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domingo, 8 de julio de 2018

Ornamentos papales (xii): el asterisco, la fístula, el manípulo y la estola pastoral

En la entrada de hoy, que continúa la serie sobre ornamentos papales, volvemos a hacer mención de algunos elementos materiales de la liturgia relacionados con el Santo Padre que ya han sido tratados anteriormente (véase aquí y aquí). 

El asterisco 

La Capilla papal tenía varias particularidades. Por ejemplo, una vez consagradas las especies eucarísticas, el cardenal-diácono ponía el Cuerpo de Cristo en la patena y el ceremoniero lo cubría con el asterisco. 

Esta pieza es uno de los objetos litúrgicos usados en la Divina Liturgia de las Iglesias orientales, que recuerda a la Estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hasta el Niño Jesús. Consiste en una especie de cruz de metal precioso, compuesta de dos láminas cruzadas la una sobre la otra y unidas en su centro por un pequeño tornillo y terminando en forma de pie. Del centro pende ordinariamente una pequeña estrella que representa aquella que anunció el nacimiento de Hijo de Dios. Se coloca sobre la patena, de modo que el velo especial con que se recubre ésta (diskokalymma) no toque las partículas de la Santa Hostia.


El asterisco en la Divina Liturgia

El asterisco propio de la liturgia papal está compuesto de doce láminas, cada una de las cuales representa a uno de los doce apóstoles, y cumplía la función de evitar que el subdiácono por descuido tirara la Sagrada Forma con el velo humeral. 


El Papa Francisco levanta la patena con el asterisco

Su uso se ha conservado, especialmente en las Misas celebradas en exteriores.  

La fístula

La fístula es una cánula o bombilla de oro que servía para la comunión de la Sangre de Cristo durante la liturgia papal. Este instrumento cumplía tres funciones. 



La primera de ellas era que prevenía algún accidente que pudiese derramar sin querer el Vino consagrado cuando se daba la comunión al Papa, quien lo recibía sentado al trono (situado antes en el ábside, delante del altar de la Cátedra), sobre todo debido a las dimensiones del cáliz papal o a la edad provecta del Santo Padre. 

La segunda función se relacionaba con la comunión del diácono y el subdiácono que servían la Misa papal. Ambos, después de recibir de manos del Papa cada uno una partícula de la Hostia consagrada, comulgaban también del cáliz ya de vuelta en el altar, de suerte que parecía más digno hacerlo a través de esta cánula y no directamente de aquél. Además, ella hacía imposible la sunción de la partícula que estaba en el interior del cáliz desde antes del Agnus Dei para cumplir la conmixión de las especies consagradas. Ésta la consumía el subdiácono apostólico directamente del cáliz, en el que se había dejado un poco de Sanguis para ese efecto. En el altar consumían éste como sigue: el diácono sorbía el Sanguis por la parte superior del canuto, donde está la boquilla, y después el subdiácono sorbía las gotas restantes por la parte inferior de la fístula. Dejaba ésta en un bol de cristal, sumía el resto del Sanguis y la partícula del cáliz, y entonces se llevaba a cabo la purificación de los vasos sagrados.


El beato Pablo VI comulga con el Sanguis

La tercer función correspondía al Sacristán del Palacio Apostólico que asistía a la función papal antes del ofertorio, el cual usaba la fístula para sumir una pequeña cantidad de vino del cáliz a fin de garantizar su cualidad.

El manípulo papal

Durante la Misa papal, el Santo Padre usaba un manípulo especial, tejido con hilos rojos y dorados, que simbolizaban la unidad en el Vicario de Cristo de las dos Iglesias, la de rito latino y la de rito oriental. 

La estola pastoral

Como parte del traje coral, el Papa lleva sobre su muceta una estola pastoral de color rojo, con su escudo de armas bordado en los lados. Cuando se revestía con la muceta blanca durante la Octava de Pascua, la estola era igualmente blanca. 


San Juan XXIII con muceta de invierno y estola pastoral
(Foto: CCWatershed)

Nota de la Redacción: Esta entrada ha sido preparada utilizando principalmente la información suministrada por Ceremonia y Rúbrica de la Iglesia Española.

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