viernes, 22 de enero de 2016

Los niños que jugaban a decir Misa

Cuando se lee algún libro antiguo suele llamar la atención que los niños tuviesen como uno de sus juegos habituales el decir Misa, práctica que no solamente se daba entre quienes luego recibían la vocación sacerdotal. Y sobre todo sorprende que ese juego no fuese realizado con un espíritu puramente lúdico, sino la mayoría de las veces con mucha reverencia, con consciencia de que se estaba imitando una acción sagrada que entraña el misterio más grande que puede ocurrir sobre la Tierra, donde Dios mismo se hace presente. 


Hoy esta costumbre ha tendido a desaparecer, probablemente porque el rito ha dejado de tener el encanto de algo que rompe la cotidianidad. Todo el mundo sabe que los niños juegan a aquello que están más allá de sus posibilidades, aspirando a recrear con sus juegos el mundo que no logran comprender, y cuidando de los detalles de la recreación.   


Para demostrar que que está práctica era transversal, queremos compartir con nuestros lectores un fragmento del libro intitulado Cuando era muchacho, donde el escritor chileno José Santos González Vera (1897-1970) cuenta su infancia y juventud. Que sea este autor quien narre cómo jugaba a decir Misa cuando niño es muy ilustrativo, porque posteriormente se decantará hacia el anarquismo. Aquí los recuerdos del autor:

José Santos González Vera


Con mis hermanos, y chicos de la vecindad, celebraba en la tarde la misa. ¿Cómo se nos ocurrió este juego? Mi madre no iba al templo. Debió llevarme una buena mujer amiga de la casa y debí sentirme impresionado por el ritual. Ataviábame con ropa de mi madre y oficiaba en el alfeizar de la ventana. A mi hermano Efraín le impuse el oficio de monaguillo. Mantenía el incensario en vaivén permanente y yo, fuera de modelar las palabras sagradas, leía en un libro voluminoso, enriquecido con infinidad de láminas, en un remedo de atril que habíame agenciado. Aída, Miguel y los chicuelos del vecindario actuaban de fieles. Hay en la misa un halo de teatro que subyuga. Las religiones necesitan de la multitud, pero no apelan a la razón, sino a sus sentidos. Los socialismos, cuando van a crecer, también apelan a la teatralidad. 


Efraín quería asumir la dignidad sacerdotal. Aburríale mover el incensario. El papel de creyente es pasivo en exceso. Debería hacérsele cantar y confiarle pequeñas funciones. Los pentecostales, que saben psicología multitudinaria, así lo hacen.  Pueden predicar con sus propias palabras y, cuando les coge el derrame de poder, entregarse a danzas violentas, muy benéficas para la estación invernal. 


Nota de la Redacción: El texto está tomado de González Vera, J. S., Cuando era muchacho, Santiago, Editorial Universitaria, 2010, p. 28. 


****

Actualización [9 de diciembre de 2016]: El sitio New Liturgical Movement ha publicado dos interesantes entradas con videos de la antiquísima costumbre de entronizar simbólicamente un "niño-obispo" en la fiesta de San Nicolás de Myra, el 6 de diciembre. La primera entrada contiene un encantador registro fílmico de British Pathé, de 1935, que muestra un ejemplo de una comunidad anglocatólica, que son aquellos anglicanos más cercanos en su sensibilidad litúrgica al catolicismo, quienes revivieron la costumbre de los niños-obispos, erradicada casi por completo en tiempos isabelinos. La segunda contiene dos videos con ejemplos contemporáneos de España y Francia. En España, los niños-obispos reciben el nombre de "obispillos".

Actualización [15 de marzo de 2017]: El sitio Religión en libertad ha publicado un video dando cuenta de la confección de un lego de 174 piezas para jugar a decir Misa. La iniciativa proviene de una empresa familiar católica de Saint Paul (Minnesota, Estados Unidos) llamada Domestic Church Supply Company, la cual ha dedicado un año y medio de trabajo a fabricar el paquete "El padre Leopoldo celebra Misa" con 174 piezas originales de Lego y 3 modificadas, acompañadas de un folleto de 28 páginas con instrucciones de montajes. Los niños aprenden así a conocer los objetos litúrgicos y a recrear en sus juegos la Misa dominical.

Actualización [9 de diciembre de 2017]: New Liturgical Movement ofrece un reportaje fotográfico de la simbólica entronización de un "niño-obispo" durante la fiesta de San Nicolás del pasado 6 de diciembre. La ceremonia tuvo lugar en Chavagnes International College, un internado católico situado en la localidad francesa de Chavagnes-en-Paillers, cerca de Nantes, el cual cultiva una intensa vida litúrgica. Esta antigua tradición inglesa consiste en que el niño es entronizado obispo frente a los estudiantes durante la fiesta del Santo Obispo de Myra, quien después preside las Vísperas y la mesa de honor en la cena de ese día

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Política de comentarios: Todos los comentarios estarán sujetos a control previo y deben ser formulados de manera respetuosa. Aquellos que no cumplan con este requisito, especialmente cuando sean de índole grosera o injuriosa, no serán publicados por los administradores de esta bitácora. Quienes reincidan en esta conducta serán bloqueados definitivamente.