domingo, 11 de enero de 2015

El beato Rolando Rivi, joven mártir de la sotana

El beato Rolando Rivi (1931-1945) fue un joven seminarista italiano muerto por partisanos comunistas durante la última fase de la Segunda Guerra Mundial. Nació en San Valentino di Castellarano, en la región de la Emilia-Romaña, en el seno de una piadosa familia católica, compuesta por los padres Roberto Rivi e Alberina Canovi y sus tres hijos, de los cuales Rolando era el segundo. Siguiendo el modelo del párroco de la localidad, don Olinto Marzocchini, desde muy temprano se despertó en Rolando una profunda inclinación espiritual, la que se manifestó en una intensa vida interior y sacramental. Ayudaba a diario en la Misa parrroquial, recibiendo diariamente la Eucaristía y frecuentando semanalmente el sacramento de la Confesión.


Muy pronto se hizo evidente su vocación sacerdotal, la que sus padres apoyaron, entrando al seminario de Marola en el otoño de 1942, con apenas once años. Sin embargo, sus estudios se vieron prontamente interrumpidos en 1944, luego de la Ocupación alemana, viéndose forzado a retornar a casa. Pese a no haber alcanzado a recibir ni siquiera las órdenes menores, no cesó de sentirse seminarista e insistió en usar el traje talar, en contra del parecer de sus padres, preocupados por los gestos de odio antirreligioso acaecidos en la zona, especialmente los numerosos asesinatos de sacerdotes que comenzaban a hacerse usuales en el así llamado «Triángulo de la muerte». El 10 de abril de 1945, luego de haber ayudado en Misa, fue secuestrado por un grupo de partisanos comunistas, quienes obligaron al muchacho, de apenas catorce años, a seguirlos a un bosque cercano a Monchio, Palagano (provincia de Módena). Luego de tres días de sufrir toda clase de humillaciones, golpes y torturas a manos de sus captores, fue obligado a quitarse la sotana que hasta entonces vestía con orgullo. A las tres de la tarde, semidesnudo y en medio del bosque, los partisanos le dieron muerte con tiros de pistola mientras Rolando reafirmaba en oración su amistad con Jesús y su infinito amor y misericordia. Los asesinos anudaron su sotana y la convirtieron en una pelota para jugar al fútbol. 

Con ayuda de indicaciones de algunos partisanos, el 14 de abril, el padre del muchacho y el sacerdote don Alberto Camellini hallaron el cuerpo cubierto de magulladuras y con dos heridas de bala, una en la sien izquierda y otra a la altura del corazón. El cadáver fue transportado a Monchio, donde tuvieron lugar las exequias y la inhumación de los restos mortales. Después de la Liberación, el cuerpo de Rolando fue llevado el 29 de mayo de 1945 al cementerio de San Valentino, permaneciendo allí hasta el 26 de junio de 1997, fecha en que fue transportado en una solemne ceremonia al interior de la iglesia, en atención a que su tumba se había convertido en un frecuentado sitio de peregrinación. En su lápida se puede leer aquella frase que tantas veces repitiera como fundamentación de su negativa a desprenderse del traje talar: Io sono di Gesù (yo soy de Jesús).




Luego de la curación de un niño inglés de una grave forma de leucemia atribuida a su intercesión, reconocida como milagrosa por la Iglesia, el 7 de enero de 2006 se abrió en la arquidiócesis de Módena su causa de canonización. En mayo de 2012, la comisión de teólogos censores de la Congregación para las Causas de los Santos aprobó la calificación de la muerte de Rolando como un martirio acaecido in odium fidei. El 28 de marzo de 2013, el Papa Francisco autorizó a la Congregación para promulgar el decreto que reconoce el martirio. En el aniversario de la muerte del beato y ante su próxima beatificación, Su Excia. Revma don Massimo Camisasca, obispo de Reggio Emilia-Guastalle, visitó el 13 de abril de 2013 el lugar donde fue martirizado el joven y, posteriormente, también su tumba en la iglesia de San Valentino, orando con emoción y fervor para implorar la intercesión del nuevo beato por “los jóvenes, seminaristas y sacerdotes de nuestra Iglesia”.


                                                                                            Agenzia Redacon ©


Finalmente, el 5 de octubre de 2013 se celebró la ceremonia de beatificación en Módena, presidida por Su Emcia. Revma. el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y con la asistencia de miles de fieles.


El martirio del beato Rolando Rivi es de una inmensa actualidad, en un tiempo en que nos llegan a diario noticias de tantos cristianos, especialmente en el Oriente Próximo, que mueren por no claudicar en su Fe. Por sobre todo, su negativa a desprenderse de su sotana en cuanto símbolo de su pertenencia a Cristo es un poderoso testimonio en defensa de la identidad católica y de la manifestación de ésta en la esfera pública. 

Lo es en primer lugar respecto de los clérigos, siendo un llamado, en conformidad con las disposiciones del derecho canónico vigentes, especialmente el canon 284 CIC, a no abandonar el uso del traje eclesiástico y a no dejarse motivar por respetos humanos, que solamente sirven a aquel laicismo que pretende relegar la Fe al ámbito estrictamente privado. El sacrificio del beato Rivi es un recordatorio para los clérigos de que el traje eclesiástico es signo de la sacralidad, sobrenaturalidad y la particularidad del ministerio sacerdotal, reforzándolos así en su vocación, y de que, en cuanto poderosa herramienta de Evangelización, es un grave mal privar a los fieles de la posibilidad de reconocerlos en todo momento como Ministros de Nuestro Señor Jesucristo. En una instrucción dada por encargo del papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2012 sobre el uso obligatorio del traje eclesiástico en la curia romana, se recordaba que dicho uso cobra especial importancia en «un tiempo en el cual cada uno está especialmente llamado a renovar la conciencia y la coherencia de la propia identidad». 

Pero el ejemplo del beato Rivi es también un llamado a los laicos para rechazar las presiones que, con el fin de evitar el rechazo de una sociedad fuertemente secularizada, los instan a disimular en lo exterior su condición de católicos y a negar así el Reinado Social de Cristo, quien ha de reinar no solamente en los corazones de los hombres, sino también en la sociedad toda.

Les dejamos aquí un interesante video sobre el uso de la sotana: 



Para quienes se interesen en la vida del Beato Rivi, existen varias biografías en diversos formatos, entre ellas la de Paolo Risso (Rolando Rivi. Un ragazzo per Gesù, 2004), que ha sido traducida al castellano en Ediciones del Alcázar. También puede visitarse el sitio oficial dedicado a Rolando Ravi, el seminarista mártir

Actualización [6 de junio de 2016]: El sitio Infovaticana trae una interesante noticia relativa al aumento del uso de la sotana entre los jóvenes sacerdotes de Madrid, hecho que puede comprobarse al visitar las iglesias de la capital de España. No es raro, por ejemplo, encontrar sacerdotes de menos de cuarenta años sentados al confesionario vistiendo sotana y estola morada. El artículo reproduce también algunos fragmentos del Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros sancionado por el papa Benedicto XVI poco antes de su renuncia al ministerio pretrino, donde se recuerda a los sacerdotes que la sotana quiere ser signo exterior, hacia una sociedad secularizada, de una realidad permanente como es el orden sagrado. 

Actualización [12 de junio de 2016]: Como muestra de que la situación que comentábamos en la actualización del 6 de este mes no es un caso aislado, el sitio Acción litúrgica confirma que se trata de una tendencia que se observa en diversas partes del mundo. Concretamente, la noticia se refiere a un artículo publicado en The Herald Sun, un periódico de Melbourne, Australia, relativo al uso creciente de la sotana entre los sacerdotes jóvenes de ese país. El artículo viene ilustrado con una fotografía del Arzobispo de Sidney, S.E.R. Anthony Fisher OP, acompañado por dos jóvenes presbíteros recién ordenados. El artículo puede consultarse aquí (en inglés y previa suscripción). 

Actualización [29 de junio de 2016]: El sitio Messa in latino reproduce un interesante artículo publicado previamente en Aleteia sobre las siete ventajas de la sotana, escrito por el sacerdote español Jaime Tovar Patrón, capellán militar y autor de un interesante libro sobre la participación de sacerdotes en la Guerra Civil española. La versión original en español puede ser consultada aquí y aquí


Sacerdote sostiene a un soldado herido durante la rebelión de la base naval de Puerto Cabellos contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt (1962)

Actualización [14 de diciembre de 2016]: El sitio Que no te la cuenten ha publicado una entrada intitulada "De sotana por Estambul...". En ella se cuenta la visita que hicieron dos sacerdotes católicos a Turquía vistiendo sotanas, uno una de color claro y el otro la negra habitual. Los musulmanes incluso los elogiaron, diciéndoles que era un atuendo más formal y respetable para un sacerdote.

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