martes, 15 de junio de 2021

FIUV 31: La forma extraordinaria y la New Age

En una entrada anterior explicamos nuestro propósito de traducir los Position Papers sobre el Misal de 1962 que desde hace algún tiempo viene preparando la Federación Internacional Una Voce, de la cual nuestra Asociación es capítulo chileno desde su creación en 1966. 

En esta ocasión les ofrecemos la traducción del Position Paper 31 y que versa sobre la relación que se puede establecer entre la New Age y la forma extraordinaria, cuyo original en inglés se puede consultar aquí. Dicho texto fue preparado en el mes de junio de 2017. Para facilitar su lectura hemos agregado un título (Texto) para separar su contenido del resumen (Abstract) que lo precede. 


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La forma extraordinaria y la New Age

Resumen

El papa Juan Pablo II advirtió que el movimiento New Age rechaza toda religiosidad racionalista y, por esta razón, sus adherentes pueden encontrar atractivo el misterio, el ritual y el canto propios de la forma extraordinaria y su carácter incarnacional. La forma extraordinaria puede, por su parte, librar del pelagianismo a quienes se sienten atraídos por la New Age, debido a su reiterado énfasis en nuestra necesidad de gracia; puede librarlos de su subjetvismo espiritual debido a su objetividad; y puede librarlos de toda conexión con lo Oculto debido a su evidente poder espiritual. La potencial atracción que tiene la antigua liturgia para los adherentes de la New Age se advierte también en la gran cantidad de conversos a la fe que proceden del “decadente” romanticismo de fines del siglo XIX y del Hermetismo, ambos precursores del movimiento New Age.

Los comentarios a este texto pueden enviarse a positio@fiuv.

Ingreso a una cripta abandonada en el noroeste de Liguria, Italia
(Foto: CNN Style)

El desafío

1. Los diversos fenómenos conocidos vulgarmente como “New Age” se han convertido no sólo en una importante alternativa a la “religión organizada”, sino que, en sus manifestaciones más vagas y más populares, se han convertido, en círculos educados de habla inglesa, en una influencia casi ubicua. Juan Pablo II describió la New Age como “pseudo religioso”[1]. El propósito de este documento es analizar de qué modo la forma extraordinaria puede desempeñar un papel en una respuesta católica a dicho movimiento.

2. Mucho de lo que aquí se dirá se aplica también a otro grupo de fenómenos relacionados, como las espiritualidades orientales adoptadas en Occidente[2], el yoga[3], el neo-paganismo[4] y el ocultismo[5].

3. Algunos de los motivos prominentes del movimiento New Age[6] incluyen el monismo, el panteísmo, la reencarnación, la individuación, y el rechazo del pecado original, y él mismo se inspira en el budismo, el hinduismo, el esoterismo occidental (hermetismo)[7] y el psicoanálisis jungiano. El movimiento evidencia cierta unidad debido a la deuda profunda, aunque normalmente no reconocida, de muchos de sus principales pensadores -además de ciertos textos supuestamente “canalizados” a través de espíritus-, con la teosofía de Alice Bailey, la heredera intelectual de Madame Blavatsky[8].

4. Este movimiento rechaza el racionalismo y el materialismo y es crítico de la lógica binaria convencional, revistiendo algunos de sus postulados con una abstrusa terminología, pero sin rechazar la moral licenciosa de la modernidad. Una enseñanza frecuente de algunos textos “canalizados” es que la situación de un individuo determinado (de sufrimiento, de prosperidad, etcétera) es una experiencia de aprendizaje que, en cierto sentido, es provocada por el propio individuo y puede ser cambiada por éste. Se alcanza la sanación mediante técnicas psicológicas o espirituales, lo que instala en la New Age alguna forma de pelagianismo.

5. Uno de los textos más influyentes de la New Age proclama haber sido dictado por Jesucristo[9]. Pero, por otra parte, la Iglesia católica es el principal objetivo del New Age en su hostilidad contra el cristianismo[10].

6. Juan Pablo II advirtió el deseo de la New Age de “ir más allá de una religiosidad fría, racionalista”[11], y a menudo son las almas más generosas las que se sienten atraídas por este movimiento[12]. Con todo, Juan Pablo II condenó la influencia de ésta en la “predicación, la catequesis, los talleres de trabajo y los retiros” católicos[13].


La forma extraordinaria 

7. Es necesario responder positivamente a lo que hay de correcto en la New Age -la demanda de lo sobrenatural- y oponerse a sus errores, llevando a cabo esto último de un modo que sea convincente para quienes se sienten atraídos por aquélla.

8. La necesidad de que los católicos presenten más clara y vitalmente la espiritualidad propia de la Iglesia es un tema común en los escritos sobre este tema. Juan Pablo II escribía: “Los pastores deben preguntarse sinceramente si han prestado suficiente atención a la sed del corazón humano de esa verdadera “agua viva” que sólo Cristo, nuestro Redentor, puede dar (Cf. Jn 4, 7-13), y debieran insistir en la dimensión espiritual de la fe, en la perenne frescura del mensaje evangélico y en su capacidad para transformar y renovar a quienes lo aceptan”[14].

9. Donna Steichen, en su estudio sobre el incremento de las prácticas neopaganas y New Age en la Iglesia católica de los Estados Unidos de América, sugiere un vínculo con la reforma litúrgica: “¿Son atraídos por la idolatría -falsos dioses y falsos profetas- buscando satisfacciones que la iconoclastia postconciliar hizo desaparecer? [...] ¿Tienen hambre de lo sagrado, del rico y colorido drama simbólico, lleno de sentido y de misterio, que ha sido expulsado de la liturgia contemporánea; hambre de un sentido atrayente de algo que sea un fin último? El falso misticismo del feminismo neognóstico ofrece una ilusión de todas estas cosas”[15]. 

10. El telón de fondo de la New Age está constituido por la anglosfera protestante secularizada[16], un medio cultural en el que el cristianismo no parece ofrecer un sentido del misterio sagrado mediante el ritual[17] o el asceticismo[18], por lo que ello debe ser buscado en otras partes[19].

11. La New Age experimenta una poderosa atracción por la profundidad y autenticidad espiritual del canto gregoriano, hasta el punto de que se ha desarrollado, como un eco, todo un sector de música comercial[20].

12. La New Age pone también énfasis en la bondad de la naturaleza y en la posibilidad de lograr la plenitud mediante el contacto con las cosas naturales. La antigua tradición litúrgica es fuertemente incarnacional en su uso tanto de las cosas naturales (agua, sal, aceite, etcétera) como de las manufacturadas (pan y vino, el canto, las vestiduras, etcétera).

13. Por muchas vías, pues, la forma extraordinaria puede satisfacer directamente la demanda clave de la New Age, expresada por el teólogo Stratford Caldicott como “el contacto transformador con el misterio”[21]. El paralelo entre lo que quieren quienes son atraídos por el misticismo oriental y por la New Age y lo que la tradición litúrgica puede ofrecer, queda muy en claro en la intensa valoración del canto y de la liturgia tradicional que hace Thomas Merton[22].

14. La antigua tradición litúrgica de la Iglesia puede presentar la espiritualidad católica de un modo que no sólo satisface la genuina hambre de lo sobrenatural que experimenta la New Age, sino que también aparta suavemente a los cultores del mismo de cuatro de los errores claves de éste, en cuatro ámbitos.

15. Primero, la forma extraordinaria puede ayudar a la Iglesia a responder a la New Age gracias a su reiterada conexión entre la vida espiritual, la gracia y el pecado, tanto en las ceremonias (especialmente en los dos Confiteor), como en los textos de la Misa. En sus frecuentes alusiones a nuestra necesidad de la gracia, es un efectivo antídoto contra el pelagianismo; en su preocupación por el perdón, se opone tanto al sentido de superioridad moral como al libertinaje asociados a la New Age. En este contexto, resulta esencial que la necesidad de la gracia no es sólo una enseñanza abstracta, sino que forma parte integral de la vida espiritual y litúrgica.

16. Segundo, la antigua liturgia pone énfasis en la naturaleza objetiva de las realidades espirituales. Los ritos de la forma extraordinaria son objetivos tanto en cuanto no están sujetos a cambios arbitrarios[23], como en cuanto enfatizan su objetiva eficacia[24]. Esto es importante para rescatar a los partidarios de la New Age del subjetivismo espiritual de este movimiento. Y es también útil para todos los que están atrapados por grupos cuasi cúlticos de la New Age, gobernados por los caprichos arbitrarios del gurú o del líder del culto, o están atrapados por la actitud de manipulación mágica de lo Oculto.

17. Tercero, la antigua liturgia conecta la vida espiritual con la intelectual, demostrando la posibilidad de rechazar el materialismo sin tener que rechazar en bloque la tradición intelectual de Occidente. Las raíces teológicas patrísticas de la forma extraordinaria, que se encuentran, por ejemplo, en sus oraciones y en el Canon romano, así como también sus elementos escolásticos, nos hacen recordar los grandes recursos intelectuales de la fe, subrayando al mismo tiempo su preocupación por lo trascendente. En las tradiciones litúrgicas de la Iglesia el Occidente no ha olvidado ni descuidado, como la narrativa de la New Age sugiere[25], una sabiduría que sólo se ha preservado en Oriente, como consecuencia del racionalismo y el materialismo[26].

18. Cuarto, la aceptación que hace la forma extraordinaria de la realidad del mal, de los ángeles tanto buenos como malos, y su sentido de la poderosa santidad de la Misa y del Santísimo Sacramento, así como de los sacramentales tradicionales de la Iglesia, de las bendiciones y exorcismos, tienen un especial valor para los seguidores de la New Age que, consciente o inconscientemente, han efectuado un giro hacia lo Oculto[27].

Centro New Age en Las Rocas de Sedona, Arizona, EE.UU.
(Foto: Tripadvisor)

La atracción que ejerce la Iglesia en la New Age

19. La potencial atracción que sienten los vinculados con la New Age está insinuada por la que sintieron dos de sus movimientos precursores: el romanticismo “decadente”[28] y el hermetismo occidental.

20. Un número notable de románticos “decadentes” de fines del siglo XIX se hizo católico. El más famoso de ellos es Joris-Karl Huysmans, cuyo descenso al libertinaje y a lo Oculto constituye para los satanistas modernos el libro estándar de referencias litúrgicas[29]; pero Huysmans murió católico, luego de vivir algunos años como oblato benedictino[30]. Su ejemplo fue seguido por muchos otros en Francia e Inglaterra[31]. Para estos escritores, interesados en lo sensible y lo misterioso, la antigua liturgia de la Iglesia tenía una especial fascinación, como lo muestra el tratamiento que Oscar Wilde da a su decadente personaje de novela, Dorian Gray[32]. En el caso de muchas contrapartes de Dorian Gray en la vida real, la liturgia católica pudo, junto con otros factores, atraer a grandes pecadores a la conversión.

21. El hermético Valentín Tomberg también se convirtió al catolicismo, y advierte la simpatía que por la Iglesia tienen alguno escritores herméticos clave, especialmente el cabalista Eliphas Levi[33]. Tomberg, en su principal libro como católico, escribió lo siguiente: “¿No ha llegado finalmente el momento de que nosotros, los herméticos, tomemos en cuenta el hecho, indiscutible, de que es gracias a la Iglesia que tenemos aire para respirar y que tenemos en ella un amparo y un refugio en este mundo de materialismo, imperialismo, nacionalismo, tecnologismo, biologismo y psicologismo? Nosotros vivimos en la medida en que vive la Iglesia”[34].

22. Tomberg tiene una especial importancia ya que su obra sigue siendo leída en los círculos de la New Age, que encuentran en ella, entre otros elementos que son ajenos a la tradición católica, no sólo un respeto por la Iglesia, sino también una aguda crítica de importantes aspectos del pensamiento New Age, sobre todo de la tensión causada por la indiferencia, propia de una espiritualidad de inspiración oriental, y la solidaridad[35].

23. En la actualidad, pocos seguidores de la New Age tienen una idea clara del catolicismo, pero algunos de ellos lo han descubierto y han adherido a él, como Roger Buck, que fue un activista de la New Age[36]. Es evidente que, a medida que llegan a apreciar las deficiencias de sus creencias previas, sienten la necesidad de poder reconocer en la Iglesia y en su liturgia la realidad que habían estado buscando por tanto tiempo, o sea, no la afirmación de los valores seculares que se puede hallar en la “religiosidad racionalista”, sino lo sobrenatural. Es entonces que pueden apreciar la intuición de G.K. Chesterton, que vivió también la experiencia del espiritualismo: “Los verdaderos místicos no esconden los misterios, sino que los revelan: presentan las cosas a plena luz del día, y una vez que se las ha visto, siguen siendo un misterio. Pero los mistagogos esconden las cosas en la oscuridad y el secreto, y cuando se las llega a descubrir, resultan ser una mera banalidad”[37].

Solsticio de verano en Stonehenge, Reino Unido

Apéndice: 

Los herméticos y los decadentes hablan de la forma extraordinaria

Como queda dicho en este documento, el hermetismo occidental y el romanticismo decadente se cuentan entre los precursores de la New Age, y la actitud de ambos ante la antigua liturgia católica ejemplifica las posibilidades que ésta tiene respecto de la propia New Age.

Valentin Tomberg, hermético, convertido al catolicismo, cita al escritor cabalista francés, por un tiempo seminarista, Eliphas Levi: “Los antiguos ritos perdieron su eficacia cuando apareció el cristianismo en el mundo. La religión cristiana y católica es, de hecho, la hija legítima de Jesús, Rey de los Magos. Un simple escapulario usado por un verdadero cristiano es talismán más invencible que el anillo y el pentáculo de Salomón. La Misa es la más prodigiosa de las invocaciones. Los necrománticos invocan a los muertos, los magos invocan a los diablos y tiemblan, pero el sacerdote católico no tiembla al invocar al Dios viviente”[38].

Oscar Wilde, que terminó convirtiéndose al catolicismo, escribe, refiriéndose a su personaje novelesco, el romántico decadente Dorian Gray: “Se decía que estaba a punto de convertirse al catolicismo, y ciertamente el ritual romano había tenido siempre un gran atractivo para él. El sacrificio cotidiano, más imponente en verdad que todos los sacrificios del mundo antiguo, lo conmovía tanto por su soberbio rechazo de la evidencia de los sentidos como por la primitiva simplicidad de sus elementos y por el eterno pathos de la tragedia humana que procuraba simbolizar”[39].

Los textos citados fueron escritos antes de la reforma de la liturgia romana surgida del Concilio Vaticano II. Es evidente que es en la actual forma extraordinaria que se despliega claramente lo que estos autores encontraron interesante y atractivo en la Misa.   

Valentin Tomberg
       


[1] Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska, 28 de mayo de 1993, núm. 2.

[2] Especialmente el budismo, el hinduismo y, aunque de un carácter algo diferente, la fe Bahá’i. El espacio no nos permite un análisis detallado de todos éstos, pero en cuanto influencias importantes en la New Age, comparten con éste ciertos rasgos centrales.

[3] El yoga postural, tal como se lo encuentra hoy, es una invención moderna, que combina influencias de los movimientos de cultura física occidental de la primera mitad del siglo XX y las tradiciones espirituales indias: véase Jain, A., Selling Yoga: from Counterculture to Pop Culture (Oxford, Oxford University Press, 2015), p. 37. Las espiritualidades indias occidentalizadas que se encuentra en el movimiento yoga occidental dan a éste una gran afinidad con la New Age, y calza dentro de ella como una entre las muchas “técnicas espirituales” para la realización personal: véase infra, núm. 4. Algunos escritores indios que desean relacionar más firmemente el yoga con el hinduismo se quejan de su contaminación, en su forma occidental vulgarizada, con las “banalidades intelectuales del galimatías New Age” (citado por Jain, Selling Yoga, cit. p. 147).

[4] Movimiento cuya raíces históricas están, en su mayor parte, en las religiones pre-cristianas de Europa occidental.

[5] En el cual, como se dirá más adelante, la New Age enfatiza la meta de la sanación (o transformación) espiritual y emocional; el movimiento hermético precursor se focaliza en la comprensión (o conocimiento), en tanto que el neopaganismo y el ocultismo lo hacen en el poder. Sobre este último, véase Steichen, D., Ungodly Rage: The Hidden Face of Catholic Feminism (San Francisco, Ignatius Press, 1991), pp. 70-71.

[6] Véase el Pontificio Consejo para la Cultura y el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era (2002). Otras guías útiles sobre este fenómeno desde el punto de vista católico son: Irish Theological Commission, A New Age of the Spirit? A Catholic Response to the New Age Phenomenon (Dublín, 1994); Caldicott, S., Understanding the New Age (Londres, Catholic Truth Society, 2006); Pacwa, M., Catholics and the New Age. How Good People are being drawn into Jungian Psychology, the Enneagram and the New Age of Aquarius (Ann Arbor, MI, Servant, 1992); Steichen,  Ungodly Rage: The Hidden Face of Catholic Feminism, cit., y Buck, R., Cor Jesu Sacratissimum: From Secularism and the New Age to Christendom Renewed (Kettering, OH, Angelico Press, 2016).

[7] Difuso movimiento influido por el gnosticismo, el cabalismo y varios textos mágicos occidentales y tradiciones de los períodos antiguo y medieval (tanto auténticos como supuestos). Se manifiesta en el rosacrucismo, la teosofía y la mágica ceremonial, y está vinculado con el ocultismo.

[8] Alice Bailey (1880-1949). Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891). Véase Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., p. 63.

[9] A Course in Miracles, de Helen Schucman, publicado completo por primera vez en 1976. Schucman propone la idea de que el mensaje de Jesús fue corrompido por sus discípulos, especialmente por San Pablo, idea desarrollada por Alice Bailey (véase su Esoteric Astrology, Nueva York, Lucis Publisher, 1971, publicado por primera vez en 1942). Algunos escritores New Age se apropian a veces de figuras y términos teológicos cristianos, dándoles un significado totalmente diferente. También se han realizado esfuerzos por reconstruir un cristianismo auténtico remitiéndose al gnosticismo.

[10] “Es sobre todo la cristiandad católica el blanco natural del New Age liberal, aunque sus seguidores a menudo niegan que estén apuntando a blanco alguno” (Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., p. 134). Del mismo modo, la Iglesia católica es el foco de los intentos ocultistas de derribar a Cristo, tarea emprendida por la “Ecclesia Gnostica Catholica” fundada por el ocultista Aleister Crowley a comienzos del siglo XX, y por la “Misa gnóstica” de Crowley.

[11] Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska, cit., núm. 2.

[12] Véase England, R., The Unicorn in the Sanctuary: the Impact of the New Age on the Catholic Church (Manassas VA, Trinity Communications, 1990), p. 150.

[13] Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska, cit., núm. 2.

[14] Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska, cit., núm. 3. Véase también Pontificio Consejo para la Cultura y el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, Jesucristo, portador del agua de la vida, cit., Prefacio: “Hay que reconocer que el atractivo que la Nueva Era tiene para algunos cristianos puede deberse, en parte, a la falta de atención seria, en sus colectividades, a temas que son realmente parte de la síntesis católica, como la importancia de la dimensión espiritual del hombre y su integración con el resto de su vida, la búsqueda del sentido de la vida, los vínculos ente los seres humanos y el resto de la creación, el deseo de transformación personal y social, y el rechazo de la visión racionalista y materialista de la humanidad”.

[15] Steichen, Ungodly Rage: The Hidden Face of Catholic Feminism, cit., p. 118.

[16] Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., pp. 56, 62, y passim. Los movimientos esotéricos en Francia y otros países de pasado católico han tomado otro rumbo, con mucho menos hostilidad hacia el cristianismo: un ejemplo influyente es el austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), cuyo rechazo de la Iglesia católica fue temperado por su convicción de que la Crucifixión es el punto central de la historia: véase Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., p. 158.

[17] Las prácticas New Age incluyen rituales arbitrarios, estilo “hágalo usted mismo” (“do it yourself”), pero con la influencia de las religiones orientales pueden incorporar también rituales, por ejemplo, hinduistas, con un grado mayor de formalidad. El neopaganismo ha desarrollado rituales de gran complejidad (realizados, por ejemplo, en Stonehenge, en Inglaterra), que superan a veces a los complejos ritos de uno de los movimientos precursores de la New Age, la masonería (Foster Bailey, marido de Alice Bailey, fue un masón de alto grado). El yoga nos da ejemplos también del uso de ritos espiritualmente densos realizados por occidentales post-cristianos.

[18] La influencia del misticismo oriental ha promovido prácticas ascéticas y de autodisciplina que aíslan al individuo de las cosas mundanas y le ayudan a meditar. Véase Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., pp. 144-146.

[19] Cfr. Hannah, W., Darkness Visible: a Christian Appraisal of Freemasonry (Londres, Baronius Press, 2008), un estudio clásico de la masonería británica publicado primeramente en 1952. En pp. 257-258 se dice: “En general, la masonería en Escocia es más popular y relativamente más numerosa que en Inglaterra, en parte debido a que suele ser más barata, y en parte porque el austero presbiterianismo ha eliminado gran parte del colorido, el glamour y el ceremonial del culto cristiano. Cuando el alma tiene hambre de estos elementos en la religión, tenderá naturalmente a compensarlos por vías menos recomendables. No es sólo la hostilidad hacia Roma lo que ha debilitado a la masonería en algunos países católicos”.

[20] El éxito comercial de las grabaciones de canto gregoriano es un indicador del potencial de éste en este aspecto. La música New Age ha adoptado el canto gregoriano como un elemento en su búsqueda de música que facilite la relajación y la meditación.

[21] Caldicott, Understanding the New Age, cit., p. 51: [la New Age] busca un contacto transformador con el misterio (aquello que nos trasciende) y lo sobrenatural: tiene hambre de verdadero amor, de belleza, de sanación, de santos y milagros, de poesía, no de prosa”. De los dos fenómenos relacionados, el paganismo y el ocultismo, el primero está potencialmente más abierto a los aspectos incarnacionales de la tradición litúrgica, y el segundo más abierto a los ritos, las vestimentas, el canto.

[22] El entusiasmo por el misticismo oriental que evidenció, hacia el final de su vida, el P. Thomas Merton (1915-1968), popular autor y monje trapense, fue una importante influencia en la New Age dentro de la Iglesia católica. En 1967 escribía: “Nuestro gran peligro es deshacernos de cosas que son excelentes y que no comprendemos, y reemplazarlas por formas mediocres que nos parecen más significativas y que, de hecho, son triviales. Mucho me temo que, cuando se haya asentado el polvo, no nos quedará más que lo que merecemos, o sea, una serie más bien necia, rápida, aparentemente puesta al día, de formas litúrgicas desprovistas de la dignidad y significancia de las antiguas”. Sobre el canto gregoriano escribió en 1965: “Los monjes no pueden comprender el tesoro que poseen, y lo arrojan para buscar algo diferente, en tanto que los seglares, de los cuales la mayor parte no es siquiera cristiana, son capaces de amar este arte incomparable”. Citado en Hillis, G. K., Communion of Love: Thomas Merton and Liturgical ReformABC Religion and Ethics, 14 de septiembre de 2016 [fecha de consulta: 31 de mayo de 2017].

[23] En contraste con las “deformaciones arbitrarias” a que alude Benedicto XVI en su “Carta a los obispos que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum.

[24] En el sentido de “eficacia ritual” a que alude el sociólogo Anthony Archer (Archer, A., The Two Catholic Churches: a Study in Oppression, Londres, SCM Press, 1986, p. 142). Así, por ejemplo, el Canon no necesita ser recitado en voz alta para producir su efecto: no depende de las respuestas subjetivas de los miembros de la congregación.

[25] Algunos escritores New Age tratan, a veces, de crear una narrativa histórica occidental a partir de pensadores y movimiento opuestos al cristianismo ortodoxo, aun cuando sea esto lo único que tienen en común. Y así, a menudo sienten simpatía por los cátaros (aunque no los comprendan necesariamente). El trabajo de Philip Carr-Gomm es un ejemplo de esta tendencia.

[27] Véase especialmente la Irish Theological Commission, New Age of the Spirit?, cit., p. 32: “Existen varios métodos [en la New Age] de poseer espíritus familiares, disfrazados de “consejeros” o amigos que aconsejan a la gente en la toma de decisiones, y que pueden ser adquiridos a través de técnicas de control de la mente […] Cualquiera puede ser uno de estos consejeros, incluso los muertos o los espíritus demoníacos. Desde el momento en que se compromete a estos espíritus, se le dice a uno que debe rezarles y pedir su consejo en todas las cosas. Esto abre el alma a las influencias demoníacas, fuerzas sobre las que no tenemos control, porque la persona está en un estado de relajación en que se abre a recibir cualquier influencia, sin usar el filtro de la inteligencia o del pensamiento racional. Este proceso convierte también a la voluntad en algo flexible y dispuesto a obedecer, listo para recibir cualquier estímulo”. 

[28] Mientras que el movimiento romántico pone énfasis en la naturaleza, las emociones y la autenticidad, los decadentes o “románticos oscuros” buscaban experiencias más intensas mediante la lujuria, el libertinaje y lo Oculto.

[29] Joris-Karl Huysmans (1848-1907). En su novela Là-Bas, publicada en 1891, describe algunos ritos satánicos.

[30] Fue oblato en el monasterio de Ligugé, cerca de Poitiers (Francia). 

[31] Joseph Pierce, en su estudio sobre Oscar Wilde, incluye en una lista de los que siguen este camino, a los poetas ingleses Francis Thompson y Audrey Beardsley, los poetas franceses Charles Baudelaire, Paul Verlaine y Marc-André Raffalovich, a Robert Ross, amigo de Wilde, a los escritores ingleses Ernest Dowson y Lionel Johnson “y muchísimos otros”, igual que, al cabo, al propio Wilde. Pearce, P., The Unmasking of Oscar Wilde (San Francisco CA, Ignatius Press, 2000), p. 386. Un ejemplo proveniente de Italia sería el beato Bartolo Longo (1841-1926), fundador del santuario de Nuestra Señora de Pompeya, que fue un sacerdote satánico antes de su conversión en 1865.

[32] Véase el Apéndice.

[33] Eliphas Levi, seudónimo de Alphonse Louis Constant (1810-1875). Véase el Apéndice.

[34] Valentin Tomberg (1900-1973). Véase Anónimo [Valentin Tomberg], Meditations on the Tarot, pp. 189-190.

[35] Anónimo [Valentin Tomberg], Meditations on the Tarot, cit., p. 36.

[36] Buck describe su conversión en el libro citado en este documento (Buck, Cor Jesu Sacratissimum, cit., pp. 161-190). Son también notables las conversiones de occidentales previamente adeptos a las espiritualidades orientales: véase, por ejemplo, Paul Williams The Unexpected Way: On Converting from Buddhism to Catholicism (Londres, T&T Clark, 2002). Stratford Caldicot, uno de cuyos trabajos hemos citado en este documento, se convirtió desde la fe Bahá’i.

[37] Chesterton, G. K., Father Brown Stories (Londres, The Folio Society, 1959), p. 123 (de ‘The Arrow of Heaven’, publicado en The Incredulity of Fr. Brown en 1926). El uso que Chesterton hace del término “mistagogo” no es, por cierto, exacto: es sólo un término tradicional para catequistas.

[38] Citado en Anónimo [Valentin Tomberg], Meditations on the Tarot, cit., pp. 139-140.

[39] Wilde, O., The Picture of Dorian Gray (Londres, Folio Society, 2009), p. 128. El retrato de Dorian Grey (The Picture of Dorian Gray) se publicó primeramente en una revista en 1890, y revisado y ampliado, apareció como libro en 1891.

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