martes, 16 de diciembre de 2014

El Cardenal Ranjith sobre la liturgia y su estado actual


Les ofrecemos a continuación el video de una breve entrevista (en inglés) concedida por Su Emcia. Revma. el Cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo (Sri Lanka) y antes Secretario Adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (2001-2004) y Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2005-2009), quien se pronuncia acerca del sentido de la liturgia y el estado de ésta tras la reforma litúrgica posconciliar. 




En dicha entrevista señala el cardenal Ranjith: «Luego de las reformas del Concilio, a veces no a causa de los reformadores, sino de personas particulares que decidieron tomar el asunto en sus propias manos y que obraron de un modo más bien superficial, la Iglesia ha perdido gradualmente ese elemento místico, aquel elemento referido a aquello que está oculto. Es éste el motivo por el cual nuestros fieles encuentran hoy en día nuestra liturgia aburrida, porque no hay simbolismo en ella, la han privado de éste, y la hemos reducido a determinadas acciones. Pero la acción no es la cosa más importante. La cosa más importante es el ser. No la acción, no el hacer, sino el ser. La liturgia es estar en la presencia de Dios, estar abiertos a Él y a la lengua no escrita con la cual nos habla, que es un poder que nos transforma en profundidad, que obra en nuestra liturgia, aun si no comprendamos todo aquello que estamos haciendo».





Continúa el cardenal: «Se trata de un lenguaje que habla al corazón, y al cual no deberíamos renunciar como Iglesia Católica. En la forma extraordinaria esto lo hemos conservado, hemos protegido estos símbolos y este lenguaje místico que habla a nuestro corazón, más que en el Novus Ordo. Por ello necesitamos mejorar el Novus Ordo, necesitamos reforzarlo más si queremos prosperar en nuestros esfuerzos evangélicos».



Fuente: Catholic News Service, 28 de junio de 2013. La entrevista puede verse, con subtítulos en español, también aquí.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Agradecimientos


La Asociación litúrgica Magnificat quiere agradecer a los distintos sitios y bitácoras que nos han enlazado y han publicado fotos de las Misas que celebramos cada domingo y días de precepto en la iglesia Nuestra Señora de la Victoria. Esta difusión es particularmente valiosa, porque ayuda a dar a conocer la labor que la asociación viene realizando desde 1966 para conservar y difundir la liturgia tradicional de la Iglesia en la ciudad de Santiago de Chile. 

Muy especialmente queremos agradecer a los siguientes sitios y bitácoras:

(a) Acción litúrgica, por dar a conocer el nacimiento de esta bitácora y enlazarla, y por la cobertura de las celebraciones de la Fiesta de Cristo Rey y de la Inmaculada Concepción.

(b) New Liturgical Movement, por publicar fotos de la celebración de la Fiesta de Cristo Rey.

(c) Bensonians, por enlazarnos y dar cobertura a la celebración del Domingo de Ramos.

(d) Catholicvs, por publicar fotos de la celebración del Domingo de Ramos


A.M.D.G.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Los santos y la liturgia: San Alberto Hurtado (1901-1952)

¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!





El P. Alberto Hurtado Cruchaga SJ (1901-1952) es el segundo santo chileno, canonizado por Benedicto XVI en 2005, y célebre por su compromiso con la construcción del orden social cristiano y la fundación de la Asociación Sindical y Económica Chilena, la Revista Mensaje y el Hogar de Cristo. Fue ordenado sacerdote en Lovaina el 24 de agosto de 1933 por el cardenal primado de Bélgica, S.E.R. Jozef-Ernest Van Roey (1874-1961), reconocido pocos años después por su oposición al nazismo. 



En la siguiente imagen se puede ver al Padre Hurtado celebrando su primera Misa en la iglesia de los jesuitas de dicha ciudad, sita en Rue de Recollets, al día siguiente de su ordenación. Lo asistió el P. Álvaro Lavín SJ (1902-1990), e hizo de acólito Juan Luis Edwards Sanfuentes (1912-2012). También asistieron Rebeca Sanfuentes de Edwards, Emilio Edwards Sanfuentes, Joaquín Larraín Simkins y otros chilenos de paso por la ciudad. 


La actividad del P. Hurtado, tal como lo recogen sus escritos y muchos testimonios de sus contemporáneos, estaba profundamente alimentada por la devoción y piedad eucarística. De ahí que S.S. Benedicto XVI, con motivo del año sacerdotal 2010, lo haya declarado como un «modelo sacerdotal para la Iglesia Universal» (véase aquí). Tal ha sido su influencia que, recientemente, la Fraternidad de San José Custodio, asociación pública de fieles de derecho diocesano fundada en la diócesis de Frejús-Toulon (Francia) y que presta un gran énfasis en la formación de sacerdotes en ambos usos del Rito Romano, denominó su casa de formación sacerdotal en dicha diócesis con el nombre de este santo chileno.

A continuación compartimos un extracto de un ciclo de charlas sobre la Eucaristía dadas por este gran santo chileno a la Congregación Mariana en julio de 1940. La que aquí se ofrece lleva por título «Eucarístia y felicidad» y corresponde al 7 de julio.


Eucaristía y felicidad*

La Eucaristía y las aspiraciones del hombre


La gran obra de Cristo, que vino a realizar al descender a este mundo, fue la redención de la humanidad. Y esta redención en forma concreta se hizo mediante un sacrificio. Toda la vida del Cristo histórico es un sacrificio y una preparación a la culminación de ese sacrificio por su inmolación cruenta en el Calvario. Toda la Vida del Cristo místico no puede ser otra que la del Cristo histórico y ha de tender también hacia el sacrificio, a renovar ese gran momento de la historia de la humanidad que fue la primera Misa, celebrada durante veinte horas, iniciada en el Cenáculo y culminada en el Calvario.

Toda santidad viene del sacrificio del Calvario, él es el que nos abre las puertas de todos los bienes sobrenaturales. Todas las aspiraciones más sublimes del hombre, todas ellas, se encuentran realizadas en la Eucaristía:

1. La Felicidad: El hombre quiere la felicidad y la felicidad es la posesión de Dios. En la Eucaristía, Dios se nos da, sin reserva, sin medida; y al desaparecer los accidentes eucarísticos nos deja en el alma a la Trinidad Santa, premio prometido sólo a los que coman su Cuerpo y beban su Sangre.

2. Ser como Dios: El hombre siempre ha aspirado a ser como Dios, a transformarse en Dios, la sublime aspiración que lo persigue desde el Paraíso. Y en la Eucaristía ese cambio se produce: el hombre se transforma en Dios, es asimilado por la divinidad que lo posee; puede con toda verdad decir como San Pablo: “ya no vivo yo, Cristo vive en mí” (Gal II, 20), y

3. Hacer cosas grandes: El hombre quiere hacer cosas grandes por la humanidad; pero, ¿dónde hará cosas más grandes que uniéndose a Cristo en la Eucaristía? Ofreciendo la Misa salva la humanidad y glorifica a Dios Padre en el acto más sublime que puede hacer el hombre. El sacerdote y los fieles son uno con Cristo, “por Cristo, con Él y en Él” ofrecemos y nos ofrecemos al Padre.

4. Unión de caridad: En la Misa, también nuestra unión de caridad se realiza en el grado más íntimo. La plegaria de Cristo; “Padre, que sean uno... que sean consumados en la unidad” (Ioh XVII, 22-23), se realiza en el sacrificio eucarístico.

¡Oh, si fuéramos a la Misa a renovar el drama sagrado, a ofrecernos en el ofertorio con el pan y el vino que van a ser transformados en Cristo pidiendo nuestra transformación! La consagración sería el elemento central de nuestra vida cristiana.

Teniendo la conciencia de que ya no somos nosotros, sino que tras nuestras apariencias humanas vive Cristo y quiere actuar Cristo...

Y la comunión, esa donación de Cristo a nosotros, que exige de nosotros gratitud profunda, traería consigo una donación total de nosotros a Cristo, que así se dio, y a nuestros hermanos, como Cristo se dio a nosotros.

A la comunión no vamos como a un premio, no vamos a una visita de etiqueta, vamos a buscar a Cristo para “por Cristo, con Él y en Él” realizar nuestros mandamientos grandes, nuestras aspiraciones fundamentales, las grandes obras de caridad...

Después de la comunión, quedar fieles a la gran transformación que se ha apoderado de nosotros. Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás:

¡Eso es comulgar!

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* Nota de la Redacción: El texto está tomado de Hurtado Cruchaga, A., Un fuego que enciende otros fuegos, selección de textos preparada por el Centro de Estudios y Documentación Padre Hurtado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Ediciones UC, 2005, pp. 129-130.

Actualización [5 de enero de 2017]: El pasado sábado 17 de diciembre de 2016, en la basílica de San Maximino, situada en la localidad francesa de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, S.E.R. Dominique Rey, Obispo de Fréjous-Toulon, concedió órdenes menores a cuatro seminaristas diocesanos y uno de la Fraternidad de San José Custodio, y ordenó sacerdote a un seminarista francés del Instituto del Buen Pastor, quien está destinado en la diócesis escocesa de Argyll. Véase aquí el reportaje fotográfico de la ceremonia que ofrece el sitio The New Liturgical MovementLa referida Fraternidad tiene sus orígenes en Chile y nace como resultado del trabajo pastoral llevado a cabo por el R.P. Federico Alcamán Riffo (véase, además del sitio oficial enlazado en el cuerpo de esta entrada, el artículo que le dedica el sitio Divinas Vocaciones Religiosas).  De ella también hicimos mención en esta entrada por la Misa de réquiem celebrada en memoria del Rvdo. Jacques Hamel, martirizado por dos terroristas islámicos a mediados del año pasado. 

Actualización [23 de enero de 2017]: El sitio Acción litúrgica da cuenta de la misión realizada en Limahuida, Prelatura territorial de Illapel, Región de Coquimbo (Chile), por la Fraternidad de San José Custodio entre el 2 y 8 de enero pasados. Predicó la misión el Rvdo. Cristián Lizana. La Santa Misa, las bendiciones y la liturgia de las horas fueron celebradas conforme a la forma extraordinaria del rito romano.  

martes, 9 de diciembre de 2014

Fiesta de la Inmaculada Concepción en Nuestra Señora de las Victorias

A continuación encontrarán una selección de fotografías tomadas en la misa del 8 de diciembre pasado, Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. La misa coincidió con la Primera Comunión de cuatro jóvenes feligreses de la Asociación ¡Nuestras felicitaciones a todos ellos!











lunes, 8 de diciembre de 2014

Anton Bruckner (1824-1896): Tota pulchra es (WAB 46)


Tota pulchra es, Maria
et macula originalis non est in te.
Vestimentum tuum candidum quasi nix, et facies tua sicut sol.
Tota pulchra es, Maria,
et macula originalis non est in te.
Tu gloria Hierusalem, tu laetitia Israel, tu honorificentia populi nostri.
Tota pulchra es, Maria.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Fiesta de la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre de 1854, Su Santidad el Beato Pío IX definía solemnemente y con el consentimiento de todo el episcopado católico, como artículo de fe, mediante la Bula dogmática Ineffabilis Deus, el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. 


El origen de esta fiesta se remonta al siglo VIII, entre los monjes de Oriente. Luego, los benedictinos bajo la dirección de San Anselmo de Aosta (1033-1109), y los franciscanos encabezados por el beato Juan Duns Escoto (1266-1308), fueron sus principales propulsores en la Iglesia de Occidente. En España fue siempre una creencia muy extendida, siendo los grandes teólogos hispánicos los más ardientes defensores de esta prerrogativa mariana, como los franceses lo fueron del dogma de la Asunción de la Santísima Virgen proclamada en 1950 por el papa Pío XII. 

En Chile, esta fiesta reviste la particularidad de corresponder con el cierre el mes de María, ejercicio piadoso que en el resto del orbe cristiano se celebra tradicionalmente durante el mayo, por ser ése el mes de las flores en el hemisferio norte. En 1854, monseñor Joaquín Larraín Gandarillas (1822-1897), entonces rector del Seminario Pontificio de Santiago, quiso celebrar esta vieja tradición europea entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre, para preparar adecuadamente la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción y evitar el frío que el otoño depara en Chile durante el mes de mayo. La costumbre arraigó entre los fieles y continuó celebrándose en los años siguientes. A esta iniciativa se sumó que un gran amigo de monseñor Larraín Gandarillas, monseñor Rodolfo Vergara Antúnez (1847-1914), compusó una preciosa oración de inicio y otra de cierre que se ha trasmitido de generación en generación y que, durante este mes mariano, se reza diariamente en templos, colegios y hogares, generalmente junto a una imagen de la Santísima Virgen adornada con flores. 

Numerosas son las demostraciones de piedad popular entre los fieles católicos asociados a esta fiesta señalada en el calendario litúrgico. Valga recordar, entre otras muchas, la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora Purísima de Lo Vázquez, la que año tras año reúne a cientos de miles de peregrinos que acuden con gran fervor a venerar a la Madre de Dios.


¿En qué consiste el dogma de la Inmaculada Concepción?

Dios otorgó a la Santísima Virgen el privilegio de la Concepción Inmaculada, porque convenía a la santidad y majestad de Jesucristo que la virgen destinada a ser su madre no fuese ni un instante esclava del demonio.

En este sentido, y como enseña la fe, la Virgen María, por singular privilegio y por los méritos de Jesucristo Redentor, fue santificada con la divina gracia desde el primer instante de su concepción, y así preservada inmune de la culpa original. 

El Catecismo Mayor de San Pío X precisa que las intenciones de la Santa Iglesia en la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción son: (i) despertar en nosotros un vivo reconocimiento a Dios, que con tal privilegio ha ensalzado tanto a la Santísima Virgen; (ii) avivar nuestra fe en este privilegio de María; (iii) darnos a entender cuánto estima y ama Dios la pureza y santidad del alma; y (iv) aumentar más y más en nosotros la devoción a la Santísima Virgen María.

Conviene entonces asociarse a la alegría que profesa la Santa Iglesia con motivo de un privilegio tan misterioso otorgado por el mismo Dios a su criatura más perfecta. Como entona el Introito de esta fiesta, tomado de la profecía de Isaías: «Me alegraré sobremanera en el Señor, y mi alma se regocijará en mi Dios, porque me vistió con ropaje de santidad y me cubrió con manto de gracia, como a esposa ataviada con sus joyas».

Por eso, invitamos a todos los fieles a la celebración de la Santa Misa según la forma extraordinaria del rito romano, en latín y con canto gregoriano, en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria (Av. Bellavista 37, entre Pío Nono y Pinto Lagarrigue) el próximo lunes 8 de diciembre a las 12:00 hrs. Se recuerda además que ese día es fiesta de precepto.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Don Nicola Bux sobre el Cardenal Robert Sarah y el estado actual de la liturgia católica

El pasado 24 de noviembre fue designado el Cardenal Robert Sarah como nuevo Prefecto  para la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, reemplazando al Cardenal Antonio Cañizares, quien fue trasladado a la archidiócesis de Valencia. Nacido en la entonces Guinea Francesa en 1945, fue ordenado sacerdote en 1969. Realizó estudios en Costa de Marfil, Guinea, en el seminario de Nancy (Francia), Senegal y en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la consagración episcopal en 1979 en calidad de arzobispo titular de la diócesis guineana de Conakri (1979-2001), capital de la actual República de Guinea. En la Curia romana, el Cardenal Sarah se desempeñó primeramente como Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Propaganda Fidei) entre 2001-2010. Fue creado cardenal en 2010 y, a partir de ese mismo año, ejerció como Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, cargo en el que permaneció hasta su actual nombramiento en la Congregación para el Culto Divino. Durante el Sínodo Extraordinario de la Familia celebrado en Roma en octubre pasado, el Cardenal Sarah se mostró como un valeroso y decidido defensor de la enseñanza perenne de la Iglesia sobre los sacramentos de la Eucaristía y del Matrimonio.

A continuación les ofrecemos una traducción de una breve pero interesante nota sobre los desafíos que aguardan al nuevo Prefecto escrita por el destacado liturgista y asesor de la Congregación para el Culto Divino, Monseñor Nicola Bux,  publicada el 26 de noviembre pasado en el periódico católico electrónico La Nuova Bussola Quotidiana*.


Es el turno de un africano de poner orden en la liturgia
Por don Nicola Bux


El hombre que reza es el hombre por excelencia: es el acto supremo de autoconciencia de la Fe. El culto es el acto más grande que él pueda llevar a cabo, porque lo devuelve al origen, a Aquel que es el Creador y el Salvador del hombre.

Sin embargo, el culto católico sufre actualmente del desequilibrio entre la forma comunitaria, que ha crecido hasta la desmesura luego del último Concilio, y la forma personal, aniquilada de hecho por la opresión del comunitarismo, que es la muerte de la participación devota. Éste es uno de los problemas que el cardenal Robert Sarah, nuevo prefecto de la Congregación para el Culto Divino, debería afrontar. La forma comunitaria, de hecho, expresa la comunión, que no es una fusión: el otro permanece otro, no es absorbido ni disminuido, análogamente al misterio de la Trinidad: un solo Dios, una sola naturaleza divina, pero al mismo tiempo tres personas.

Sobre todo, además, el culto sirve para que el hombre encuentre a Dios, que es su misión; sirve para que el hombre entre en la Presencia divina. Pero esto, hoy en día, en el tiempo de la descristianización que vivimos, ha dejado de ser evidente. Esa Presencia evoca algo a lo cual hay que acercarse, casi tocándolo, pero que me supera, pues soy un pecador. Surge entonces la reacción de Pedro: «Aléjate de mí, que soy un pecador». Esa Presencia evoca «lo sacro»: la liturgia es sagrada precisamente a causa de dicha presencia divina. Lo sagrado parece haberse derrumbado, arrastrando hacia la crisis también a la Iglesia, como ha escrito Benedicto XVI.

Así, muchos católicos, especialmente los jóvenes, escapan poco a poco de la «liturgia-entretenimiento» —liturtainment la llaman en los Estados Unidos, donde el sacerdote imita al conductor de televisión— y buscan el misterio en el majestuoso rito bizantino o en el sobrio rito romano antiguo. Muchos obispos comienzan a darse cuenta del fenómeno. Estamos en presencia de un nuevo movimiento litúrgico en el actual cambio de generación. ¡Dichoso aquel que se dé cuenta de ello a tiempo! Todo esto debe ser tenido en cuenta por la Congregación para el Culto Divino.

Esta Congregación, empero, está también encargada de la «disciplina de los sacramento». Aquí nos encontramos con una llaga abierta, a saber, la indisciplina difusa, la falta de fidelidad al rito, que puede afectar también la validez misma de los sacramentos (cfr. Juan Pablo II, Vicesimus Quintus Annus, 1988), lesionando en la liturgia los derechos de Dios, así como aquellos de los fieles. En la liturgia, de hecho, la fe y la doctrina están mediadas por el rito: per preces et ritus, dice la Constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium (núm. 48); la fidelidad a los ritos y a los textos auténticos de la liturgia es una exigencia de la lex orandi, la que debe ser conforme con la lex credendi. El rito, finalmente, escande el tiempo de la música y estructura el espacio del arte, haciéndolas capaces de comunicar al hombre «lo sacro», por cuanto ellos poseen una dimensión apostólica, misionera y apologética. El Cardenal Sarah, que ha sido Secretario de Propaganda Fidei, lo sabe bien.



* Traducción desde el italiano de la Redacción. El texto original puede consultarse aquí.