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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los ornamentos e insignias de los obispos (VI): el palio

En entradas anteriores decíamos que los ornamentos e insignias que caracterizan al obispo cuando celebra la Santa Misa son el calzado litúrgico, la cruz pectoral, la dalmática y la tunicela, las quirotecas, el solideo, la mitra, el báculo, el gremial y la palmatoria. Continuamos ahora con la revisión de ellos refiriéndonos al palio.  

 Vitral de la Nueva Catedral de Linz que representa a San Paulino de Nola portando el palio sobre la casulla
(Ilustración: Wikimedia Commons)

El concepto y origen del palio

El palio es una faja blanca circular de unos cuadro dedos de ancho adornada con seis cruces negras, que pende de los hombros sobre el pecho mediante dos tiras rectangulares (fíbulas). Suele adornarse con tres alfileres metálicos que recuerdan los clavos de la Pasión y ayudan a sostenerla sobre la casulla o el fanón. Además del Papa, el palio es concedido por éste, como insignia pontifical, a los arzobispos metropolitanos, al Patriarca Latino de Jerusalén y a algunos obispos ilustres, ya a título personal, ya para su sede (por ejemplo, al Cardenal Decano y a los obispos de Puy y de Autun).

 El palio
(Ilustración: Wikimedia Commons)

Alfileres del palio papal usados por S.S. Benedicto XVI

Resulta difícil conocer el origen de esta insignia. Al respecto se han formulado diversas explicaciones, desde el palio romano hasta un origen netamente eclesiástico, litúrgico y papal. Entre estas últimas, parece la más razonable la que supone que se trata de una imitación del omophorion griego, ornamento que desde principios del siglo V llevaban los obispos de Oriente como emblema de su dignidad y oficio pastoral, simbolizando la oveja que va sobre los hombros del Buen Pastor. En Occidente, como insignia propia del Papa aparece ya en tiempo de San Marcos de Ostia, que reinó en 336. Por concesiones particulares desde el siglo VI, el palio llegó a ser de uso ordinario para los arzobispos a partir del siglo IX. Tras la querella de las investiduras, se convirtió en una insignia propia de los arzobispos metropolitanos en comunión con el Papa, siendo extendido a algunos obispos como privilegio, ya de manera personal (como ocurre con el Cardenal Decano), ya para la sede (como acaece con las diócesis francesas de Puy y Autun).

 Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, Arzobispo Mayor de Kiev-Galitzia y Primado de la Iglesia grecocatólica ucraniana, llevando un omophorion blanco, con cinco rayas transversales simbolizando su condición de cabeza de una iglesia de rito oriental
(Foto: Wikimedia Commons

Aunque se lo ha querido ver en el famoso marfil de Tréveris del siglo V, donde aparecen los arzobispos con una banda sobre el cuello y de la que cuelga un extremo de la misma sobre el pecho, los testimonios más seguros se encuentran a partir del siglo VI. Desde entonces se multiplican las concesiones de palio por parte de los Romanos Pontífices, no sólo a los obispos de Italia, sino a los de fuera de ella. Por ejemplo, San Gregorio Magno concedió el palio a San Leandro de Sevilla.

 Marfil de Tréveris

En su origen, el palio se llevaba como una bufanda, de la que un extremo de la misma pendía sobre el pecho, y el resto se enrollaba en torno al cuello, dejando caer el otro extremo sobre la espalda. Desde el siglo IX toma una forma circular, como en la actualidad, con dos tiras o fíbulas, colgando una sobre el pecho y otra sobre la espalda. La ornamentación del palio siempre ha sido sobre la base de cruces, las que con el tiempo se aumentaron en número y riqueza. Tuvo cuatro, seis y ocho cruces, generalmente en rojo, y más tarde en negro. A su vez, en los extremos se ponían franjas y flecos. Actualmente, en los extremos de las tiras que cuelgan se introducen pequeñas planchas de plomo cubiertas con tela negra. El color del palio ha sido siempre de lana blanca. Los tres broches que adornan el palio son puramente decorativos desde el siglo XIII; antes de esa fecha se usaban para sujetarlo. 

 Monumento funerario en la catedral de Maguncia de Pedro de Apelt, Príncipe-Arzobispo de Maguncia

Cabe hacer notar que hoy el palio es una de las insignias distintas del Romano Pontífice. Debido a la caída en desuso del resto de las insignias que le singularizaban, quedó el palio (en parte junto con la férula cruciforme y el anillo del pescador) como el único elemento con el que se podía diferenciar al Sumo Pontífice del resto de los metropolitanos. Con la desaparición habitual del fanón, el Papa viste el palio directamente sobre la casulla, igual que los arzobispos. 

 Fresco (detalle) que representa al Papa Inocencio III en el monasterio del Sacro Speco (S. XIII)

El papa Benedicto XVI utilizó, desde el inicio de su pontificado hasta la fiesta de San Pedro y San Pablo de 2008, un palio muy similar a los que se usaban antes del siglo X, con cinco cruces rojas que recuerdan las cinco llagas de Cristo. Sin embargo, debido a la incomodidad que constituía su uso para la función litúrgica, a instancias del nuevo maestro de ceremonias pontificias, Mons. Guido Marini, el Santo Padre cambió a la forma de palio circular que se ha utilizado en Occidente los últimos siglos, que es más pequeño y funcional. La diferencia de este palio es que este lleva cinco cruces rojas, lo que no ocurre con el que se entrega a los arzobispos y que las tiene bordadas en negro.

S.S. Benedicto XVI en la Misa de Pentecostés en San Pedro, el 15 de mayo de 2005
(Foto: Wikimedia Commons)


S.S. Benedicto en el Sínodo de 2008
(Foto: Wikimedia Commons)

Tras usar la segunda versión del palio de Benedicto XVI por más de un año, el papa Francisco volvió al palio más tradicional vestido por sus predecesores recientes.

 S.S. el Papa Francisco portando el segundo diseño de palio de Benedicto XVI
(Foto: Sipse)

 S.S. el Papa Francisco (2014) con el palio con cruces negras

 El simbolismo del palio 

El palio se coloca sobre los hombros del sumo pontífice y de los arzobispos como símbolo del pastoreo y recordatorio de que deben cargar con las ovejas como el Buen Pastor lo hizo en la parábola de la oveja perdida. A este símbolo acudía Benedicto XVI en la homilía de la Santa Misa de solemne inicio del ministerio petrino del Obispo de Roma para explicar el sentido de la imposición del palio: 

Este signo antiquísimo, que los Obispos de Roma llevan desde el siglo IV, puede ser considerado como una imagen del yugo de Cristo, que el Obispo de esta ciudad, el Siervo de los Siervos de Dios, toma sobre sus hombros. El yugo de Dios es la voluntad de Dios que nosotros acogemos. Y esta voluntad no es un peso exterior, que nos oprime y nos priva de la libertad. Conocer lo que Dios quiere, conocer cuál es la vía de la vida, era la alegría de Israel, su gran privilegio. Ésta es también nuestra alegría: la voluntad de Dios, en vez de alejarnos de nuestra propia identidad, nos purifica –quizás a veces de manera dolorosa– y nos hace volver de este modo a nosotros mismos. Y así, no servimos solamente Él, sino también a la salvación de todo el mundo, de toda la historia. En realidad, el simbolismo del Palio es más concreto aún: la lana de cordero representa la oveja perdida, enferma o débil, que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida. La parábola de la oveja perdida, que el pastor busca en el desierto, fue para los Padres de la Iglesia una imagen del misterio de Cristo y de la Iglesia. 

 El cardenal Medina Estévez, ayudado por monseñor Piero Marini, impone a S.S. Benedicto XVI el palio durante la Misa de inauguración del pontificado (2005)

En sí el palio es una insignia honorífica y jurisdiccional. Por derecho común, los arzobispos han de pedirlo dentro de los tres meses siguientes a su confirmación o consagración, y lo usan cuando celebran pontificalmente y dentro de su provincia. El Papa puede usarlo siempre como signo de su potestad universal.  

La confección actual del palio

En la actualidad, el palio se confecciona con lana obtenida de corderos bendecidos por el Papa el día de la fiesta de Santa Inés (21 de enero) en una capilla del Palacio Apostólico. El emblema de Santa Inés es un cordero, por la similitud de su nombre (en latín Agnes) con la palabra cordero (en latín agnus). En esa ocasión le presentan al Papa dos corderos adornados uno con flores blancas (simbolizando la virginidad de Santa Inés) y el otro con flores rojas (simbolizando su martirio durante Dioclesiano). Posteriormente, los corderos son llevados a la Basílica de Santa Inés Extramuros, situada en la Via Nomentana, donde está enterrada la santa, y son criados por los trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes. 

 S.S. Benedicto XVI bendice los corderos en la fiesta de Santa Inés (2013)

Los palios son confeccionados posteriormente por las monjas benedictinas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada a dichas ovejas. Ellos se llevan en la mañana de la vigilia de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo (29 de junio) a la confesión de San Pedro, donde son bendecidos por el Papa o por un cardenal delegado suyo durante las primeras vísperas. Después se colocan en un cofre de plata que se conserva siempre junto al sepulcro de San Pedro en el corazón de la Basílica Vaticana, de suerte que el palio deviene, por contacto, objeto de veneración igual que una reliquia.  

En los últimos años se había hecho costumbre que el palio fuese entregado directamente por el Papa al nuevo arzobispo en Roma. Cuando aquél no puede hacer él mismo la entrega del palio, le correspondía hacerlo al cardenal protodiácono, el mismo que anuncia Urbi et Orbi (a la Ciudad y al Mundo) la elección de un nuevo Romano Pontífice y que le impone a éste el palio durante la Santa Misa de inicio de su ministerio petrino. Sin embargo, en enero de 2015, el papa Francisco anunció que, a partir de la imposición prevista para ese año, ésta ya no se haría en Roma directamente por el Santo Padre y que se volvería a la costumbre antigua, vale decir, el palio lo impondría el nuncio apostólico respectivo.

El palio procesional

Se conoce también con el nombre de palio una especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, bajo el cual se lleva procesionalmente el Santísimo Sacramento, o una imagen, y que es usado también por el papa, algunos prelados y algún jefe de Estado. El Ceremonial de los Obispos (1984) establece la utilización del palio procesional en aquellas celebraciones en las que se procesione con el Santísimo Sacramento (núm. 391). Recomienda, además, que el celebrante que presida la procesión bajo palio, lo haga con capa pluvial y humeral. Para el resto de ocasiones (por ejemplo, procesiones con reliquias u otras imágenes) se indica que habrán de procederse según las costumbres del lugar.

 San Pío X portando la custodia del Santísimo bajo palio durante la procesión de Corpus
(Foto: Ceremonia y Rúbrica de la Iglesia Española)


De igual manera, el palio procesional se utiliza cuando un nuevo obispo efectúa su entrada oficial en la localidad sede de su diócesis. En España sirve asimismo para cobijar las imágenes marianas en los pasos de Semana Santa.


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Actualización [10 de abril de 2017]: New Liturgical Movement ha publicado un breve reportaje sobre un antiguo palio que está siendo exhibido en los Museos Vaticanos. Dicha insignia perteneció a San Césareo de Arlés (470-532). La muestra incluye otros objetos de este famoso obispo del período merovingio temprano, cuya fiesta se celebra el 27 de agosto. 

Actualización [22 de enero de 2019]: Diversos sitios tradicionales (véase aquí y aquí) han llamado la atención sobre el hecho que este año, sin mediar explicaciones, no fue observada la antiquísima costumbre, explicada más arriba en esta entrada, en conformidad con la cual el Santo Padre, en la fiesta de Santa Inés (21 de enero), bendice personalmente a los corderos con cuya lana se confeccionarán los palios para los arzobispos metropolitanos de todo el mundo. La ceremonia, en cambio, fue llevada a cabo por Mons. Marco Frisina, en traje de calle, sin estola.

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