jueves, 8 de septiembre de 2016

50 años de Magnificat: un recuerdo de Don Alfonso Letelier Llona

Con ocasión de las celebraciones del cincuentenario de nuestra Asociación, queremos recordar con especial afecto a Don Alfonso Letelier Llona, uno de los compositores chilenos más destacados del siglo XX y primer Presidente de Magnificat, cargo que ocupó desde la elección de la directiva original en 1969 hasta su muerte en 1994, siendo sucedido hasta nuestros días por Julio Retamal Favereau. Les ofrecemos así a continuación una breve biografía del Maestro Letelier.


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Alfonso Letelier Llona (1912-1994) es considerado uno de los principales artífices del desarrollo de la composición e institucionalidad cultural del siglo XX chileno. Estudió piano con Raúl Hügel y armonía y composición con Pedro Humberto Allende, titulándose luego de compositor en el Conservatorio Nacional de Música. Paralelamente estudió Agronomía en la Universidad Católica de Chile, graduándose en 1934. Estos estudios no fueron indiferentes a su formación musical, pues la vida en el campo le entregó material e inspiración para algunas obras sinfónicas, como Vida del campo, para piano y orquesta (1937). Se perfeccionó asimismo en Madrid con Conrado del Campo (1878-1953), destacado compositor español.


La actividad musical de Letelier se orientó básicamente a la creación de música religiosa y coral (con influencia del canto gregoriano y el canto modal en general), dándole particular importancia a la poesía y el texto como vehículos para la transmisión del mensaje musical, aunque nunca abandonó los formatos grandes (gran orquesta) e intermedios (orquesta de cámara). Tanto su música sinfónica como su música de cámara (para piano y vocal) se mueven con versatilidad entre diversos estilos: el impresionista, de gran riqueza tímbrica y orquestación colorida (como Aculeo, 1955); el neoclásico, menos común y más cercano a la tradición clásico romántica (Divertimento, 1955); y el contemporáneo, que incluye algunos procedimientos como el dodecafónico (Preludios vegetales, 1967-1968, con ciertas libertades técnicas); y también las técnicas seriales (La alfombra de la vida, 1968), entre otras. Sin embargo, a pesar de su diversidad estilística, Letelier fue básicamente un compositor de estética expresionista, cercano siempre al dramatismo, la hondura, la angustia y la visión profunda y atormentada de la vida que emana desde la metafísica del hombre y de la misma profundidad de la naturaleza.


Letelier ocupó muchísimos cargos de importancia durante su vida académica en la Universidad de Chile: fue Presidente de la Asociación Nacional de Compositores (1950-1956), miembro de la directiva del Instituto de Investigación Musical (1951 y siguientes), tres veces Decano de Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile (1952-1962), Director de la Revista Musical Chilena (1957) y vicerrector de la mencionada  casa de estudios durante el período de Juan Gómez Millas (1953-1963). Asimismo, colaboró en la creación de la Escuela Moderna de Música (1940), junto a René Amengual, Juan Orrego Salas y Elena Waiss. En 1966 fue admitido como miembro de la Academia de Bellas Artes y en diciembre de 1968 recibió el Premio Nacional de Arte mención música.

Sus hijos Carmen Luisa Letelier Valdés, Premio Nacional de Artes Musicales 2010, y Miguel Letelier Valdés, Premio Nacional de Artes Musicales 2008, han honrado y continuado la vocación musical de su padre.



Nota de la Redacción: la presente nota biográfica está basada en la entrada respectiva del sitio Memoria Chilena, levemente adaptada y con agregados y correcciones de la Redacción.

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