jueves, 16 de abril de 2015

II Domínica de Pascua: el tradicional "Domingo de Cuasimodo"

El II Domingo de Pascua, que celebramos hace unos días, se llama tradicionalmente Dominica in albis por la costumbre de los neófitos de depositar en la iglesia en este día las vestiduras blancas con las que fueron bautizados el Sábado Santo. En la liturgia de este día, la Iglesia compara a sus hijos con los niños recién nacidos y esa leche que les da de beber (Introito) es la fe en Jesús, que les hará triunfar por sobre el mundo. Esa fe tiene por fundamento el testimonio del Padre, que en el bautismo de Cristo (agua) le había proclamado ya Hijo suyo; del Hijo, que en la cruz (sangre) se mostró verdaderamente hijo del Padre; y del Espíritu Santo (fuego), el cual atestigua por la Resurrección de Jesús la Divinidad del Salvador (Epístola). Por eso, en el Evangelio alaba la fe de los que, sin haber visto, creen. 

A partir de este domingo era habitual que catedrales y parroquias españolas celebraran la Procesión de Impedidos, en la que el Santísimo Sacramento se llevaba de forma solemne a los enfermos y que, a pesar de la lamentable pérdida de tantas prácticas litúrgicas tras el Concilio Vaticano II, se ha conservado en algunas ciudades. La idea detrás de la instauración de la Procesión de Impedidos era garantizar que enfermos y ancianos tuvieran la oportunidad de dar cumplimiento al mandamiento de la Iglesia de comulgar al menos una vez al año por Pascua.

Procesión de Impedidos en Sevilla

En Chile, esta procesión se ha mantenido e incorporado al folclore con el nombre de la "Fiesta de Cuasimodo". De hecho, San Juan Pablo II, durante su visita al país en 1987, calificó esta fiesta como un verdadero tesoro del pueblo de Dios. Ella se celebra el II Domingo de Pascua (de ahí su nombre, al castellanizar el Introito de ese día: "Quasi modo geniti infantes..."), principalmente en la zona central del país. La fiesta consiste en una procesión a caballo que escolta las Formas Eucarísticas con que se dará la comunión a enfermos y ancianos, portadas por el sacerdote que es transportado en un carruaje engalanado para la ocasión. Los escoltas, llamados "cuasimodistas", se organizan en cofradías y se atavían de manera especial: sobre el traje de huaso visten una capa corta y cubren su cabeza con un pañuelo generalmente blanco en señal de respeto a Jesús Sacramentado, al no poder llevar un sombrero en su Presencia. Mientras dura el recorrido se entonan cantos litúrgicos. En la actualidad, especialmente en zonas urbanas, se realizan también procesiones en bicicleta o incluso en vehículos motorizados.

El Cardenal Bertone preside una procesión 
de Cuasimodo durante una visita a Chile (foto: Emol)

 Cuasimodistas a caballo escoltan al Santísimo (foto: blog Errantries)


Carruaje que transporta al sacerdote con las Sagradas Formas

carroza engalanada con cuasimodistas
 (foto: sitio Quiero puro viajar)

Mujer enferma recibe la Comunión 
(Foto: sitio Amigos católicos

Asimismo, el domingo siguiente a Pascua de Resurrección se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia. Jesús prometió a santa María Faustina Kowalska (1905-1938) su misericordia, vale decir, el perdón total de los pecados y penas a quien se confiese y comulgue ese día . Esto significa que la persona habrá ido al Cielo inmediatamente después de la muerte, sin pasar previamente por el purgatorio. Esta fiesta fue declarada oficialmente por el papa Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, segundo domingo de Pascua, el canonizar a la nueva santa polaca

 Cristo de la Divina Misericordia
(Eugeniusz Kazimirowski, 1934)


El Santo Padre, por su parte, ha convocado un Jubileo de la Misericordia que comenzará el 8 de diciembre 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016, y que quiere recordarnos esta dimensión del Amor de Dios. La bula Misericordiae vultus puede ser consultada aquí.

El Papa Francisco promulga la Bula Misericordiae Vultus
(Foto: EFE)

4 comentarios:

  1. gracias por el articulo!

    Nos vemos el domingo!

    Saludos!

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  2. Gracias a Ud. por seguir el blog. Lo esperamos en la Santa Misa.

    Un cordial saludo,

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  3. Cómo se lamenta el pauperismo y aun el feísmo de los ornamentos de los sacerdotes que han devenido la regla general en esta querida fiesta chilena cuyo centro es el Señor Sacramentado. ¿Podrá ser el Domingo in Albis del próximo año mejor en este sentido?

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  4. Estimado Jorge, como Asociación esperamos contribuir a crear conciencia en sacerdotes y seglares sobre la necesidad de una liturgia digna y cuidadada, para mayor gloria de Dios y bien de las almas, no sólo a través de la formación litúrgica que proporciona esta bitácora, sino también mediante la celebración de la Santa Misa que es organizada cada domingo por la Asociación.

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