sábado, 24 de septiembre de 2016

Los ornamentos e insignias de los obispos (I): el calzado litúrgico, la cruz pectoral y la dalmática y la tunicela

Cuando el obispo celebra pontificalmente, agrega ciertos ornamentos e insignias propias a los seis que le corresponden por el sacerdocio (amito, alba, cíngulo, estola, casulla y manípulo). Ellos son el calzado litúrgico, la cruz pectoral, la dalmática y la tunicela, las quirotecas, el anillo, el solideo, la mitra, el báculo, el gremial y la palmatoria. En el caso de los metropolitanos, debe agregarse el palio. 

Misa Pontifical (Usus antiquior) celebrada por S.E.R. Mons. Alexander Sample, Arzobispo de Portland, Oregon (Foto: New Liturgical Movement)

 Misa Pontifical (Novus Ordo) celebrada por S.E.R. Mons. Antônio Carlos Rossi Keller, obispo de la diócesis de Frederico Westphalen (Brasil)

Al llegar a la sacristía, la capa magna que porta el obispo (prenda que hemos tratado aquí) es removida, para lo cual está prevista la siguiente oración: "Exue me, Domine, veterem hominem cum moribus et actibus suis: et indue me novum hominem, qui secundum Deum creatus est in justitia, et sanctitate veritatis" ("Desnúdame, Señor, del hombre viejo con sus costumbres y actos y revísteme del hombre nuevo, que ha sido creado según Dios en la justicia y en la santidad de la verdad). 

El revestimiento del obispo para la celebrar pontificalmente comienza con el calzado litúrgico, el que se compone de dos partes: una interior y otra exterior. 

La parte interior son las cáligas, que es el término con que se mienta cada una de las polainas o medias que usaron los monjes en la Edad Media y posteriormente los obispos. Consta por los monumentos que en origen ellas fueron blancas y se hacían generalmente de lienzo hasta al menos el siglo X, cuando toman el nombre con que hoy se las conoce. Desde el siglo XIII se usan de seda de color, ya de punto, ya de piezas de estofa convenientemente cortadas y cosidas. 

La parte exterior del calzado corresponde a las sandalias. En un principio, ellas eran propias de los cortesanos. Después pasaron a la jerarquía de la Iglesia, sobre todo durante la dominación bizantina de Italia. Los mosaicos de Ravena muestran al obispo Maximiano y a un diácono con ricas sandalias. Para quienes no era obispos siempre se consideró su uso como un privilegio especial concedido por rescripto papal a ciertos abades, presbíteros o diáconos. Así, por ejemplo, San Gregorio Magno las prohibió para los diáconos de Catania, señalando que que predecesores sólo las habían concedido a los de Mesina.  

Hasta el siglo XI las sandalias tuvieron una forma parecida a unas alpargatas abiertas y se ataban con finas correas. Desde entonces, fueron cerrándose y elevándose más y más sobre el pie quedando del todo cerradas y altas, como ocurre durante los siglos XIII y XIV. Después se han usado bajas y algo abiertas. En su origen, este calzado sólo se fabricaba en cuero, pero desde el siglo XII aparecen con frecuencia confeccionadas en ricas telas, incluso recamadas en oro y piedras preciosas, conservándose el cuero para la suela (a veces ella ella de tabla y luego recubierta en cuero). Pronto se fabricaron siguiendo el color litúrgico del día. 

En la actualidad, el obispo viste estas piezas cuando participa en la Misa solemne cantada por él mismo, excepto en la Misa de difuntos y en el Oficio de Viernes Santo. Su uso no está previsto, empero, para la forma ordinaria. Ellas representan el celo que debe tener el obispo por predicar el Evangelio, y la protección divina de la cual tiene necesidad para ser fiel al cumplimiento de su misión. 

Al vestirse con este calzado, el obispo recita la siguiente oración: "Calza, Señor, mis pies para preparar el evangelio de la paz y protégeme a la sombra de tus alas".

 Sandalias pontificales

 Juego de cáligas y sandalias pontificales

Al comenzar una Misa Pontifical (Usus antiquior), el Arzobispo de Cebu (Filipinas), S.E.R. José S. Palma, es revestido con las cáligas
(Foto: New Liturgical Movement)
 
La cruz pectoral pontifical es un tipo de cruz episcopal que se utiliza exclusivamente durante las ceremonias litúrgicas. Generalmente está ricamente adornada o enjoyada. Cuelga de un cordón de seda (crucicordio) cuyo color varía según la dignidad del que la lleva: éste es verde con hilos de oro en el caso de los obispos y arzobispos; rojo con dorado para los cardenales; y todo de hilos de oro para el Papa. 


El Cardenal Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago de Chile, y los canónigos de la Catedral Metropolitana con hábito coral y cruz pectoral. 

Existe también otra cruz pectoral llamada sencilla. Ella es la usan habitualmente el Papa, los obispos, abades y otros prelados revestidos de dignidad colgando del cuello con una cadena y como parte de su traje diario o hábito piano (véase aquí el pronunciamiento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos)


El Papa Francisco con la cruz pectoral sencilla colgando de una cadena

Probablemente, la cruz pectoral procede de los eucoplias, o láminas de metal en forma de cruz que contenían reliquias de mártires, cosas santas, sentencias de los Evanmgelios,  jaculatorias o incluso reliquias de la Veracruz. Los obispos solían llevar estas eucoplias. Se sabe que las usaron San Gregorio de Tours, San Gregorio Magno, San Aidiano, Rotadio de Soissons y Elfego de Caterbury. Como ornamento litúrgico del Papa es mencionada por primera vez por Inocencio III. Mucho antes, sin embargo, era ya usada por obispos y abades. 

El obispo viste la cruz pectoral como insignia sobre el alba y después de haberse atado el cíngulo y de colocada la estola. Al ponérsela reza la siguiente oración: “Dígnate, Señor Jesucristo, protegerme de todas las trampas mis enemigos por el signo de tu Santísima Cruz: y dígnate concederme a mí, tu siervo indigno, que esta cruz que tengo sobre mi pecho con las reliquias de tus santos en su interior, me permita tener siempre en mi mente el recuerdo de tu pasión y las victorias de los santos mártires”.

Conforme al Ceremonial de los obispos, la cruz pectoral se usa siempre debajo de la casulla o de la dalmática o del pluvial, pero sobre la muceta cuando corresponde (núm. 61). Pese a esta disposición, muchos obispos usan la cruz pectoral sobre la casulla. En 1997 se consultó a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos si era lícito que los obispos usasen la cruz pectoral sobre la casulla, como ocurre en la liturgia ambrosiana y en las orientales. El dicasterio consultado respondió en sentido afirmativo, indicando que podían hacerlo para distinguirse de los presbíteros concelebrantes. Con todo, previno que se trataba sólo de una posibilidad, pudiendo usarse la cruz pectoral conforme establecen las rúbricas (véase aquí el texto de la respuesta). 

 Cruz pectoral pontifical de obispo

La dalmática y la tunicela son las vestimentas litúrgicas exteriores del díacono y el subdiácono respectivamente. De ellas hemos tratado previamente en esta entrada. Ahora bien, en la Misa pontifical ambos ornamentos son vestidos por el obispo bajo la casulla, para indicar que en él reside la plenitud del sacerdocio (Rubricarum Instructum, núm. 134, 135 y 137). Ellas son igualmente del color litúrgico del día y deben usarse cada vez que utiliza el calzado litúrgico. Dado el peso que significaría que el obispo vistiera tres ornamentos ricamente acabados, la dalmática y la tunicela del obispo son réplicas en seda delgada y sin forrar de aquellas que portan el diácono y el subdiácono. Al vestirlas, el obispo reza la siguientes oraciones: "Tunica jucunditatis, et indumento laetitiae induat me Dominus" ("Que el Señor me revista con la túnica de gozo y con el ornamento de la alegría", al vestir la tunicela), e "Indue me, Domine, indumento salutis et vestimento laetitiae; et dalmatica justitiae circumda me semper" ("Revestidme, Señor, con el ornamento de salvación y con la vestidura de la alegría, y cubridme para siempre con la dalmática de la justicia", al ponerse la dalmática).

S.E.R. el Cardenal Burke es revestido para la celebración de una Misa pontifical en el usus antiquior

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