando ya he hecho cuidadosamente, repitiendo a los que enseñan, la división de la misa —como un estudiante juicioso que quiere hacer bien su deber y llevar prolijo y limpio su cuadro sinóptico y tener ágilmente en sus manos el esquema explicativo y los artejos del concepto— he aquí que mi alma es llevada por otro camino, como si un viento inesperado me hiciera volar las páginas de mi cuaderno de curso.


Políptico de Gante
(Imagen: Pintura y Arte)

Mientras oigo aquella palabra, aquella palabra del Señor, aquella palabra que no me ha  sido dicha a mí, pero que viene a mí como una mano que me ase con fuerza, diciéndome, como fue dicho al profeta, pero en mí como quien sacude a un dormido: “Hijo de hombre, mira con tus ojos y oye con tus oídos, y aplica el corazón a las cosas que yo te mostraré acerca de las ceremonias de mi casa y de todas las leyes de ella. Y pondrás tu corazón en los caminos del templo, por todas las salidas del santuario [1], porque éste es tu testimonio y para esto a ti mismo te he llamado: para ver, y oír y atestiguar y para que halles en tu corazón lo que tenéis todos delante”.

Y si el hombre oye, entiende; y si atestigua, recuerda. Dichoso el que está libre de su imaginación de ojos turbios, del entusiasmo que es una forma del corazón sucio, y de la literatura, que es un testimonio tan falso que, aún cuando dice la verdad, la dice neciamente y con voz falsa.

2. Economía de la divina liturgia [2]

Economía de la divina liturgia: la misa está dividida en dos partes Ante-Misa y Misa.

La Ante-Misa se divide en la Sinaxis y las Lecciones. La Sinaxis se divide en cuatro partes: Introito, Kyries, Gloria, Colecta. Las Lecciones en tres: Epístola, Gradual, Evangelio. El credo cierra la Ante-Misa y se abre a la Misa.

La Misa se divide en tres partes: Ofertorio, Eucaristía, Participación. El Ofertorio consta de las Ofrendas y el Ofertorio. La Eucaristía consta del Prefacio y la Acción.

El Pater Noster introduce a la Participación. Ésta consta de: Fracción, Paz, Comunión. Y el todo, que empezó con el Introito se cierra con el Éxodo.

La Misa está dividida en dos partes que son: Ante-Misa y Misa. Estas dos partes tienen cinco actos que son: Sinaxis [3], Lecciones, Ofertorio, Eucaristía y Participación.
Estos cinco actos yo los veo reducidos a diecisiete escenas que en el libro irán precedidas o seguidas de diez temas subordinados, es decir, de temas que están ahí para iluminarlas.

i    INTROITO
1. Introito
ii Kyries
iii Gloria
iv Colecta
2. Oración
v Epístola
vi Gradual
vii Evangelio
3. Lecciones
viii CREDO
4. Credo
ix Ofrendas
x Ofertorio

xi Prefacio
xii Acción
       Ofertorio

5.  Eucaristía

xiii PATER
6. Pater
xiv Fracción
xv  Paz
xvi  Comunión
7. Comunión
xvii ÉXODO
8. Bendición

3. Eclesiastés 11, 2:

Da partem septem, necnon et octo, quia ignoras quid sit mali super terram.

Reparte a siete y aún a ocho, porque los males que pueden venirle a la tierra tú los ignoras.
           
Da partem septem necnon et octo:

i
1. Introito
Un entrar inter cleros [4]
ii
2. Oración
Kyries y Gloria
iii
3. Lección
Epíst. Gradual, Evangelio
iv
4. Credo
Confesión de fe
v
1. Eucaristía
Ofert. Prefacio, Canon
vi
2. Pater
Misterio de la adopción
vii
3. Participación
Fracción, Paz, Comunión
viii
4. Éxodo
Que es volver a empezar: es una ascensión

División del rito uno

División lógica: en dos y tres son cinco. Consideración concreta: en diecisiete actos o escenas. División lógica en orden al estudio: anatomía. División concreta, en orden a la consideración: como la anatomía artística. El dos: Ante-Misa y Misa.


Misa Solemne en el Rito Dominicano

Ante-Misa o misa seca: es la misa de los catecúmenos, ordenada a la inteligencia, ordenada a recibir la fe, ordenada a la palabra que entra por el oído. Para que esto pueda ser: a) purificación de las pasiones; b) predicación: epístola; elevación interior: gradual; palabra ingerida: evangelio. El fruto de las lecturas es la fe: el Credo. La Ante-Misa está ordenada a iniciarnos: por el conocer pasamos al ser.

La palabra que entra por el oído prepara el corazón —por el conocer— para el misterio de la palabra que es pan y entra por la boca a la víctima de nuestros labios —para el ser.

La Misa: sacrificio y sacramento:
a) Ofrendas, obladas y ofrecidos y oblados: sacrificio de alabanza.
b) Fruto de los labios que pronuncian su nombre: sacrificio eucarístico
c) Fruto de los labios que ofrecen el Hijo al Padre
d) Finalmente sacramento: palabra que nos verbifica, palabra que entra por la boca, comida que nos come.

a) Criaturas ante el Creador; b y c) Hijos con el Hijo; d) Dioses e hijos del Altísimo todos. Santo Tomás: En este sacramento se comprende todo el misterio de nuestra salud.

La división lógica

Dividen comúnmente la misa en dos partes: Ante-Misa y Misa. La primera es de preparación del pueblo, y va del Introito al Credo. La segunda es el sacrificio propiamente dicho.

En la primera se distinguen como dos actos: la reunión o Sinaxis y su complemento, las Lecciones. En la segunda, tres: el Ofertorio o sea el sacrificio preparado, luego la Eucaristía del pan y del vino y finalmente la Participación del sacrificio o comunión.


Incensación del Evangelio en Rito Dominicano

Tenemos pues dos partes: Ante-Misa y Misa. Y este Dos contiene un Cinco, es decir, los cinco actos, que son: Sinaxis y Lecciones —como preparación del Pueblo— y Ofertorio, Eucaristía y Comunión, que constituyen precisamente la Misa.

Esta división es lógica, tiene profunda razón de ser, está en la realidad del rito que se hace. Pero eso no quita que esté ordenada a la inteligencia de un todo perfectamente uno. Y que, en concreto, los cinco actos se sucedan sin interrupciones y se enlace con la profunda conveniencia interna con que se enlazan los tiempos de una sinfonía y los miembros de un cuerpo vivo.

3. Los diecisiete actos o escenas concretas:

1º Ley del dos y el uno, o sea los pasos del gran sacramento. Dos: el omnia duplicia [5], el melius esse duo simul [6]. El uno: la síntesis, el fin, el objeto, el encuentro, el beso de los actos paralelos.

2º Inteligencia de las escenas: Funiculus triplex [7]: La cosa corresponde al Padre. La luz, que engendra la cosa, corresponde al Hijo: luz, verbo, sabiduría. El Don, que por la luz nos da la cosa: el Espíritu Santo, Don, Nexus.

3º Funcionamiento de la inteligencia que considera: ver, oír, atestiguar. Ver con los ojos, oír con los oídos: para poder —“alzad los ojos y ved [8]”— es decir, hallar en el corazón. “Mira con los ojos, oye con tus oídos y aplica tu corazón a las cosas que yo te mostraré” [9].

4º Conversión concreta y visible, plástica del proceso interior: esto da ‘la cosa’ (pero trasladada) como quien dice Cristo Encarnado; una pasión de la cosa que es como su sentido, en el fuego del Espíritu Santo; Redentor —Encarnación; Consolador— Descendimiento. Para que, conforme a esta naturaleza compuesta, por esta inteligencia de la ‘Escritura’, con el consuelo que ella da [10], aguardemos o pasemos, por el deseo, a la patria.
5º En cada escena el funiculus triplex [11]: la cosa y el Padre, el Hijo y la luz que engendra la cosa, y el don que hay en la cosa: el Espíritu.

6º Después de esta inteligencia: la conversión ad extra, hacia fuera, pero por inteligencia: la actitud visible [12], la pasión interior [13].

7º Por comodidad del lenguaje, usaré las designaciones corrientes: Introito, Kyries, etc. pero entendiendo la cosa en este orden, primero lo que se ve, segundo lo que se oye, tercero ver lo que se oye y cuarto: entender si es posible, en último lugar ‘lo que se lee’ como la cosa más subordinada que se pueda imaginar, subordinada al rito, al gesto, a la nota, a la voz. No está mandado leer misa, sino oír misa.

8º Como la función crea el órgano y el ejercicio el hábito, etc. la misa, único acto de la Iglesia ha creado el templo, la iglesia material. En todo esto, así como quien pinta un santo en oración, pinta de algún modo su ropa, entenderemos a la iglesia-casa, como a los pliegues de la ropa, como al último y más expresivo y exterior gesto del alma que ora. Y aquí, el alma de la Iglesia, es el Espíritu Santo.


Elevación del Cáliz en Rito Dominicano

4. Índice de los doce cuadernos de la Misa

1º Propósito: Propósito, Orden del libro, División del tema.

2º Escenas: Objeto: rito, ceremonia. Sujeto: ver, oír, atestiguar. Misterio de las Bodas.

3º Actores I: Lugar: la iglesia vacía. Dios: Ministros superiores. Dios: ministros inferiores.

4ª Coro: boca del pueblo. Pueblo: corazón del coro. Criaturas: anhelo que espera.

5º Introito: Va a empezar la misa o la iglesia llena. Introito: multiplicationem ingressus illius [14], entrada en Cristo [15].

6º Reunión (Sinaxis): Los Kyries congregan por dentro y son una entrada del creyente en sí mismo, en su miseria. El Gloria congrega in excelsis, en las alturas, congrega arrebatando a lo alto a la asamblea. La Oración congrega en Cristo la oración de todos.

7º Lección: Preparada: la Epístola y el Gradual. Dada: el Evangelio. Recibida y confesada: El Credo.

8º Ofertorio: Ofrendas o el altar lleno. Incienso. Ofertorio o acto super oblatas, sobre las ofrendas.

9º Eucaristía: Prefacio, Sanctus, Canon. Es decir, sacrificio de alabanza, frutos de los labios, víctima de los labios.

10º Participación: Pater noster: el que da. Fracción y Agnus Dei o Cordero de Dios: que preparan a los que reciben la Comunión.

11º Éxodo: Bendición, es decir ascensión, la salida por el techo. Levantamos el techo de la colmena, del arca…

12º La vida y la Misa: ciertas misas, salida al juego de la vida, misas de difuntos y misas de bodas.



[1] Hasta aquí la cita es de Ezequiel 44, 5, coincidiendo la primera parte con 40, 4.

[2] Es un esquema que reducimos a texto.

[3] Reunión.

[4] En la suerte, en el sentido de la grey, la reunión de los hijos, la parte de Dios.

[5] Dimas Antuña alude a un pasaje del Eclesiástico 42, 15-26 en que se habla de las obras de Dios. Se refiere más precisamente a Eclesiástico 42, 25-26: Omnia duplicia, unum contra unum, en non fecit quidquam deesse. Uniuscuiusque confirmavit bona. Et ¿quis satiabitur videns gloriam eius? que podemos traducir así: Todas las cosas son dobles, pareadas, y contrarias la una a la otra, o enfrentadas la una a la otra, pero nada he hecho [Dios] en vano. La una completa lo bueno de la otra, o completa con su perfección lo que le falta a la otra. Y ¿Quién se hartará de contemplar su gloria? Es decir la perfección del conjunto de la obra divina.

[6] Eclesiastés 4, 11-12 El Eclesiastés y el Eclesiástico cumplen con lo dicho, porque parecen oponerse en la consideración del mismo hecho. El Eclesiastés pondera más bien la impenetrabilidad de los misterios de la obra divina para el pensamiento humano y declara vano el intento de agotarlas.

[7] Eclesiastés 4,12.

[8] Juan 4, 35: He aquí os digo: “Alzad vuestros ojos y ved los campos, porque ya están blancos para la siega”.

[9] Ezequiel 44, 5.

[10] Romanos 15, 4.

[11] Eclesiastés 4, 12.

[12] Los gestos, las posturas físicas del ritual, de sacerdotes y fieles.

[13] Las pasiones espirituales o de los actos de las virtudes teologales que son infundidas, inducidas en el alma.

[14] La frase remite a Eclesiástico 1, 7, meditación sobre la divina Sabiduría personificada: Disciplina sapientiae ¿cui revelata et manifesta est? Et multiplicationem ingressus illius ¿quis intellexit?. “El conocimiento [gr. Episteme] de la Sabiduría ¿a quién fue revelado y manifestado? Y la multiplicación [polypeirían] de sus entradas ¿quién la entendió?” El eclesiástico llama ingressus sapientiae puertas de la sabiduría a los mandamientos eternos o “mandata eterna” (Versículo 5).

[15] Cristo pues es la puerta, el introito, la entrada en la sabiduría. Él mismo ha dicho “Yo soy la puerta” (Juan 10,9), “Esforzáos por entrar por la puerta estrecha” (Mateo 7, 13-14; Lucas 13, 24); “Nadie va al Padre si no es por mí” (Juan 14, 6)...

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