Mostrando las entradas con la etiqueta defensa de la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta defensa de la vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de octubre de 2017

Criterios para votar por la familia y la vida

Palacio de la Moneda
(Foto: gob.cl)

Ya aproximándonos a las elecciones presidenciales y parlamentarias a celebrarse el 19 de noviembre en todo nuestro país, es conveniente recordar a todos nuestros amigos y lectores la importancia que presenta -para todos los católicos- su participación en la vida política del país. En efecto, el magisterio de la Iglesia ha sido enfático en señalar el grave deber que pesa sobre los católicos al respecto: Cristo es Rey no solo en un sentido espiritual, sino que también temporal, lo que necesariamente “exige que la sociedad entera se ajuste a los mandamientos divinos y a los principios cristianos” (Pío XI, Quas Primas N.°33). Es por tanto deber de los católicos, en especial si ellos se encuentran en un régimen de elección directa de sus representantes, que promuevan con su voto y acción a aquellos candidatos -presidenciales y parlamentarios- que de modo claro defiendan y promuevan una concepción cristiana de la sociedad, basada en la Ley Natural y los principios del Evangelio.

Es en este contexto que ponemos a disposición de nuestros lectores, una breve guía preparada por un grupo de laicos (https://parlamento.familiayvida.cl) que nos ha parecido de suma claridad y utilidad, ilustrando ciertos criterios a seguir en el discernimiento de nuestro sufragio para “votar por la familia y por la vida”. El documento se puede descargar e imprimir desde aquí. Cabe recordar que estos principios, denominados como no negociables en el magisterio del Papa Emérito Benedicto XVI, de un tiempo a esta parte han sido gravemente conculcados en nuestro país con iniciativas legislativas tales como la legalización del aborto (sobre la cual ya hemos tratado aquí) y el proyecto denominado de "matrimonio igualitario". Por lo anterior, resulta de suma importancia votar por candidatos -presidenciales y parlamentarios- que de modo claro promuevan la derogación de estas leyes inicuas, para restaurar el orden social gobernado por los principios del Evangelio de Cristo.

En la Fiesta de Cristo Rey en el calendario tradicional, este domingo, hacemos votos a su Deífico Corazón para que ilumine la mente de tantos votantes que en los próximos días decidirán con su sufragio el destino de esta nación. Nos acogemos para ello a la poderosa intercesión de la Santísima Virgen del Carmen, soberana de nuestra patria.


***

CRITERIOS PARA VOTAR
POR LA FAMILIA Y
LA VIDA

Pantrocrátor del Frontal de Equius

Guía para la evaluación de quienes serán candidatos en las próximas elecciones, a la luz de los valores del Evangelio y los principios morales de la Ley Natural

PRINCIPIOS GENERALES

1. Los ciudadanos somos moralmente corresponsables por la sociedad en que vivimos, especialmente en una democracia, donde somos convocados a elegir los representantes que van a gobernarnos y legislar en nuestro nombre.

2. Ya que la finalidad del voto es, en última instancia, promover el bien común de la sociedad, la calidad de un candidato no debe medirse en base a su personalidad privada -simpatía, oratoria, capacidad de gestión, etcétera-, sino a su personalidad pública: Los principios y programas que pretende aplicar para promover el bien común.

3. El Catecismo de la Iglesia Católica nos menciona los componentes esenciales del bien común: Los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana (N.° 1907), el bienestar social -que incluye educación, cultura, trabajo, salud, etcétera (N.° 1908)-, la paz y la seguridad ciudadana (N.° 1909). Sólo el orden social que se basa en la verdad y se edifica en la justicia, “es vivificado por el amor” (cfr. N.° 1912).

4. Entre los componentes del bien común, existe una jerarquía: Algunos de ellos son esenciales y no negociables, en tanto que otros son contingentes y permiten diversas propuestas.

5. Los valores no negociables deben primar en las preferencias de un elector católico, porque se trata de derechos inherentes a la persona humana y, por ende, fundamentales para la vida social. Su violación constituye un mal intrínseco, que ningún motivo o circunstancia, por difícil que sea, puede justificar.

6. La posición de un candidato respecto de los valores no negociables debe ser, por lo tanto, el criterio esencial para juzgar su aptitud para desempeñar un cargo público.

7. Los valores no negociables para un elector católico son:

-          la protección de la vida humana inocente desde la concepción hasta la muerte natural;

-     el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la familia, fundada en el  matrimonio entre un hombre y una mujer;

-          la protección del derecho prioritario de los padres a educar a sus hijos.

(Papa Benedicto XVI, discurso a un grupo de parlamentarios europeos, 30-3-2006)

8. Escoger por quien se puede votar es una tarea a veces difícil; pero determinar por quien no se debe votar, resulta fácil: Son todos aquellos candidatos que promueven la violación de valores no negociables, porque ellos son enemigos del bien común y su eventual elección acarrearía graves males.

Principios Morales que obligan a excluir
del voto a los candidatos favorables
al aborto

Pieter Paul Rubens, La Masacre de los Inocentes

1. La regla fundamental de la moral es hacer el bien y evitar el mal, lo que no será posible si no sabemos los bienes que debemos buscar y, sobre todo, los males que debemos evitar sin excepción.

2. La moral católica, basada en los Mandamientos de Dios y en la Ley Natural, es la que nos proporciona los criterios que nos permiten hacer tal discernimiento: “Dios creador es la fuente única y definitiva del orden moral en el mundo creado por Él. El hombre no puede decidir por sí mismo lo que es bueno y malo, no puede conocer el bien y el mal como dioses” (San Juan Pablo II, encíclica Dominum et vivificantem, N.°36).

3. De ahí resulta que la conciencia -dice San Buenaventura- es como un heraldo de Dios y su mensajero, y lo que dice no lo manda por sí misma, sino que lo manda como venido de Dios, igual que un heraldo cuando proclama el edicto del rey. Y de ello deriva el hecho de que la conciencia tiene la fuerza de obligar” (San Juan Pablo II, encíclica Veritatis Splendor, N.° 58).

4. Para votar en conciencia, los electores católicos, debemos primero formarla de acuerdo con las enseñanzas de Cristo y del magisterio perenne de la Iglesia.

5. Las leyes humanas obligan en conciencia sólo en la medida que son justas. Cuando prescriben algo inmoral, no sólo no obligan, sino que es pecado obedecerlas (cf. Act. 5, 29). Es intrínsecamente injusto (es decir, es pecado y grave) promover o elaborar una ley semejante, o votar en su favor.

6. Votar por un candidato -del partido político que fuere-, que promueve la violación de valores no negociables, equivale a hacerse cómplice en la comisión de los pecados que, inevitablemente, resultarán de la aprobación legal de tal violación del orden moral.

7. En el caso reciente de la aprobación del aborto, votar por un candidato abortista, equivale a asociarse en la comisión de lo que la Iglesia ha calificado como “crimen abominable” (Concilio Vaticano II, Constitución Gaudium et Spes, N.°51).

REGLAS ELEMENTALES DE
PRUDENCIA A LA HORA DE VOTAR

1. Informarse de la postura de los candidatos respecto de los valores no negociables.

2. No confiar solamente en la afiliación partidaria de los candidatos, ni en lo que dice su propaganda.

3. Si alguno no se ha manifestado, interpelarlo para que exponga públicamente su posición al respecto.

4. Desconfiar especialmente de quienes dicen ser católicos y personalmente contrarios al aborto, pero votaron a favor de esa ley injusta, o no están dispuestos a apoyar su derogación. Quienes tienen un discurso de ese tipo, o bien quieren engañarnos, o tienen un grave problema de personalidad, ya que no se puede contradecir en la vida pública, la fe y la moral que se declara tener en la vida privada.

LA IGLESIA ACONSEJA

Virgen del Carmen, Reina de Chile
(Foto: Aciprensa)

1. “Con sinceridad les decimos a quienes así no procedan [los diputados que no rechacen el aborto], que no será lícito para ningún católico votar por ellos, conforme lo afirman las enseñanzas del Magisterio sobre la ilicitud moral de dar el voto a proyectos o candidatos que favorezcan el aborto: “...ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, 24-11-2002).

2. “Será nuestra obligación de Pastores advertir a nuestros fieles que, independientemente de las legítimas opciones políticas que cada uno pueda tener, a ellos también les cabrá la prohibición moral de dar el voto a favor de un candidato que haya apoyado el proyecto de aborto. Cosa que nos corresponderá recordar también por ocasión de las próximas elecciones” (+Francisco Javier Stegmeier, Obispo de Villarrica; +Felipe Bacarreza Rodríguez, Obispo de Los Ángeles; +Carlos Pellegrin, Obispo de Chillán; +Jorge Patricio Vega Velasco, Obispo de Illapel; +Guillermo Vera Soto, Obispo de Iquique).

3. “Quienes se hacen cómplices de tal atrocidad [la legalización del asesinato de un inocente] no deben recibir el voto de ningún cristiano, voto que los pueda conducir al desempeño de cargos públicos, a menos que, con anterioridad a las elecciones, hayan manifestado públicamente su arrepentimiento”. (+Jorge Medina Estévez, Cardenal).

4. “¿Qué viene ahora para los que estamos por la vida y la familia y en contra de la cultura de la muerte? Votar sólo por candidatos pro vida dispuestos a derogar la ley del aborto. Si nos duele el dolor de la mujer con embarazo vulnerable y el aborto, a los abortistas les duele el voto” (+Francisco Javier Stegmeier Sch., Obispo de Villarrica).

5. “Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente” (Papa Francisco, carta apostólica Misericordia et Misera)


***




Para solicitar gratuitamente ejemplares físicos de esta guía, escribir a: parlamentoporlafamiliaylavida@gmail.com

Para mayor información: https://parlamento.familiayvida.cl

***

Actualización [4 de noviembre de 2017]: Después de cinco años, la Conferencia Episcopal de Chile ha presentado una carta pastoral intitulada Chile, un hogar para todos. El documento busca entregar lineamientos sobre diferentes temas de actualidad que enfrenta la sociedad chilena, tales como el individualismo, el apoyo que necesita la familia, la coherencia en la defensa de la vida y la reivindicación de la “altísima vocación” de la política, todo ello a tres semanas de las próximas elecciones donde el país ha de elegir Presidente de la República, diputados, la mitad de los senadores y los consejeros regionales. Aquí puede consultarse un resumen de dicha carta pastoral y descargarse sus dos partes. 

jueves, 17 de agosto de 2017

Declaración de la Conferencia Episcopal chilena sobre la despenalización del aborto

Durante esta semana se conocen en el Tribunal Constitucional los requerimientos presentados por senadores y diputados de la Alianza por Chile destinados a que el proyecto que despenaliza el aborto en tres supuestos sea declarado inconstitucional y, por consiguiente, no pueda ser promulgado como ley. 

En ese marco, el pasado lunes 14 la Conferencia Episcopal de Chile hizo público un documento donde hace presente a dicho organismo sus observaciones al así denominado “proyecto de ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales” presentado por el gobierno de la Presidente Michelle Bachelet. En dicho texto, el Episcopado recuerda que “desde el anuncio del proyecto y durante su tramitación ha insistido en la enseñanza reiterada y constante de la Iglesia acerca de la defensa y promoción de la vida en toda circunstancia”. Ella, condensada en el Catecismo de la Iglesia Católica, consiste en la invariable reiteración de "la malicia moral de todo aborto provocado [...] El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral" (CCE 2271). De ahí que "la cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana" (CCE 2272). Sobre el punto, reproduciendo la declaración hecha en 2010 por la Conferencia Episcopal, tratamos en esta entrada

El texto con las observaciones de la Conferencia Episcopal de Chile puede ser consultado aquí

Feto de 10 semanas de gestación. El proyecto chileno permite el aborto hasta la duodécima semana

Asimismo, resulta recomendable la lectura los otros documentos recientes del episcopado chileno sobre la materia:




(d) El derecho humano a la vida, a una vida digna para toda persona. Mensaje de la Conferencia Episcopal de Chile en torno al proyecto de ley sobre despenalización del aborto (25 de marzo de 2015).

domingo, 18 de septiembre de 2016

Las Misas rodantes del "Padre Tocino"

El sacerdote premostratense Werenfried van Straaten (nacido Philipp van Straaten en 1913 en Mijdrecht, Países Bajos, y muerto en 2003 en Bad Soden, Alemania) es especialmente recordado por su infatigable labor en pos de la reconciliación europea luego de la Segunda Guerra Mundial y por las campañas de ayuda que organizó para aliviar primero los sufrimientos de los catorce millones de alemanes expulsados de los antiguos territorios orientales del Reich alemán, seis millones de ellos católicos, y luego de los cristianos perseguidos en Europa oriental.

El P. van Straaten

Recolectó así a partir de 1947 entre granjeros holandeses, belgas y luxemburgueses alimentos para los refugiados alemanes, lo que le valió el apodo de "Padre Tocino" (Spekpater, en neerlandés). Sus esfuerzos se enfrentaron en un comienzo a los naturales resentimientos de la población flamenca hacia quienes apenas dos años antes eran el enemigo. El Padre van Straaten pudo sin embargo vencer rápidamente estos resquemores a través de intensa predicación y numerosos viajes, logrando despertar entre holandeses y belgas el perdón y la caridad cristiana. Fue de esta manera fiel al lema de su orden, conforme al cual hay que estar siempre preparados para las buenas obras (Ad omne opus bonum parati).

 El P. van Straaten reúne víveres para ir en ayuda de los desplazados alemanes

El Padre van Straaten se preocupó no solamente del bienestar físico de los refugiados alemanes, sino que, a diferencia de lo que tristemente ocurre muchas veces hoy en día, tuvo entre sus principales preocupaciones la salud espiritual de los seis millones de católicos desplazados, muchos de los cuales habían sido reubicados en la zona de Alemania ocupada por los Aliados Occidentales en territorios protestantes, sin iglesias ni sacerdotes que pudieran atender sus necesidades espirituales. 

Es así que fundó el proyecto "Un vehículo para Dios" (Ein Fahrzeug für Gott), el que logró reunir buses y camiones para transformarlos en capillas rodantes que pudieran llegar hasta los católicos desplazados en la Diáspora, con sacerdotes voluntarios que celebraban la Santa Misa para ellos. A modo de ejemplo, en el año 1954 la misión disponía de 28 vehículos-capilla, los que realizaban recorridos que duraban meses y eran atendidos por 169 sacerdotes, 82 de ellos alemanes, 41 holandeses, 40 belgas, dos franceses, dos suizos y dos austriacos.

 Una de las "capillas rodantes" del proyecto "Un vehículo para Dios". Celebrante: P. Titus Toering

El P. van Straaten en una de sus capillas rodantes

A partir de 1950, cuando la emergencia de los desplazados en la República Federal Alemana comenzó a quedar atrás, el Padre van Straaten volcó sus esfuerzos hacia los cristianos perseguidos tras la Cortina de Hierro, fundando en 1952 en Königstein, Alemania, Kirche in Not (en castellano: Ayuda a la Iglesia que Sufre o Ayuda a la Iglesia Necesitada), institución que hoy en día entrega su ayuda en todo el mundo, también en Chile, aliviando el sufrimiento de muchos cristianos que sufren persecuciones o necesidades materiales.

Famoso es el "sombrero de los millones" (Millionenhut), con el que el Padre van Straaten recolectaba incansablemente a lo largo de sus incontables viajes por Europa el dinero necesario para sus obras caritativas. El sombrero original se conserva en el Centro Werenfried, en Königstein.

 El P. van Straaten y su "sombrero de los millones"

En los últimos años de su vida, el Padre van Straaten se mostró muy activo en la lucha contra el nefando crimen del aborto en Europa Occidental y los EE.UU. 

Nota de la Redacción: El crédito de las fotografías pertenece a Kirche in Not. 

lunes, 9 de marzo de 2015

El aborto y la enseñanza de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica (vid. núm. 2270 y ss.) enseña que la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción y hasta su término natural. El ser humano, desde el primer momento de su existencia, debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitae, 1, 1). Lo anterior por lo demás es, ante todo, una cuestión de derechos humanos fundamentales, vinculantes para todos, y no de índole exclusivamente religiosa.

El aborto, esto es, la muerte provocada del feto realizada por cualquier método y en cualquier momento del embarazo desde el instante mismo de la concepción, es gravemente contrario a la ley moral. Y lo es por varias razones: (i) la víctima es inocente e indefensa; (ii) su muerte es causada precisamente por quienes tienen una especial obligación de velar por su vida, como es la propia madre y el personal sanitario (basta ver, por ejemplo, el texto utilizado en el juramento hipocrático del Colegio Médico de Chile), y (iii) algo que debe particularmente interpelar a los católicos, se priva a la criatura abortada del sacramento del Bautismo, necesario para recibir la gracia santificante. De ahí que la Iglesia Católica sea particularmente severa para con quienes comentan este horrendo crimen y establezca la grave sanción de la excomunión latae sententiae para quienes procuren el aborto, en caso que éste se produzca (véase el canon 1398 del Código de Derecho Canónico).


El Magisterio constante de la Iglesia Católica refuerza el imperativo ético y jurídico de proteger la vida del que está por nacer, al dirigirse especialmente a todos quienes participan de la actividad pública, recordándoles que existe una grave obligación de conciencia de oponerse a toda ley que pretenda legalizar el aborto, no siéndole a nadie lícito contribuir a campañas de opinión o programas políticos favorables a una legislación en dicho sentido, ni menos concurrir a dicha legalización con el propio voto (cfr.Evangelium Vitae, núm 73; Declaración de la CDF sobre el aborto, de 18 de noviembre de 1974, núm. 22; Nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 24 de noviembre de 2002, sobre el compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública, núm. 4).


En contra de una concepción relativista del pluralismo político, el Magisterio de la Iglesia hace presente que la defensa del derecho a la vida de toda persona humana, desde su concepción hasta su término natural, se encuentra entre las exigencias éticas fundamentales e irrenunciables de la acción en el ámbito político, respecto de las cuales ningún cristiano puede admitir componendas o compromisos de ningún tipo (cfr. Nota doctrinal sobre el compromiso y conducta de los católicos en la vida pública, cit., núm. 4).

Con motivo de las últimas discusiones en torno al proyecto de ley presentado por el gobierno chileno en enero de 2015, que despenaliza el aborto en tres supuestos (violación, riesgo vital presente o futuro de la madre, y feto que padece alteraciones estructurales congénitas o genéticas incompatibles con la vida intrauterina), conviene recordar la última declaración conjunta efectuada por la Conferencia Episcopal de Chile sobre el tema, donde se reafirma la enseñanza de la Iglesia acerca de la grave ilicitud del aborto en cualquier circunstancia o condición. Trascribimos a continuación su texto. 

***
Clamor por la vida de los inocentes



 
Declaración de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile

En el día de los Santos Inocentes,
28 de diciembre de 2010.


1.            En estos días en torno a Navidad, en que nos alegramos con la celebración del nacimiento del Señor Jesús, en nuestro país surgen nuevamente voces de algunos legisladores que proponen despenalizar el aborto en determinados casos; por ejemplo, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre o atenta gravemente en contra de su salud, en casos en que el embarazo es producto de una violación, o bien cuando el concebido que se desarrolla en el vientre materno posee malformaciones, que incluso se prevé que lo llevarán a la muerte una vez nacido.

2.            Frente a estas situaciones, ninguna postura ni decisión es neutral, ni puede serlo. Como pastores de la Iglesia Católica y a partir de su enseñanza, con caridad en la verdad, queremos ofrecer luces para el discernimiento en conciencia de los católicos y de todas las personas de buena voluntad; también como un aporte a la reflexión de los legisladores y autoridades ante un tema que toca profundamente el alma nacional, como es el elemental derecho a la vida.

3.            Ciertamente, las situaciones a las que se refieren estos proyectos de ley son muy dramáticas y dolorosas tanto para la madre como para las personas cercanas a ella, y no se suele estar preparado para vivirlas. El sentimiento de dolor que experimenta una madre y su familia al saber que el propio fruto de la concepción implica un peligro para su vida, que el hijo que espera con tantas ansias viene con una malformación grave, o que el ser humano que se gesta en su seno es el fruto de una violación; es un sentimiento que hay que comprender y debe constituir una gran preocupación para la familia, los servicios de salud y por cierto también en la propia comunidad cristiana. Situaciones como éstas, aunque escasas, son fuentes de angustia, incertidumbre y dolor que a nadie pueden dejar indiferente.

4.            Ante tales situaciones, la pregunta es cómo responder de la mejor manera para ser respetuosos con la vida, tanto de la madre como la de su hijo, logrando que la respuesta del marco jurídico, de los servicios de salud y de la sociedad entera refleje un hondo respeto al derecho a la vida que tiene cada ser humano. Al mismo tiempo nos eduque a todos en los valores humanos fundamentales que están en juego, como son el respeto a la vida, el cuidado del más débil, así como la solidaridad, la compasión y la justicia. Consideramos que éstas son las cuestiones que hay que poner en la discusión. Pues las respuestas que demos como sociedad y país marcarán la vida de la madre y del hijo, como asimismo el alma nacional y la cultura que vamos construyendo.

5.            El Papa Juan Pablo II, explicando el mandamiento “no matarás”, manifestó nuestra convicción con estas palabras: “Confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral” (Evangelium vitae, 57). Este principio ético, profundamente humano y anterior al cristianismo, vale con toda razón cuando hay que proteger la vida del ser humano que aún no ha nacido y en consecuencia rechazar la legalización del aborto.

6.            Pensamos que, en un embarazo en el cual la vida o la salud de la madre corre peligro, no es lícito eliminar la vida del niño concebido. Desde la perspectiva de lo más propio de la medicina, que es sanar, curar y nunca dañar, y compartiendo el pensamiento de Pío XII, consideramos que “es erróneo poner el asunto con esta alternativa: o la vida del niño o aquella de la madre. No, ni la vida de la madre ni la del niño pueden ser objeto de un acto de directa supresión. De una parte como de la otra la exigencia no puede ser más que una: hacer todo esfuerzo por salvar ambas vidas, la de la madre y la del niño”. Las prácticas abortivas son la negación misma de lo que se entiende por un acto médico, que consiste en hacer el bien posible, en este caso, a sus dos pacientes: la madre y su hijo. Nunca será un acto médico el que dañe directamente a cualquiera de ellos.

7.            Ello no se opone, sin embargo, a considerar lícitas las acciones terapéuticas necesarias en favor de la madre para sanarla de una enfermedad, aunque comporten un riesgo, incluso letal, para el ser que no ha nacido. No se debe confundir una acción terapéutica a favor de la madre, que encierra como consecuencia no buscada el peligro de una pérdida, con la directa eliminación del ser que no ha nacido.

8.            En relación a despenalizar el aborto, cuando se puede predecir con probabilidad o subjetiva certeza que el niño nacerá con un defecto o enfermedad, hay que tener presente que la eliminación de un ser humano no constituye terapia alguna puesto que no sana a nadie. Se trata de un aborto directo ilícito desde el punto de vista moral y gravemente contrario al ordenamiento legal y constitucional de nuestra nación.

9.            A veces se invoca el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo. Con ello se olvida que el ser humano que está en su seno no es parte de ella: es otro ser humano distinto al padre y a la madre. Por otra parte, los sentimientos de la madre que son invocados, ciertamente son respetables y muy atendibles. Pero nunca un sentimiento puede prevalecer como un valor superior por sobre el derecho a la vida que tiene todo ser humano, ya sea que esté sano o enfermo. Entre los derechos humanos, éste es el primero, sin el cual no existen los demás. Este derecho a la vida también se le ha de respetar al ser inocente que ha sido concebido como consecuencia de un acto tan violento y condenable como lo es una agresión sexual.

10.         Creemos que el nivel de desarrollo de una comunidad se mide por la capacidad que tiene de hacerse cargo de los débiles y enfermos. Una sociedad que los elimina permite que la violencia se constituya en el método para resolver los conflictos, convirtiéndose en una dictadura donde los más fuertes terminan decidiendo por los más débiles. Nadie tiene derecho a arrogarse el poder de decidir qué vida merece ver la luz del día y cual no.

11.         Resulta más razonable preguntarse en qué medida podemos todos generar instancias capaces de acompañar adecuada y efectivamente a la madre y su familia, con ayuda sicológica, social, económica y espiritual. Invitamos a los profesionales del área de la salud a buscar y ofrecer caminos ante estas situaciones que no signifiquen la destrucción deliberada de la misma vida sino su cuidado. Hay muchas experiencias conmovedoras de instituciones que se dedican al servicio de cuidar la vida de los pequeños, los sufrientes, los más pobres y abandonados de la sociedad. Ellas merecen nuestra gratitud y abren camino a otras iniciativas que pueden surgir.

12.         Confiamos que en estos días en que los cristianos del mundo entero y -en cierta medida- el conjunto de la sociedad estamos celebrando el nacimiento del Niño Jesús [Nota de la Redacción: esta declaración fue emitida en de la Octava de Navidad del año 2010], se acreciente en todos nosotros el amor por la vida, el respeto a la vida de todos y -en especial- el deber de todos de cuidar la vida de los pequeños, los sufrientes y los más pobres y abandonados de nuestra sociedad. De un modo especial invitamos a orar por las madres que viven estas situaciones tan dramáticas y difíciles. Y también imploramos para que la sabiduría y fortaleza de Dios guíen las decisiones en tan trascendente materia. Presentamos estas intenciones al Padre Dios, por intercesión de la Virgen María, que trajo a este mundo al Autor de la vida y nos enseña a amarlo.



Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile

Fuente: http://documentos.iglesia.cl/

Actualización [18 de marzo de 2015]: Para conocer las declaraciones de los obispos chilenos sobre el aborto, recomendamos consultar también el siguiente enlace

Actualización [18 de abril de 2015]: Aquí encontrarán una nueva declaración de los obispos chilenos, de fecha 25 de marzo del presente, en el que, con motivo del proyecto de legalización del aborto presentado por el Gobierno de Chile, se pronuncian en defensa del derecho a la vida y de la dignidad de toda persona humana, especialmente aquella que está por nacer.

Actualización [2 de agosto de 2015]: Aquí encontrarán una síntesis de la declaración de los obispos chilenos de fecha 25 de marzo de 2015, publicada como inserción en el diario El Mercurio de Santiago de fecha 2 de agosto del presente, en la cual se reafirma la defensa del derecho a la vida del que está por nacer, y se recuerda a los legisladores cristianos su inexcusable e irrenunciable deber de no colaborar con ningún tipo de ley de aborto.

Actualización [18 de marzo de 2016]: El día de ayer, 17 de marzo, la Cámara de Diputados aprobó por 66 votos contra 44 (véase aquí el resultado de las votaciones) el proyecto de ley presentado por el gobierno chileno que despenaliza el aborto (delito sancionado por los artículos 342 a 345 del Código Penal) en tres causales: el peligro para la vida de la mujer, la inviabilidad letal de carácter letal y el embarazo producto de una violación (véase aquí la información oficial sobre el proyecto). Ante esta primera aprobación legislativa de un proyecto que permite un crimen nefando contra un inocente, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ha dado a conocer un mensaje intitulado "Firme nuestra esperanza en defensa de la vida", que ahora reproducimos y que será leído en todas las Misas del país durante este Domingo de Ramos.


Firme nuestra esperanza en defensa de la vida



Mensaje a los católicos y pueblo de Chile, 
ante la aprobación en primer trámite del proyecto de Ley pro aborto


1. La Cámara de Diputados, con una relativa mayoría de votos, ha dado su aprobación al proyecto de Ley presentado por el actual Gobierno que preside la Sra. Michelle Bachelet, que despenaliza y permite el aborto en tres casos. Junto a muchos expertos, innumerables organizaciones de la sociedad civil, la Iglesia católica y otras confesiones cristianas, hemos señalado respetuosa y reiteradamente, que esta decisión constituye una grave ofensa a la dignidad del ser humano y en particular una agresión contra la vida del más inocente de todos los seres: el concebido y no nacido, al que la Constitución política afirma que la Ley protege. Creemos que esta decisión constituye una trágica expresión de la “cultura del descarte”, en que los excluidos son considerados desechos “sobrantes” de la sociedad, como lo llama el papa Francisco (cfr. Evangelii gaudium, 53 y 74).

2. Agradecemos a los diputados que han defendido la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Su testimonio es una expresión de coherencia que ennoblece el trabajo legislativo.

3. Mientras gobiernos y autoridades, también muchos de los legisladores a favor del aborto, debaten las diversas formas de salvaguardar la “casa común” de la humanidad, recordamos la afirmación del papa Francisco, que no "es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles (…) si no se protege a un embrión humano (…): «Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social»” (Laudato Si’, 120).

4. Esperamos que el Senado de la República vuelva a estudiar en profundidad el proyecto de Ley aprobado por la Cámara baja. Más que abortos, nuestra sociedad, entre otras medidas, necesita la creación de unidades de acompañamiento a las mujeres con embarazos difíciles en todos los centros de salud, de salvar siempre ambas vidas y agilizar los itinerarios de adopción. Como siempre, junto a muchas otras instancias sociales, estamos disponibles para hacer llegar nuestros aportes y contribuir a salvaguardar la vida de nuestros compatriotas más vulnerables, así como acompañar a las madres que tantas veces se sienten presionadas a no tener al hijo que esperan.

5. En la cercanía de Semana Santa, en que celebramos a Jesús, Señor de la vida, los obispos de la Iglesia Católica de Chile invitamos a nuestros hermanos creyentes y no creyentes, a mantener firme la esperanza y a trabajar con más fuerza y decisión para que la vida y la dignidad de cada ser humano sea respetada siempre.

6. Esta es la hora de intensificar la oración por nuestra Patria y sus legisladores y de realizar las acciones legítimas que sean necesarias para asegurar que toda creatura humana tenga la posibilidad de desarrollarse en plenitud y ser feliz.

Que la Virgen del Carmen, madre de Chile, nos acompañe en la misión de hacer de Chile una “casa común”, un espacio donde todos gocemos de un lugar privilegiado y donde la vida sea acogida, acompañada y respetada.


EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

+ Ricardo Card. Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago
Presidente

+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Vicepresidente

+ Fernando Chomali Garib
Arzobispo de la Ssma. Concepción

+ Cristián Caro Cordero
Arzobispo de Puerto Montt

+ Cristián Contreras Villarroel
Obispo de Melipilla
Secretario General

Santiago, 18 de marzo de 2016.