domingo, 22 de octubre de 2017

La Misa Solemne de Dimas Antuña (IV)


Desde hace algún tiempo hemos comenzado a publicar una serie dedicada a Dimas Antuña (1894-1968), a la cual tuvimos acceso debido a la generosidad del P. Horacio Bojorge SJ. Con esta entrada continuamos con la publicación por entregas de Inter convivas. Entre comensales. La Misa solemne contemplada y comentada (el texto íntegro puede descargarse aquí), el libro que dicho autor dedicó a tal forma de Misa según la hoy denominada forma extraordinaria.

***

III. DIVISIÓN Y PARTES DE LA MISA

Nota del editor:

Parece conveniente anteponer a esta texto una nota del autor en hoja suelta en la que recoge al parecer una queja acerca de la misa por la que algunos se abstienen de asistir. El esfuerzo del autor se dirige en parte a ayudar a los que padecen de esa impresión por su ignorancia.

“Dicen que la misa es una cosa obscura, cansadora, una serie de gestos sin grandeza, un enredo de lecturas y de oraciones complicadas.

Los que asisten a misa se aburren y la piedad moderna, para no aburrirse, acorrala en el presbiterio al sacerdote y emplea el tiempo de la misa en cualquier cosa.
Así, pues, el acto más noble que pueda realizar un hombre resulta menos grande que una tragedia antigua, menos simple que un poema y ni siquiera tiene la sencillez de una comida.

No obstante, yo quiero ver la misa. Quiero tener una visión de las partes de la misa y para esto renuncio a la imaginación, mala vista, que no es ni la de los ojos limpios, ni la del espíritu purificado, y renuncio también al sentimiento: ¡que Dios sabe!

Consideremos las cinco partes de la Misa”.

1. Las partes de la Misa

Yo quisiera tener palabra de ciencia para decir con perfecta nitidez la conveniencia profunda de las partes de la misa. Pero, como he dicho, no me ha sido dada esa palabra, no tengo labios. Y este libro no es un estudio sino un simple testimonio.

Ahora bien, un testimonio, un testimonio verídico, se le puede arrancar a cualquiera, aún al más ignorante. Para eso basta la tortura. Y el sufrir y el padecer tienen también su palabra. Una palabra que sale de todo el hombre, una palabra anhelante, que no perfeccionan los labios; que sale —porque así es la verdad— por la boca de la herida.

Y así, pues, cuando ya he hecho cuidadosamente, repitiendo a los que enseñan, la división de la misa —como un estudiante juicioso que quiere hacer bien su deber y llevar prolijo y limpio su cuadro sinóptico y tener ágilmente en sus manos el esquema explicativo y los artejos del concepto— he aquí que mi alma es llevada por otro camino, como si un viento inesperado me hiciera volar las páginas de mi cuaderno de curso.


Políptico de Gante
(Imagen: Pintura y Arte)

Mientras oigo aquella palabra, aquella palabra del Señor, aquella palabra que no me ha  sido dicha a mí, pero que viene a mí como una mano que me ase con fuerza, diciéndome, como fue dicho al profeta, pero en mí como quien sacude a un dormido: “Hijo de hombre, mira con tus ojos y oye con tus oídos, y aplica el corazón a las cosas que yo te mostraré acerca de las ceremonias de mi casa y de todas las leyes de ella. Y pondrás tu corazón en los caminos del templo, por todas las salidas del santuario [1], porque éste es tu testimonio y para esto a ti mismo te he llamado: para ver, y oír y atestiguar y para que halles en tu corazón lo que tenéis todos delante”.

Y si el hombre oye, entiende; y si atestigua, recuerda. Dichoso el que está libre de su imaginación de ojos turbios, del entusiasmo que es una forma del corazón sucio, y de la literatura, que es un testimonio tan falso que, aún cuando dice la verdad, la dice neciamente y con voz falsa.

2. Economía de la divina liturgia [2]

Economía de la divina liturgia: la misa está dividida en dos partes Ante-Misa y Misa.

La Ante-Misa se divide en la Sinaxis y las Lecciones. La Sinaxis se divide en cuatro partes: Introito, Kyries, Gloria, Colecta. Las Lecciones en tres: Epístola, Gradual, Evangelio. El credo cierra la Ante-Misa y se abre a la Misa.

La Misa se divide en tres partes: Ofertorio, Eucaristía, Participación. El Ofertorio consta de las Ofrendas y el Ofertorio. La Eucaristía consta del Prefacio y la Acción.

El Pater Noster introduce a la Participación. Ésta consta de: Fracción, Paz, Comunión. Y el todo, que empezó con el Introito se cierra con el Éxodo.

La Misa está dividida en dos partes que son: Ante-Misa y Misa. Estas dos partes tienen cinco actos que son: Sinaxis [3], Lecciones, Ofertorio, Eucaristía y Participación.
Estos cinco actos yo los veo reducidos a diecisiete escenas que en el libro irán precedidas o seguidas de diez temas subordinados, es decir, de temas que están ahí para iluminarlas.

i    INTROITO
1. Introito
ii Kyries
iii Gloria
iv Colecta
2. Oración
v Epístola
vi Gradual
vii Evangelio
3. Lecciones
viii CREDO
4. Credo
ix Ofrendas
x Ofertorio

xi Prefacio
xii Acción
       Ofertorio

5.  Eucaristía

xiii PATER
6. Pater
xiv Fracción
xv  Paz
xvi  Comunión
7. Comunión
xvii ÉXODO
8. Bendición

3. Eclesiastés 11, 2:

Da partem septem, necnon et octo, quia ignoras quid sit mali super terram.

Reparte a siete y aún a ocho, porque los males que pueden venirle a la tierra tú los ignoras.
           
Da partem septem necnon et octo:

i
1. Introito
Un entrar inter cleros [4]
ii
2. Oración
Kyries y Gloria
iii
3. Lección
Epíst. Gradual, Evangelio
iv
4. Credo
Confesión de fe
v
1. Eucaristía
Ofert. Prefacio, Canon
vi
2. Pater
Misterio de la adopción
vii
3. Participación
Fracción, Paz, Comunión
viii
4. Éxodo
Que es volver a empezar: es una ascensión

División del rito uno

División lógica: en dos y tres son cinco. Consideración concreta: en diecisiete actos o escenas. División lógica en orden al estudio: anatomía. División concreta, en orden a la consideración: como la anatomía artística. El dos: Ante-Misa y Misa.


Misa Solemne en el Rito Dominicano

Ante-Misa o misa seca: es la misa de los catecúmenos, ordenada a la inteligencia, ordenada a recibir la fe, ordenada a la palabra que entra por el oído. Para que esto pueda ser: a) purificación de las pasiones; b) predicación: epístola; elevación interior: gradual; palabra ingerida: evangelio. El fruto de las lecturas es la fe: el Credo. La Ante-Misa está ordenada a iniciarnos: por el conocer pasamos al ser.

La palabra que entra por el oído prepara el corazón —por el conocer— para el misterio de la palabra que es pan y entra por la boca a la víctima de nuestros labios —para el ser.

La Misa: sacrificio y sacramento:
a) Ofrendas, obladas y ofrecidos y oblados: sacrificio de alabanza.
b) Fruto de los labios que pronuncian su nombre: sacrificio eucarístico
c) Fruto de los labios que ofrecen el Hijo al Padre
d) Finalmente sacramento: palabra que nos verbifica, palabra que entra por la boca, comida que nos come.

a) Criaturas ante el Creador; b y c) Hijos con el Hijo; d) Dioses e hijos del Altísimo todos. Santo Tomás: En este sacramento se comprende todo el misterio de nuestra salud.

La división lógica

Dividen comúnmente la misa en dos partes: Ante-Misa y Misa. La primera es de preparación del pueblo, y va del Introito al Credo. La segunda es el sacrificio propiamente dicho.

En la primera se distinguen como dos actos: la reunión o Sinaxis y su complemento, las Lecciones. En la segunda, tres: el Ofertorio o sea el sacrificio preparado, luego la Eucaristía del pan y del vino y finalmente la Participación del sacrificio o comunión.


Incensación del Evangelio en Rito Dominicano

Tenemos pues dos partes: Ante-Misa y Misa. Y este Dos contiene un Cinco, es decir, los cinco actos, que son: Sinaxis y Lecciones —como preparación del Pueblo— y Ofertorio, Eucaristía y Comunión, que constituyen precisamente la Misa.

Esta división es lógica, tiene profunda razón de ser, está en la realidad del rito que se hace. Pero eso no quita que esté ordenada a la inteligencia de un todo perfectamente uno. Y que, en concreto, los cinco actos se sucedan sin interrupciones y se enlace con la profunda conveniencia interna con que se enlazan los tiempos de una sinfonía y los miembros de un cuerpo vivo.

3. Los diecisiete actos o escenas concretas:

1º Ley del dos y el uno, o sea los pasos del gran sacramento. Dos: el omnia duplicia [5], el melius esse duo simul [6]. El uno: la síntesis, el fin, el objeto, el encuentro, el beso de los actos paralelos.

2º Inteligencia de las escenas: Funiculus triplex [7]: La cosa corresponde al Padre. La luz, que engendra la cosa, corresponde al Hijo: luz, verbo, sabiduría. El Don, que por la luz nos da la cosa: el Espíritu Santo, Don, Nexus.

3º Funcionamiento de la inteligencia que considera: ver, oír, atestiguar. Ver con los ojos, oír con los oídos: para poder —“alzad los ojos y ved [8]”— es decir, hallar en el corazón. “Mira con los ojos, oye con tus oídos y aplica tu corazón a las cosas que yo te mostraré” [9].

4º Conversión concreta y visible, plástica del proceso interior: esto da ‘la cosa’ (pero trasladada) como quien dice Cristo Encarnado; una pasión de la cosa que es como su sentido, en el fuego del Espíritu Santo; Redentor —Encarnación; Consolador— Descendimiento. Para que, conforme a esta naturaleza compuesta, por esta inteligencia de la ‘Escritura’, con el consuelo que ella da [10], aguardemos o pasemos, por el deseo, a la patria.
5º En cada escena el funiculus triplex [11]: la cosa y el Padre, el Hijo y la luz que engendra la cosa, y el don que hay en la cosa: el Espíritu.

6º Después de esta inteligencia: la conversión ad extra, hacia fuera, pero por inteligencia: la actitud visible [12], la pasión interior [13].

7º Por comodidad del lenguaje, usaré las designaciones corrientes: Introito, Kyries, etc. pero entendiendo la cosa en este orden, primero lo que se ve, segundo lo que se oye, tercero ver lo que se oye y cuarto: entender si es posible, en último lugar ‘lo que se lee’ como la cosa más subordinada que se pueda imaginar, subordinada al rito, al gesto, a la nota, a la voz. No está mandado leer misa, sino oír misa.

8º Como la función crea el órgano y el ejercicio el hábito, etc. la misa, único acto de la Iglesia ha creado el templo, la iglesia material. En todo esto, así como quien pinta un santo en oración, pinta de algún modo su ropa, entenderemos a la iglesia-casa, como a los pliegues de la ropa, como al último y más expresivo y exterior gesto del alma que ora. Y aquí, el alma de la Iglesia, es el Espíritu Santo.


Elevación del Cáliz en Rito Dominicano

4. Índice de los doce cuadernos de la Misa

1º Propósito: Propósito, Orden del libro, División del tema.

2º Escenas: Objeto: rito, ceremonia. Sujeto: ver, oír, atestiguar. Misterio de las Bodas.

3º Actores I: Lugar: la iglesia vacía. Dios: Ministros superiores. Dios: ministros inferiores.

4ª Coro: boca del pueblo. Pueblo: corazón del coro. Criaturas: anhelo que espera.

5º Introito: Va a empezar la misa o la iglesia llena. Introito: multiplicationem ingressus illius [14], entrada en Cristo [15].

6º Reunión (Sinaxis): Los Kyries congregan por dentro y son una entrada del creyente en sí mismo, en su miseria. El Gloria congrega in excelsis, en las alturas, congrega arrebatando a lo alto a la asamblea. La Oración congrega en Cristo la oración de todos.

7º Lección: Preparada: la Epístola y el Gradual. Dada: el Evangelio. Recibida y confesada: El Credo.

8º Ofertorio: Ofrendas o el altar lleno. Incienso. Ofertorio o acto super oblatas, sobre las ofrendas.

9º Eucaristía: Prefacio, Sanctus, Canon. Es decir, sacrificio de alabanza, frutos de los labios, víctima de los labios.

10º Participación: Pater noster: el que da. Fracción y Agnus Dei o Cordero de Dios: que preparan a los que reciben la Comunión.

11º Éxodo: Bendición, es decir ascensión, la salida por el techo. Levantamos el techo de la colmena, del arca…

12º La vida y la Misa: ciertas misas, salida al juego de la vida, misas de difuntos y misas de bodas.



[1] Hasta aquí la cita es de Ezequiel 44, 5, coincidiendo la primera parte con 40, 4.

[2] Es un esquema que reducimos a texto.

[3] Reunión.

[4] En la suerte, en el sentido de la grey, la reunión de los hijos, la parte de Dios.

[5] Dimas Antuña alude a un pasaje del Eclesiástico 42, 15-26 en que se habla de las obras de Dios. Se refiere más precisamente a Eclesiástico 42, 25-26: Omnia duplicia, unum contra unum, en non fecit quidquam deesse. Uniuscuiusque confirmavit bona. Et ¿quis satiabitur videns gloriam eius? que podemos traducir así: Todas las cosas son dobles, pareadas, y contrarias la una a la otra, o enfrentadas la una a la otra, pero nada he hecho [Dios] en vano. La una completa lo bueno de la otra, o completa con su perfección lo que le falta a la otra. Y ¿Quién se hartará de contemplar su gloria? Es decir la perfección del conjunto de la obra divina.

[6] Eclesiastés 4, 11-12 El Eclesiastés y el Eclesiástico cumplen con lo dicho, porque parecen oponerse en la consideración del mismo hecho. El Eclesiastés pondera más bien la impenetrabilidad de los misterios de la obra divina para el pensamiento humano y declara vano el intento de agotarlas.

[7] Eclesiastés 4,12.

[8] Juan 4, 35: He aquí os digo: “Alzad vuestros ojos y ved los campos, porque ya están blancos para la siega”.

[9] Ezequiel 44, 5.

[10] Romanos 15, 4.

[11] Eclesiastés 4, 12.

[12] Los gestos, las posturas físicas del ritual, de sacerdotes y fieles.

[13] Las pasiones espirituales o de los actos de las virtudes teologales que son infundidas, inducidas en el alma.

[14] La frase remite a Eclesiástico 1, 7, meditación sobre la divina Sabiduría personificada: Disciplina sapientiae ¿cui revelata et manifesta est? Et multiplicationem ingressus illius ¿quis intellexit?. “El conocimiento [gr. Episteme] de la Sabiduría ¿a quién fue revelado y manifestado? Y la multiplicación [polypeirían] de sus entradas ¿quién la entendió?” El eclesiástico llama ingressus sapientiae puertas de la sabiduría a los mandamientos eternos o “mandata eterna” (Versículo 5).

[15] Cristo pues es la puerta, el introito, la entrada en la sabiduría. Él mismo ha dicho “Yo soy la puerta” (Juan 10,9), “Esforzáos por entrar por la puerta estrecha” (Mateo 7, 13-14; Lucas 13, 24); “Nadie va al Padre si no es por mí” (Juan 14, 6)...

jueves, 19 de octubre de 2017

La Asociación Litúrgica Magnificat en la Peregrinación Summorum Pontificum del año 2017

En el presente artículo continuamos con nuestra serie dedicada al congreso y peregrinación Summorum Pontificum 2017, llevados a cabo en la ciudad de Roma entre los días 14 y 17 de septiembre del presente año. Este artículo se suma al reporte sobre el Foro Abierto de la Federación Internacional Una Voce, de la cual nuestra Asociación es parte (el cual se puede leer aquí) y sobre el Congreso Summorum Pontificum (el cual se puede leer aquí), ambas desarrolladas en el marco de dicha peregrinación. Nuestra Asociación estuvo presente mediante nuestro secretario, quien nos envía un reporte en exclusiva, acompañado de fotografías propias y tomadas de otros sitios web, a fin de dar un completo panorama de lo ocurrido durante esos días en la Ciudad Eterna.

Con ocasión del X aniversario del motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI, la peregrinación y congreso se adelantaron de su fecha tradicional en el mes de octubre, para coincidir con la fecha de promulgación del documento pontificio, que tanto bien ha hecho en la difusión y revalorización de la liturgia tradicional en la vida de la Iglesia. La organización de ambas actividades estuvo, como de costumbre, a cargo de las asociaciones Giovani e Tradizione y Amicizia Sacerdotale Summorum Pontificum. Cabe destacar el fuerte apoyo institucional que recibió la organización de este congreso y peregrinación de parte de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. A modo de palabras de convocatoria e invitación dirigidas a todos los institutos, las asociaciones y los grupos estables de fieles que promueven la liturgia tradicional, Monseñor Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, señaló que era necesario subrayar que el restablecimiento de la liturgia tradicional romana no constituía un retroceso en la vida de la Iglesia sino que más bien implicaba mirar hacia su futuro, el cual no puede construirse mediante la eliminación u ocultamiento de las riquezas espirituales y doctrinales que se encuentran en su patrimonio. En este sentido, expresó su certeza en que el rito romano tradicional experimentará, en la Iglesia y en la sociedad, un nuevo desarrollo y esplendor. La carta de convocatoria mencionada se puede leer aquí.

Vista general de la Conferencia durante el rezo del himno Veni Creator Spiritus

Las actividades comenzaron el día 14 de septiembre, conmemoración de la Exaltación de la Santa Cruz, a las 8.30 horas con una misa rezada en rito dominicano en la iglesia de Santo Domingo y Sixto, para después trasladarnos a las aulas de la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma (“Angelicum”) donde tendría lugar el congreso. Un reporte completo de las ponencias y actividades que tuvieron lugar en la jornada ya ha sido publicado en esta bitácora, pero es conveniente consignar en estas líneas algunas impresiones generales sobre el mismo. En primer lugar, cabe destacar el importante apoyo institucional que recibió la actividad, el cual contrasta con la generalizada impresión acerca de la promoción de la liturgia tradicional como una actividad “periférica” o de poca relevancia en la vida de la Iglesia. En efecto, éste no sólo de desarrolló en las dependencias de una universidad pontificia, sino que también contó con la presencia de tres Cardenales de la Iglesia, siendo uno de ellos actual prefecto de una Congregación vaticana. Otro aspecto por destacar fue la alta convocatoria de asistentes, quienes superaron fácilmente las 300 personas solamente durante el desarrollo del Congreso, y la gran diversidad de orígenes. En efecto, era posible constatar una equivalente cantidad de laicos y religiosos venidos de diversas órdenes y familias religiosas, en su mayoría jóvenes. Lo anterior no hace sino confirmar aquellas palabras de bienvenida a los congresistas, pronunciadas por el Padre Vincenzo M. Nuara OP, en el sentido de que el motu proprio ha jugado un rol central en la revitalización de muchas comunidades eclesiales, y nos da esperanza de que el rito romano tradicional presenta un promisorio futuro en la vida de la Iglesia.

Una vez terminado el exitoso congreso, las actividades de la peregrinación continuaron a las 18.30 horas en la Basílica de San Marco Evangelista en Campidoglio, ubicada en la céntrica plaza Venecia para el canto de las Vísperas Solemnes en la Exaltación de la Santa Cruz. La ceremonia fue presidida por S.E.R. Monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal de Papa Emérito Benedicto XVI. La capilla musical entretanto estuvo a cargo de la agrupación Cappella Ludovicea. En su alocución inicial, Mons. Gänswein felicitó a todos asistentes en su peregrinación Ad Petri Sedem, deseando que ésta sea de gran provecho espiritual para cada uno de los peregrinos, sus familias y comunidades, e invitó a todos a perseverar en la promoción de los tesoros litúrgicos que ofrece la Iglesia, los que a su vez son tan queridos por SS Benedicto XVI. Inmediatamente a continuación, se procedió al canto de las vísperas solemnes, con la participación de un gran número de sacerdotes en el coro, destacando la presencia, entre otros, de Su Eminencia el Cardenal Raymond Leo Burke, Mons. Gilles Wach, superior general del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote y el R.P. John Berg, superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. La nave, tal como fue costumbre en todas las demás actividades litúrgicas de la peregrinación, se encontraba completamente llena de fieles.

Procesión de entrada a las Vísperas Solemnes, presididas por Monseñor Georg Gänswein

Vísperas Solemnes

El día viernes 15 de septiembre dio espacio para una mañana libre, seguida del rezo del Santo Via Crucis en la Iglesia de Santa María in Portico in Campitelli, a cargo de la Orden de la Madre de Dios, el cual fue dirigido por los sacerdotes del Instituto del Buen Pastor, a las 4.00 de la tarde.

A continuación del rezo del Via Crucis, las actividades de la peregrinación se trasladaron al sector de Campo Marzio, a la tradicional basílica de Santa María Sopra Minerva, iglesia central de la Orden de Predicadores en la ciudad de Roma, para una Misa solemne celebrada por Monseñor Gilles Wach, superior general del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, con la presencia de Su Eminencia el Cardenal Burke. Para dicha ocasión, el Instituto Cristo Rey se hizo presente con una numerosa concurrencia de sacerdotes y seminaristas provenientes de su Seminario San Felipe Neri de Gricigliano, Italia, cuyo coro acompañó a la Capella Ludovicea en el canto de la Misa. Destacó particularmente la imponente procesión de ingreso y salida de la ceremonia, en la cual estuvo presente la mayor parte de los sacerdotes y religiosos que concurrieron a la peregrinación. Inmediatamente después del canto del Evangelio, el Cardenal Burke pronunció unas emotivas palabras en memoria del recientemente fallecido Cardenal Carlo Caffarra, tras lo cual Monseñor Gilles Wach dio lectura a una homilía en la que destacó a la liturgia como medida de intensidad de nuestra unión con Dios y, en tal razón, como lugar de la más perfecta Caridad fraterna.

Procesión de entrada
(Foto: Una Voce Wrexham


El Cardenal Raymond Leo Burke pronunciando unas palabras en memoria del Cardenal Carlo Caffarra
(Foto: Una Voce Wrexham


Momento de la paz
(Foto: Una Voce Wrexham


Momento de la elevación

El día central de la peregrinación Summorum Pontificum correspondió al sábado 16 de septiembre, en el cual tuvo lugar la esperada peregrinación a la Basílica de San Pedro y la Misa Pontifical celebrada por S.E.R. Monseñor Guido Pozzo. La jornada comenzó a las 9.00 de la mañana con una solemne Bendición Eucarística y rezo del Santo Rosario en la Iglesia de Santa María in Vallicella (Chiesa Nuova) a cargo del R.P Jean-Cyrille Sow FSSP, actual párroco de la Iglesia de Ssma Trinitá dei Pellegrini, encargada al cuidado pastoral de la Fraternidad de San Pedro. Una vez concluida la bendición, se dio inicio a la peregrinación a la Basílica de San Pedro por las calles de Roma, en las cuales se hizo notar la multitudinaria asistencia al Congreso, mediante el canto de himnos tradicionales y una actitud de profunda oración durante todo el desarrollo de la procesión, hasta llegar al Altar de la Confesión. Cabe destacar el orden con que esta se llevó a cabo, cuidando la precedencia del clero y su agrupación en familias religiosas, quienes en todo momento encabezaron la procesión que circuló por las calles de Roma, hasta cruzar el río Tíber y enfilar por la Vía de la Conciliación hacia la Plaza de San Pedro.

Monseñor Guido Pozzo da inicio a la Peregrinación a la Basílica de San Pedro 


Procesión por las calles de Roma

 Procesión por las calles de Roma


Procesión por las calles de Roma
(Foto: Una Voce Wrexham


Monseñor Guido Pozzo durante la peregrinación

Una vez arribada la peregrinación a la Basílica petrina, se dio inicio puntualmente a la Santa Misa pontifical a las 11.00 de la mañana, correspondiente a la conmemoración de los Santos Cosme y Damián, en el Altar de la Confesión de San Pedro. Durante la homilía, el celebrante, Mons. Guido Pozzo, dio lectura a una carta de felicitación enviada por Su Eminencia el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, en la cual por su intermedio Su Santidad el Papa Francisco otorgó a todos los asistentes su bendición apostólica. Para esta ocasión, y por tratarse de un aniversario tan señalado, la organización encargó al maestro Aurelio Porfiri la composición de una Misa polifónica a ser estrenada en dicha celebración. 

Ingreso a la Basílica 


Santa Misa celebrada por Monseñor Guido Pozzo 


 Homilía

Bendición Final

Algunos aspectos que destacar de la Misa Summorum Pontificum compuesta por el maestro Porfiri son que ésta comprendió no solo la musicalización del Ordinario, sino que también del Propio de la Misa del día y que, a su vez, logró combinar el encargo de una Misa polifónica con la tradición gregoriana del canto litúrgico. En este sentido, el compositor intercaló en las partes cantadas del Ordinario las respuestas de la Misa de Angelis, a fin de que los fieles asistentes pudieran participar en el canto de partes específicas de la ceremonia. El resultado del ambicioso proyecto musical, dado que hace varias décadas que no se encargaba la composición de una Misa Tradicional, fue exitoso. Esto no sólo por haberse logrado una impecable ejecución por parte del organista y la Schola Cantorum, sino que además demostrar que la tradición litúrgica no implica anclarse en el pasado, sino que revitalizarlo. La ceremonia culminó con el canto de un Te Deum igualmente compuesto para la ocasión por el maestro Porfiri.

Una vez concluida la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, tuvieron lugar distintas actividades, entre las cuales destacaron un buffet en honor al clero asistente al congreso en el palacio Cessi, y por la tarde, un foro abierto organizado por la Federación Internacional Una Voce, del cual se ha tratado en una entrada anterior.

Foro Abierto de la Federación Internacional Una Voce, presidido por el Cardenal Raymond Leo Burke

El día domingo 17 de septiembre correspondió al último día de la peregrinación, que concluyó con una Misa solemne en rito dominicano, celebrada por el R.P. Dominique Marie de Saint-Laumer, Prior General de la Fraternidad de San Vicente Ferrer en la Iglesia de Ssma. Trinità dei Pellegrini a las 11.00 de la mañana. La homilía fue pronunciada en italiano y en francés (cuyo texto puede ser leído aquí) por el R.P. Louis-Marie de Blignières, fundador de la Fraternidad San Vicente Ferrer, en la cual concluyó agradeciendo a Dios por poder rendirle culto en la belleza de los ritos antiguos y venerables de la Iglesia, y estar ciertos de que tras este período de injusticia y confusión de tantos, la Sagrada Liturgia continuará hasta el fin de los tiempos llevando a tantos hombres al insondable misterio del sacrificio de Cristo.

 Vista general de la Iglesia de la Ssma. Trinità dei Pellegrini durante la Misa