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sábado, 3 de noviembre de 2018

In memoriam Cardenal Paul Augustin Mayer

Paul Mayer nació el 23 de mayo de 1911 en la ciudad alemana de Altötting, situada cerca de Marktl, lugar de nacimiento de Joseph Ratzinger, ambas pertenecientes al entonces Reino de Baviera. 

 El Cardenal Mayer
(Foto: Aciprensa)



Fue uno de los tres hijos del matrimonio formado por el General Ludwig Mayer y su esposa Meta (de soltera Hoeness). Era sobrino de Eugen Bolz (1881-1945), presidente del estado de Württemberg entre 1928 y 1933.

A los 17 años ingresó a la abadía benedictina de San Miguel de Metten, adscrita a la congregación benedictina bávara, donde profesó sus votos solemnes el 17 de mayo de 1931 y tomó el nombre de Augustin. Entre 1932 y 1937 prosiguió sus estudios de filosofía en la Universidad de Salzburgo y de teología en el Ateneo de San Anselmo. En esta última universidad se doctoró en 1937 con una tesis sobre San Clemente de Alejandría. Dos años antes, el 25 de agosto de 1935, había recibido la ordenación sacerdotal.

 Iglesia abacial de San Migul de Metten


Mayer fue profesor del Ateneo de San Anselmo desde 1939 a 1966, desempeñando el cargo de rector entre 1949 y 1966. Dejó la universidad para volver a su monasterio, del cual había sido elegido abad el 3 de noviembre de 1966. Correspondió a S.E.R. Rudolf Graber, obispo de Ratisbona, impartirle la bendición abacial. Desempeñó el cargo hasta 1971, cuando volvió a trasladarse a Roma para cumplir funciones en la Curia. Durante esos años fue asimismo presidente de la Congregación Benedictina de Baviera (1968-1971) y de la Conferencia de abades de Salzburgo (1970-1971).


Entre 1957 y 1959 se desempeñó como visitador apostólico de los seminarios pontificios suizos, función que dejó para desempeñarse de 1960 a 1962 como secretario de la comisión preparatoria del Concilio Vaticano II por encargo del papa Juan XXIII. El 8 de noviembre de 1971, Pablo VI lo nombró secretario de la Congregación para los Religiosos y los Institutos seculares. Merced de este último cargo, el 6 de enero de 1972 fue promovido al episcopado como arzobispo titular de Satriano y consagrado en la Basílica Vaticana el 13 de febrero de ese mismo año por el propio Papa, asistido por los cardenales Bernardus Johannes Alfrink, Arzobispo de Utrecht, y William Conway, Arzobispo de Armagh. Desempeñó el cargo por más de una década, hasta que el 8 de abril de 1984 el papa Juan Pablo II lo designó como Pro-Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.


En el consistorio celebrado el 25 de mayo de 1985 fue creado cardenal, recibiendo el título de Cardenal Diácono de la Basílica de San Anselmo del Aventino. Dos días más tarde, asumió en plenitud la prefectura de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Cumple advertir que, durante su mandato, dicha congregación estuvo divida en dos, la Congregación de los Sacramentos (Congregatio de Sacramentis) y la Congregación para el Culto Divino (Congregatio de Cultu Divino), si bien ambas confluían en la persona de un mismo prefecto. Ambas fueron unificadas con la promulgación de la Constitución apostólica Pastor Bonus, de 28 de junio de 1988 (artículo 62).


 El Cardenal Mayer junto a S.S. Benedicto XVI

En 1986 fue uno de los cardenales (junto a Ratzinger, Innocenti, Oddi, Stickler, Casaroli, Gantin, Palazzini y Tomko) que, a petición del papa Juan Pablo II, se reunieron para discutir sobre la situación de la Misa tradicional, concluyendo que ella no había sido abolida por la Misa reformada impuesta por Pablo VI y que era conveniente, por el bien espiritual de los fieles, favorecer su celebración de manera más amplia que el entonces vigente régimen de indulto.


El 1° de julio de 1988 renunció a su cargo como prefecto del dicasterio a cargo del culto divino. Sin embargo, y pese a haber cumplido ya la edad jubilar, Juan Pablo II le pidió un último esfuerzo al servicio de la Iglesia, y al día siguiente lo designó por un trienio como primer Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Sirvió dicho cargo hasta el 1° de julio de 1991, siendo sucedido por el Cardenal Antonio Innocenti (1915-2008). En su nuevo cargo le correspondió comenzar la implementación del motu proprio que daba nombre a su comisión, la cual estaba destinada a facilitar el acceso de los fieles a la liturgia romana de siempre y reanudar las conversaciones con la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (interrumpidas producto de las consagraciones de Écône) para lograr su plena comunión eclesial. Fue uno de los pocos cardenales que por aquellos años celebró la Santa Misa según su forma tradicional de manera pública.


El 29 de enero de 1996 optó por el orden de los cardenales presbíteros, pero conservó su diaconía elevada a título pro illa vice.



 Escudo de armas cardenalicio



Durante su vida recibió muchas distinciones honoríficas, entre las que se cuentan las de Caballero de la Orden al mérito bávara, la Gran Cruz de la Orden al mérito alemana (1959), Gran Cruz de la Orden al mérito de la República Federal Alemana, Balì Caballero de Justicia de la Sagrada Orden Militar Constantiniana de San Jorge (Casa de Borbón-Dos Sicilias), Caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Esteban Papa y Mártir (Casa de Habsburgo-Lorena, 2002), y Caballero de la Gran Cruz de la Orden de San José (Casa de Habsburgo-Lorena).

El Cardenal Mayer murió en Roma el 30 de abril de 2010, poco antes de cumplir los 99 años de edad. Sus funerales se celebraron el 3 de mayo a las 11.30 horas en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro. La Misa fue presidida por el Cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio. Concluida la Misa, el papa Benedicto XVI dirigió algunas palabras a los fieles y dirigió los ritos de la ultima commendatio y la valedictio. Sus restos mortales responsa en su querida Abadía de San Miguel de Metten.

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