sábado, 18 de diciembre de 2021

A propósito de algunas declaraciones del cardenal Brandmüller sobre la liturgia

Con fecha de hoy se ha hecho público un documento emitido por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que se intitula "Responsa ad dubia sobre algunas disposiciones de la Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» Traditionis Custodes del Sumo Pontífice Francisco" que está dirigido a los presidentes de las Conferencias Episcopales.  Sólo unos días antes, el cardenal Walter Brandmüller había concedido una entrevista a un medio alemán que fue publicada en castellano por Infocatólica. Les ofrecemos a continuación un comentario escrito por el profesor Augusto Merino Medina, conocido de nuestros lectores, respecto de ese texto, que parece subestimar la cuestión litúrgica que existe en la Iglesia al sostener que "la Misa de siempre nunca ha existido". 

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 A propósito de algunas declaraciones del cardenal Brandmüller sobre la liturgia

Augusto Merino Medina

Infocatólica ha publicado, con fecha 9 de diciembre de 2021, una desconcertante información sobre ciertas afirmaciones que ha hecho el cardenal alemán Walter Brandmüller, en un artículo escrito para el semanario Die Tagepost, sobre la “disputa”, al interior de la Iglesia, de “tradicionalistas” y “modernos” a propósito de la liturgia de la Santa Misa.

Hay que recordar que el cardenal Brandmüller es uno de los cuatro cardenales (Brandmüller, Cafarra, Burke y Meisner) que, luego de publicada la encíclica Amoris Laetitia, enviaron al papa Francisco una carta en que le pedían que aclarara ciertas dubia (es decir, dudas) a que dicho documento daba lugar. Como se sabe, el Papa no sólo jamás la contestó sino que no se dignó siquiera acusar recibo de dicha carta, dos de cuyos signatarios (Mons. Cafarra y Mons. Meisner) murieron esperando. Además, el cardenal Brandmüller ha salido a veces a defender la doctrina católica en diversos aspectos en que se pretende desacreditarla o tergiversarla o, derechamente, abandonarla. En una de esas oportunidades, el mentado cardenal ha defendido el verdadero sentido y la historia del celibato sacerdotal en la Iglesia de Occidente, ha puntualizado el concepto de ley eclesiástica y su validez u obligatoriedad y ha escrito sagazmente en otros temas de gran importancia, como la organización y procedimientos de los cónclaves para elegir al Papa.

Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Walter Brandmüller
(Foto: Infovaticana)

Este defensor de la fe y de la ortodoxia desconcierta, sin embargo, hoy día con su postura frente a la cuestión, de máxima importancia, de la liturgia de la Misa y de la polémica que, desde el término del Concilio Vaticano II, se ha suscitado en torno a ella. Lo que este prelado expresa es, al menos, sumamente confuso, y en algunos aspectos, hasta contradictorio, dejando entrever que o sus asesores no le han explicado bien el quid del asunto o que no le han proporcionado adecuadamente la información histórica disponible, no obstante ser él mismo un importante historiador de la Iglesia, aunque en temas diferentes de la liturgia. Ello es profundamente lamentable por tratarse de una figura muy respetable que ha defendido en los últimos años la recta doctrina en otros aspectos centrales de la fe.

Pero la liturgia es, precisamente, un aspecto absolutamente central de la fe. El propio cardenal lo reconoce al declarar, según lo publicado por Infocatólica, que “[c]on la liturgia está en juego la propia fe”. Por eso no se entiende el resto de su planteamiento: “es hora, en lugar de discutir sobre la liturgia, de proclamar con fuerza y unidos las verdades eternas de la fe, el Evangelio, y de vivir bien”, dejando de lado “cualquier polémica” sobre este tema por ser “una grotesca contradicción con la voluntad del Señor, que hablo con tanta fuerza en la institución de la Eucaristía de la unidad de los suyos con Él y entre ellos”. La deposición de “cualquier polémica” es necesaria porque estamos “en un momento histórico, en el que la incredulidad, el odio a Dios y el burdo materialismo asaltan por doquier a la Iglesia”. Esta situación hace necesario evitar la “lucha interna de la Iglesia por la liturgia” porque ella “debilita a la Iglesia frente a estos ataques externos”: “El enemigo -una sociedad cada vez más militante/ateísta- está derribando los muros, y la discordia en la ciudad, además, le está abriendo las puertas”. 

Si la analogía de la ciudad sitiada puede ilustrarnos, habría que hacer presente a Su Eminencia que “una ciudad dividida caerá más fácilmente”. Y que si el motivo de la división no es trivial sino que lo que está en juego es la propia fe, no se ve cómo se pueda ignorar una división tan esencial para salir a defender de los enemigos exteriores… ¿qué? ¿La fe? ¿Esa misma fe que es atacada por enemigos interiores? ¿No habría primero que erradicar el enemigo del interior para luego poder presentar un frente unido al que viene de afuera?

Claro que si Su Eminencia cree que lo que se ha producido en torno a la liturgia es una “polémica cualquiera”, habrá que achacar nuevamente a sus asesores un deficiente desempeño de su tarea, porque no le han representado que existe y ha existido “una discusión seria sobre este tema”. Para darse cuenta de ello basta una somera revisión de la bibliografía actual, que es inmensa y de máxima calidad teológica. Ciertamente no se trata de discusiones sobre un “quítame allá esas pajas”, sino precisamente sobre “la fe”. La cual -eso sí Su Eminencia lo ha captado- está en juego en la actual lucha litúrgica.

Y no podría ser de otro modo, porque la liturgia de la Santa Misa que nos ha transmitido la Tradición es el vehículo por excelencia precisamente de esa misma Tradición, tan fuente de la Divina Revelación como el Evangelio que Su Eminencia llama a defender, y aún anterior a él: el Señor no nos legó textos escritos (como parecen suponer los protestantes), sino discípulos que oraban de cierta forma y con cierto contenido. Esa forma y esos contenidos son, precisamente, los que encontramos en la liturgia.

El punto de si se puede hablar de “Misa de siempre”, que Su Eminencia despacha con cierto gesto peyorativo, es accidental sólo en apariencia, lo mismo que el de si hay “un” rito o más de uno. Porque cualquiera que haya avanzado siquiera un poco en la cuestión sabe que la Misa reconoce varios ritos diferentes y, en Occidente, ha cambiado algunos aspectos de sus ritos a lo largo de los siglos, pero la lex orandi que ella pone en evidencia, que es la que establece o revela el contenido de la fe (lex credendi), ha permanecido intacta en todos los diversos ritos y en todos los tiempos. En efecto, las variaciones propias del proceso de desarrollo histórico de la liturgia no han significado jamás, hasta la pretendida “reforma” posterior al Concilio Vaticano II, una alteración del contenido teológico ni dogmático. Y eso es lo que está en juego, como sabe el cardenal: la fe misma, la lex credendi. Porque lo que ha ocurrido con posterioridad a dicho Concilio es el sutil desmontaje de la teología de la Misa mediante nuevas formas de expresión, que no son en absoluto inocentes o irrelevantes, sino de un profundo significado. El cardenal Brandmüller parece haber puesto sorprendentemente entre paréntesis cosas tan fundamentales para comprender la situación actual de la liturgia como el “Breve Examen Crítico” de sus mayores en el Colegio Cardenalicio, los Cardenales Ottaviani y Bacci.

En efecto, ambos cardenales apuntaron a la desfachatada alteración de la teología de la Misa que Bugnini y su equipo del Consilium trataron de pasar de contrabando en la primera Institutio Generalis del nuevo Misal, redactada por ellos, las que fueron posteriormente modificadas en parte, sino que también apuntaron a la modificación de los ritos. Ahora bien, tratándose de formas simbólicas, lo que ellas dicen es mucho más hondo y complejo que lo que las palabras y conceptos de los textos litúrgicos son capaces de expresar: la liturgia, en efecto, se mueve en el ámbito de lo que es, al cabo, inefable. En este sentido nadie que sea mínimamente perspicaz dejará de advertir que en el Novus Ordo hay profundos cambios de formas simbólicas. Y las nuevas, pergeñadas por los reformadores comunican un significado enteramente distinto del que a la Misa le ha atribuido “siempre” la Iglesia; significado confirmado solemnemente por el Concilio de Trento. Es en este sentido, en el del significado de la Misa -de lo que la Misa “es” en esencia-, donde sí que se puede hablar de una Misa de “siempre”, contra lo que parece pensar el cardenal Brandmüller, porque ese significado no ha cambiado jamás: aunque muchas formas y ritos de la Misa hayan cambiado con el paso del tiempo, tales cambios han sido siempre menores, o de una naturaleza accidental, de modo que no han llegado “nunca” a alterar el contenido transmitido, tanto conceptual como no verbalmente, de la acción sagrada central de la liturgia de la Iglesia. En cambio, tal alteración es, precisamente, lo que se ha producido por la reforma posterior al Concilio Vaticano II: aunque se modificó la definición herética de la Misa contenida en la antes mencionada Institutio Generalis a instancias del papa Pablo VI, no se modificó en absoluto las formas que la comunican simbólicamente. 

Si, como es claro, está en juego el significado mismo de la Misa, no se ve cómo la cuestión no puede afectar al contenido mismo de la “fe”. No estamos, pues, frente a una “polémica cualquiera” ni a “grotescas contradicciones” con la voluntad del Señor. 

Del tenor de la discusión, de inmensa hondura y seriedad teológicas, tal como ella quedó planteada (y jamás solucionada) desde el “Breve examen crítico”, se advierte que aquello que está en cuestión no es un par de rúbricas, aunque sea inmensa la importancia de éstas, sino la subsistencia de la “fe”. Todos saben que no se puede hablar de una “Misa de siempre” en el sentido de que ella no haya experimentado jamás ningún cambio, punto ocioso que el cardenal Brandmüller ha hecho -de modo sorprendente, por cierto-; pero de lo que sí se puede hablar es de la “destrucción” de la Misa católica. Basta para ello consultar la opinión de algunos expertos que colaboraron en la reforma posconciliar y que, posteriormente, quedaron horrorizados por el resultado que habían contribuído a producir.

Citaremos sólo dos de tales expertos. Uno de ellos fue el jesuita Joseph Gelineau (1920-2008), quien, habiendo sido experto del Consilium, la organización que perpetró la reforma, escribió posteriormente: “No sólo palabras, melodías y algunos gestos son diferentes. La verdad es que es otra liturgia de la Misa. Debe decirse sin ambigüedad: el rito romano como lo conocíamos ya no existe. Fue destruido. Algunas paredes del antiguo edificio cayeron, mientras que otras han cambiado su apariencia, al punto que parecen hoy una ruina o subestructura parcial de un edificio diferente” (Demain la liturgie, París, Cerf, 1976, p. 10). 

R.P. Joseph Gellineau S.J.

Del mismo modo se puede citar la opinión de uno de los teólogos del siglo XX más importantes en materias litúrgicas, Louis Bouyer (1913-2004). Este escribe: “Una vez más deberíamos hablar llanamente: hoy no hay prácticamente ninguna liturgia digna de ese nombre en la Iglesia católica” (cfr. Davies, M., La nueva Misa de Pablo VI, pp. 97-98). Y agrega en otra parte: “La liturgia católica fue abolida con el pretexto de hacerla más aceptable a las masas “secularizadas” pero, en realidad, para adecuarla a los caprichos que los religiosos lograron imponer, por las buenas o por las malas, al resto del clero. El resultado no se hizo esperar: un súbito descenso de la práctica religiosa, que varía entre un 20% y un 40% por lo que se refiere a los antiguos practicantes… y sin señal alguna, de parte de los otros, de interés por esta liturgia pseudo-misionera. Sobre todo, ni un joven de los que se vanagloriaba de haber conquistado con estas payasadas [sic]” (Bouyer, L., Religieux et clercs contre Dieu, París, Aubier Montaigne, 1975, p. 10). Y podría citarse otros textos, como aquellas duras reconvenciones que dedica a la reforma litúrgica en sus memorias, pero lo dicho basta para formarse una opinión sobre el pensamiento de Bouyer frente a los resultados de la Nueva Misa. 

No se trata, pues, como de modo incomprensible plantea el cardenal Brandmüller, de “demonizar cualquier desarrollo litúrgico posterior”, porque no estamos aquí en presencia de un “posterior desarrollo litúrgico cualquiera”, sino de uno que no es “cualquiera” pero que sí es “sin precedentes” por su gravísimo importe teológico. Si, como el Concilio lo pidió y como debiera haber sido, los cambios que se hizo a la liturgia hubieran sido el resultado de “procesos vitales en el organismo de la Iglesia” (términos del propio cardenal Brandmüller), no se hubiera producido ninguna reacción adversa de la magnitud de la expresada por los cardenales Ottaviani y Bacci y por la legión de teólogos católicos posteriores que han desglosado y analizado el documento escrito por ambos. 

Confiamos en que el texto del cardenal Brandmüller sea aclarado por Su Eminencia a la brevedad, para no dar pábulo a los enemigos de la fe que están activamente cuestionándola desde el interior no sólo de la Iglesia, sino, peor aún, desde el interior de la Curia romana.  

lunes, 13 de diciembre de 2021

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre)

Miniatura de Evangeliario de Ada
(Imagen: Wikicommons)

El texto del Evangelio de hoy es el siguiente (Lc 1, 39-47):

“En aquel tiempo, partió María presurosa por las serranías, a una ciudad de Judá; y habiendo entrado en casa de Zacarías, saludó a Isabel. Al oír Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su vientre, e Isabel se sintió llena del Espíritu Santo, y exclamando en alta voz dijo: ¡Bendita tu entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a mí? Pues lo mismo fue llegar la voz de tu saludo a mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi seno. ¡Bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu salta de gozo al pensar en Dios, Salvador mío”.

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En el estilo parco, conciso y denso de este pasaje, vemos a dos mujeres que, llenas ambas del Espíritu Santo, profetizan con palabras que la Cristiandad, maravillada, repite día tras día, y a cada hora, desde hace dos mil años.

Hoy, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América y piedra sobre la cual se edifica la fe en este continente, recordemos ese otro precioso diálogo entre la Virgen y, esta vez, el indio Juan Diego, al cual Ella se apareció en el cerro de Tepeyac, donde se edificó luego, en cumplimiento de su voluntad, el santuario que hoy existe.

“Era sábado, muy de madrugada, venía en pos de Dios y de sus mandatos. Y al llegar cerca del cerrito llamado Tepeyac ya amanecía. Oyó cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros finos; al cesar sus voces, como que les respondía el cerro, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban al del coyoltototl y del tzinitzcan y al de otros pájaros finos.

“Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños? ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?

“Y cuando cesó de pronto el canto, cuando dejó de oírse, entonces oyó que lo llamaban, de arriba del cerrillo, le decían: “Juanito, Juan Dieguito”.

“Y cuando llegó a la cumbre del cerrillo, cuando lo vió una Doncella que allí estaba de pie, lo llamó para que fuera cerca de Ella. Y cuando llegó frente a Ella mucho admiró en qué manera sobre toda ponderación aventajaba su perfecta grandeza: su vestido relucía como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía. En su presencia se postró. Escuchó su aliento, su palabra, que era extremadamente glorificadora, sumamente afable, como de quien lo atraía y estimaba mucho.

“Le dijo:

“Escucha , hijo mío el menor, Juanito ¿a donde te diriges?

“Y él le contestó:

“Mi Señora, Reina, Muchachita mía, allá llegaré, a tu casita de México Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan quienes son las imágenes de Nuestro Señor: nuestros Sacerdotes.

“En seguida, con esto dialoga con él, le descubre su preciosa voluntad; le dice:

“Sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, el Creador de las personas, el Dueño de la cercanía y de la inmediación, el Dueño del cielo, el Dueño de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levante mi casita sagrada en donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación: porque yo en verdad soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno, y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a Mí clamen, los que me busquen, los que confíen en Mí, porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.

“Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del obispo de México, y le dirás como yo te envío, para que le descubras como mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contarás, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído y ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré; y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío. Ya has oído, hijo mío el menor, mi aliento, mi palabra; anda, haz lo que esté de tu parte”.

“E inmediatamente en su presencia se postró; le dijo:

“Señora mía, Niña, ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora de Ti me aparto, yo, tu pobre indito.

[Juan Diego se presentó ante el obispo, quien no le dio crédito. Y volviendo por el mismo camino, se le apareció de nuevo la Virgen].

Pintura de San Juan Diego en la Básilica de Nuestra Señora de Guadalupe
(Imagen: Wikipedia)

“Y en cuanto la vio, ante Ella se postró, se arrojó por tierra, le dijo:

“Patroncita, Señora, Reina, Hija mía la más pequeña, mi Muchachita, ya fui a donde me mandaste a cumplir tu amable aliento, tu amable palabra; aunque difícilmente entré a donde es el lugar del Gobernante Sacerdote, lo vi, ante él expuse tu aliento, tu palabra, como me lo mandaste. Me recibió amablemente y lo escuchó perfectamente, pero, por lo que me respondió, como que no lo entendió, no lo tiene por cierto. Me dijo: “Otra vez vendrás; aun con calma te escucharé, bien aun desde el principio veré por lo que has venido, tu deseo, tu voluntad.” Bien en ello miré, según me respondió, que piensa que tu casa que quieres que te hagan aquí, tal vez yo nada más lo invento, o que tal vez no es de tus labios; mucho te suplico, Señora mía, Reina, Muchachita mía, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crean. Porque en verdad yo soy un hombre del campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de mi detenerme allá a donde me envías, Virgencita mía, Hija mía menor, Señora, Niña; por favor dispénsame: afligiré con pena tu rostro, tu corazón; iré a caer en tu enojo, en tu disgusto, Señora Dueña mía.

“Le respondió la Perfecta Virgen, digna de honra y veneración:

“Escucha, el más pequeño de mis hijos, ten por cierto que no son escasos mis servidores, mis mensajeros, a quienes encargue que lleven mi aliento, mi palabra, para que efectúen mi voluntad; pero es muy necesario que tú, personalmente vayas, ruegues, que por tu intercesión se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad. Y mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al obispo y de mi parte hazle saber, hazle oír mi querer, mi voluntad, para que realice, haga mi templo que le pido. Y bien, de nuevo dile de qué modo yo, personalmente, la Siempre Virgen Santa María, yo, que soy la Madre de Dios, te mando.

“Juan Diego, por su parte, le respondió, le dijo:

”Señora mía, Reina, Muchachita mía, que no angustie yo con pena tu rostro, tu corazón; con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera lo dejaré de hacer, ni estimo por molesto el camino. Iré a poner en obra tu voluntad, pero tal vez no seré oído, y si fuere oído quizás no seré creído. Mañana en la tarde, cuando se meta el sol, vendré a devolver a tu palabra, a tu aliento, lo que me responda el Gobernante Sacerdote. Ya me despido de Ti respetuosamente, Hija mía la más pequeña, Jovencita, Señora, Niña mía, descansa otro poquito”.

[Ante esta insistencia de Juan Diego, el obispo le dice que comunique a la aparición que necesita una prueba de lo que manda. Y Juan Diego se encuentra de nuevo con la Virgen].

“Entre tanto, Juan Diego estaba con la Santísima Virgen, diciéndole la respuesta que traía del Señor Obispo; la que, oída por la Señora, le dijo:

“Bien está, hijito mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido; con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará; y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has impendido. Ea, vete ahora; que mañana aquí te aguardo.

[Pero Juan Diego, asustado, no volvió. Y al otro día, hizo un rodeo para no encontrarse con Ella; pero Ella le salió al encuentro].

“Le vino a salir al encuentro a un lado del cerro, le vino a atajar los pasos; le dijo:

“¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿a donde vas, a donde te diriges?

“Y él, ¿tal vez un poco se apenó, o quizá se avergonzó? ¿o tal vez de ello se espantó, se puso temeroso? En su presencia se postró, la saludó, le dijo:

“Mi Jovencita, Hija mía la más pequeña, Niña mía, ojalá que estés contenta; ¿cómo amaneciste? ¿Acaso sientes bien tu amado cuerpecito, Señora mía, Niña mía?  Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón: te hago saber, Muchachita mía, que está muy grave un servidor tuyo, tío mío. Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella. Y ahora iré de prisa a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de Nuestro Señor, de nuestros Sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo, porque en realidad para ello nacimos, los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte. Mas, si voy a llevarlo a efecto, luego aquí otra vez volveré para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Señora, Jovencita mía. Te ruego me perdones, tenme todavía un poco de paciencia, porque con ello no te engaño, Hija mía la menor, Niña mía, mañana sin falta vendré a toda prisa.

“En cuanto oyó las razones de Juan Diego, le respondió la Piadosa Perfecta Virgen:

“Escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿no estás bajo mi sombra y resguardo? ¿no soy yo la fuente de tu alegría? ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿tienes necesidad de alguna otra cosa? Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe; que no te apriete con pena la enfermedad de tu tío, porque de ella no morirá por ahora: ten por cierto que ya está  bueno.

“Y la Reina Celestial luego le mandó que subiera a la cumbre del cerrillo, en donde antes la veía; y le dijo:

“Sube, hijo mío el menor, a la cumbre del cerrillo, a donde me viste y te di órdenes;  allí verás que hay variadas flores: córtalas, reúnelas, ponlas todas juntas; luego baja aquí; tráelas aquí, a mi presencia.

“Y en seguida vino a bajar, vino a traerle a la Niña Celestial las diferentes flores que había ido a cortar, y cuando las vió, con sus venerables manos las tomó; luego otra vez se las vino a poner todas juntas en el hueco de su ayate, le dijo:

“Mi hijito menor, estas diversas flores son la prueba, la señal que llevarás al obispo; de mi parte le dirás que vea en ellas mi deseo, y que por ello realice mi querer, mi voluntad. Y tú…, tú que eres mi mensajero…, en ti absolutamente se deposita la confianza;  y mucho te mando con rigor que nada más a solas, en la presencia del obispo extiendas tu ayate, y le enseñes lo que llevas, y le contarás todo puntualmente, le dirás que te mandé que subieras a la cumbre del cerrito a cortar flores, y cada cosa que viste y admiraste, para que puedas convencer al Gobernante Sacerdote, para que luego ponga lo que está  de su parte para que se haga, se levante mi templo que le he pedido”.

[Llevo Juan Diego al obispo las flores en su ayate, y cuando lo abrió, cayeron todas al suelo ante el obispo].

“Y así como cayeron al suelo todas las variadas flores preciosas, luego allí se convirtió en señal, se apareció de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen”, en el ayate donde habían ido las flores.

Es el ayate que hoy se conserva y venera en la casita que la Virgen pidió que se le edificara.

Tal es el precioso diálogo que nos transmite la leyenda, tan maravillosamente llena de enseñanzas inefables, que no hace sino prolongar y paladear lo que el Evangelio nos dice de Aquella a quien llamamos Madre de Dios todos los días y a cada hora.

La imagen de la Santísima Virgen (Nuestra Señora de Guadalupe) impresa sobre el ayate de San Juan Diego 
(Imagen: Wikicommons)

viernes, 10 de diciembre de 2021

Misa de réquiem por el Rvdo. Milan Tisma Díaz

La familia y un grupo de amigos y feligreses del Rvdo. Milan Tisma Díaz, que fuera nuestro capellán por casi 25 años, nos han pedido que informemos a todos quienes lo conocieron y quieran unirse, que mañana sábado 11 de diciembre, a las 11.30 horas, se cantará una Misa de réquiem por el descanso eterno de su alma en la Iglesia del Corazón Doloroso e Inmaculado de María (Talavera de la Reina 430, comuna de Las Condes, Metro L1 Los Dominicos). 

Rvdo. Milan Tisma Díaz
(Foto: Bensonians)

domingo, 28 de noviembre de 2021

Funerales del Rvdo. Milan Tisma Díaz

La Asociación de Artes Cristianas y Litúrgicas Magnificat lamenta comunicar el sensible fallecimiento del Rvdo. Milan Tisma Díaz. Su muerte se produjo de manera inesperada a primeras horas de la mañana de ayer, sábado 27 de noviembre, a raíz de un paro cardiocirculatorio. 

Ordenado por el cardenal Carlos Oviedo Cavada, el Rvdo. Milan Tisma Díaz pertenecía al presbiterio de la Arquidiócesis de Santiago, habiendo sido su último destino pastoral la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen del Salto, en la comuna de Recoleta. Entre 1997 y 2021 se desempeñó además como capellán de nuestra Asociación. Era también capellán magistral de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, y director de la Fundación de la Divina Misericordia, cuya devoción tanto contribuyó a difundir. 

El Rvdo. Milan Tisma Díaz
(Foto: Archivo de nuestra Asociación)

Desde esta tarde, su cuerpo será velado en el Primer Monasterio de la Visitación (Huérfanos 2399, Santiago), donde también fue capellán. A las 18.00 horas de hoy se ofrecerá una Misa por su alma y mañana, a las 13.30 horas,  tendrá lugar la Misa de exequias. 

Requiem aeternam dona ei Domine.

Et lux perpetua luceat ei.

Requiescat in pace.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Curso sobre liturgia del profesor Augusto Merino Medina

El Centro de Estudios Ciudad Católica ha vuelto a impartir durante este año el curso, ya realizado por primera vez en 2019, sobre liturgia católica impartido por el profesor Augusto Merino Medina, conocido de los lectores de nuestro blog. En esta oportunidad, el curso ha se denomina "La Misa tradicional y su reforma" y ha sido programado con un formato virtual, a través de videos que se van subiendo a Youtube una vez que la clase se realiza. Esto permite que aumente el número de personas que pueden acceder a una documentada discusión sobre la liturgia de la Iglesia y, en especial, la reforma sufrida entre 1955 y 1970.

Augusto Merino Medina
(Foto: El Mercurio)

Además de los artículos publicados en este blog, el Profesor Augusto Merino ha sido el traductor al castellano del libro Resurgimiento en medio de la crisis: Sagrada liturgia, Misa tradicional y renovación en la Iglesia, de Peter Kwasniewski (véase aquí la reseña que publicamos). Hace pocas semanas acaba de aparecer su última traducción. Se trata de La Misa tradicional: Historia, forma y teología del rito clásico romano, de Michael Fiedrowicz, que puede ser adquirido por impresión bajo demanda en Amazon. 

En esta entrada dejaremos los videos con las clases del profesor Augusto Merino, que están alojados en el canal de Youtube del Centro de Estudios Ciudad Católica. Pronto publicaremos los textos de cada una de las clases, que también puede ser de interés. 

Clase 1


Clase 2




Clase 3




Clase 4 


Clase 5


Clase 6



Clase 7



Clase 8




Clase 9 



Clase 10


domingo, 14 de noviembre de 2021

Comentario de Joseph Shaw a la respuesta de monseñor Arthur Roche

Ya hemos publicado el intercambio epistolar que tuvieron entre fines del mes de julio y comienzos del mes de agosto de este año el cardenal Vicent Nichols, arzobispo de Westminster y primado de Inglaterra y Gales, y monseñor Arthur Roche, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, respecto de la interpretación del motu proprio Traditionis Custodes, que limita severamente la celebración con el Misal romano previo a la reforma litúrgica de 1970. Les ofrecemos hoy el comentario del Dr. Joseph Shaw, presidente de la Federación Internacional Una Voce y director de la Latin Mass Society, quien figura emplazado en el intercambio entre los dos prelados. El texto fue publicado en OnePeterFive y la página oficial de la Federación Internacional Una Voce, y ha sido traducido por la Redacción. 

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Comentario al intercambio epistolar entre el cardenal Vincent Nichols y monseñor Arthur Roche

Joseph Shaw, PhD

Presidente de la Federación Internacional Una Voce

Director de la Latin Mass Society

Las dos cartas precedentes [del cardenal Vincent Nichols y monseñor Arthur Roche] han estado circulando desde hace algún tiempo por correo electrónico, y fue inevitable el que finalmente se las publicara (parece que por Gloria.tv en primer lugar). Se las ofreció a OnePeterFive y, puesto que desde ese momento pueden ser leídas por cualquiera, las comento ahora públicamente. Algunos de los contenidos son un poco técnicos y obscuros, pero ello no debiera ser sorpresa para nadie, ya que el mensaje fundamental es positivo y nos ofrece la oportunidad de responder a los argumentos que hoy se esgrimen para imponer límites a lo que se nos permite hacer.

En su carta, el cardenal Nichols pide clarificaciones, en una serie de temas específicos, a una institución de la Curia que tiene ahora autoridad en estas materias, como es la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El arzobispo Roche, prefecto inglés de la misma, da su respuesta, a veces un poco vaga, ya que fue hecha en una primera etapa de la interpretación del motu proprio Traditionis Custodes. Algunos temas no están resueltos todavía; otros, no serán resueltos sino que quedarán entregados a la discreción de los obispos.

Misa de Réquiem 2021 organizada por la Latin Mass Society en la Catedral de Westminster de Londres
(Foto: LMS Chairman)

Los temas más interesantes son los siguientes.

Los demás sacramentos

La pregunta (b) del cardenal Nichols se refiere a “los demás sacramentos”: matrimonio, bautismo, etc. Si las “normas previas” que los autorizaban están abolidas, ¿en qué situación se encuentran ahora? Se trata de una pregunta razonable, ya que no son mencionados en Traditionis Custodes. La respuesta de la Congregación, sin embargo, no es clara ni precisa, ya que dice que la “implementación integral” de Traditionis Custodes pondría fin a los permisos para los otros sacramentos. Esto no sorprende, puesto que Traditicionis Custodes aspira a poner fin a la celebración de la antigua Misa, y sería extraño que continuaran los otros sacramentos una vez que ello se logre. Con todo, esto se matiza de inmediato con la necesidad de sensibilidad pastoral. Luego, al comienzo de la segunda página de la carta, hay un pasaje algo difícil de entender, en que aparece una crítica del modo como estas materias se han desarrollado hasta el presente, en el sentido de que han sobrepasado los límites permitidos.

Quizá al arzobispo Roche le vendría bien refrescar su memoria en relación con los documentos que establecen los institutos sacerdotales tradicionales , a los que se dio autorización explícita para celebrar los sacramentos de acuerdo con los libros antiguos. Así, a la Fraternidad de San Pedro se le dio este privilegio el 10 de septiembre de 1988:

“En virtud de la facultad que le ha sido otorgada por el Supremo Pontífice Juan Pablo II, esta Pontificia Comisión Ecclesia Dei concede a la denominada “Fraternidad de San Pedro”, fundada el 18 de julio de 1988 y declarada de Derecho pontificio por la Santa Sede, la facultad de celebrar la Misa y los ritos de los sacramentos y otras acciones sagradas, así como también el cumplimiento del Oficio Divino, según la edición típica de los libros litúrgicos vigentes en 1962, es decir, el Misal, el Ritual, el Pontifical y el Breviario Romano. Esta facultad puede ser usada en sus propias iglesias u oratorios, y sólo puede serlo en otros lugares con el consentimiento del ordinario del lugar, excepto para la celebración de Misas privadas”. Y esto es no obstante cualquier norma en contrario.

Existen otros ejemplos. Este documento, por cierto, no ha sido abrogado, ya que no entra en conflicto con las disposiciones de Traditionis Custodes (véase el art. 8).

Leccionario y calendario

En los puntos (c) y (d), la Congregación afirma que la antigua Misa tiene un leccionario y un calendario propios, que se debe respetar. Las lecturas en vernáculo (que, yo añadiría, no deben reemplazar la proclamación de la lectura en latín) deben corresponder a los textos litúrgicos, y no a lo que el leccionario Novus Ordo pueda disponer. 

Los grupos

El punto (e) aborda el tema de qué constituye un “grupo”. La Guía Canónica de la Latin Mass Society para Traditionis Custodes sostiene que el término debe referirse a las entidades formalmente constituidas, ya que en el texto se habla de ser “instituidas” por los obispos y de tener un identidad común, opiniones definidas sobre el Concilio Vaticano II, etc. La Congregación sostiene algo parecido: se trata de “parroquias personales” y de “grupos de personas que se han estado reuniendo regularmente” para celebrar la antigua Misa. No se incluye, por tanto, a la gente que simplemente llega a oír Misa. De esto se sigue que un sacerdote puede un determinado día decidir, por ejemplo, celebrar la Misa Vetus Ordo (si es que tiene permiso de su obispo para celebrar la “liturgia anterior”) para todos los que asistan, sin tener que preocuparse de las restricciones enumeradas en el art. 3 de Traditionis Custodes, que se refieren sólo a los “grupos”.

El Indulto Inglés

No resulta claro si el cardenal Nichols consulta sobre el “Indulto Inglés”, cuyo quincuagésimo aniversario se celebró ayer, 5 de noviembre. Que ni el archivo de la arquidiócesis de Westminster ni el de la Congregación para el Culto Divino tengan registros sobre el mismo, es un hecho impresentable, aunque no sea responsabilidad de ninguno de estos dos prelados, quienes pueden tener la seguridad de que la Latin Mass Society sí tiene los antecedentes, y se puede ver la carta que concede el Indulto, fechada y con su número de protocolo, en nuestro sitio web. Está también registrado en el propio libro de Annibale Bugnini intitulado La reforma de la liturgia 1948-1975, en las páginas 297-298 de la edición en inglés.

Sinceramente, Su Eminencia y Su Excelencia: ¡nosotros no hemos inventado esto!

Peregrinación a Walsingham 2021 organizada por la Latin Mass Society

Conclusiones

El cardenal Nichols tiene muy clara la finalidad última y declarada de Traditionis Custodes: la cesación total de la celebración de la antigua Misa. El arzobispo Roche, sin embargo, pone el acento en la necesidad de “delicadeza de cuidado y dirección”: la antigua Misa “ha sido regulada, no suprimida”. Esto constituye, sin duda, una buena noticia, y no debemos dejar que ningún fraseo negativo en estas cartas nos impida verla.  

La Latin Mass Society, tal como los grupos en todo el mundo y la Federación Internacional Una Voce que los representa, “promueve” el Vetus Ordo. En el clima actual no podemos esperar que los órganos oficiales de la Santa Sede aprueben esta actividad, aunque lo hayan hecho hasta hace unos pocos meses. Habrá que esperar para saber cuándo volverá a cambiar su actitud. Mientras tanto, seguiremos defendiendo lo que creemos es lo justo, con el debido respeto a las personas, pues tal es nuestro derecho y nuestro deber como católicos (véase el canon 225 del Código de Derecho Canónico).

sábado, 13 de noviembre de 2021

Respuesta de la Congregación para el Culto Divino respecto de la aplicación de Traditionis Custodes

El miércoles publicados en esta bitácora una carta del Rvdo. Paul J. McDonald al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que había sido difundida por Peter Kwasniewski a través de Facebook. Dicha carta alude al intercambio sostenido entre fines de julio y principios de agosto de este año entre el Cardenal Vicent Nichols, arzobispo de Westminster y primado de Inglaterra y Gales, y monseñor Arthur Roche, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con ocasión de la aplicación del motu proprio Traditionis Custodes, que restringe severamente la celebración de la liturgia tradicional de la Iglesia.

A continuación, les ofrecemos la traducción de la carta del cardenal Nichols, datada el 28 de julio de 2021, y la respuesta de monseñor Roche, fechada el 4 de agosto siguiente, para que cada uno pueda formarse sobre el sentido de las restricciones y del espíritu de la implementación del motu proprio sobre la liturgia tradicional, que devuelve a ésta a un estado similar al existente en 1984. Sin embargo, cumple advertir que el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos precisa que su respuesta es a título personal, y no compromete a su dicasterio. 

En rigor, la respuesta no da demasiados criterios adicionales para la implementación de las nuevas normas sobre la Misa tradicional. El prefecto del dicasterio encargado de la aplicación litúrgica del motu proprio Traditionis Custodes señala que ha existido una "mala interpretación" y una inadecuada "promoción del uso" de los textos expedidos para la antigua liturgia romana (refiriéndose al motu proprio Summorum Pontificum y la instrucción Universae Ecclesiae que lo desarrollaba, así como a los primeros textos dados durante el pontificado del papa Juan Pablo II), puesto que se trataba de "concesiones limitadas de anteriores Pontífices" que "han sido usadas para alentar una liturgia que no calza con la reforma conciliar (textos que, de hecho, fueron abrogados por el papa san Pablo VI), y una eclesiología que no es parte del Magisterio de la Iglesia". Esta lectura no tiene sustento ni en los textos legislativos referidos ni en el deseo del papa emérito Benedicto XVI, que buscaba tanto dar a conocer el tesoro litúrgico romano a las nuevas generaciones como promover un mutua enriquecimiento de las dos formas del rito romano. Tampoco se ve cómo la celebración un rito cuyas raíces proviene del siglo IV puede significar una eclesiología diversa que no se ajusta al Magisterio de la Iglesia, el cual supone la explicitación de la Revelación contenida en las Sagradas Escrituras y la Tradición, a menos que se sostenga que el Magisterio puede cambiar en el tiempo. Además, hay que recordar que en 2020 la Congregación para la Doctrina de la Fe introdujo nuevos santos y permitió la inclusión de prefacios adicionales en la liturgia de siempre, favoreciendo así el desarrollo orgánico de los ritos, como antes había hecho el papa Benedicto XVI al ajustar la redacción de una de las oraciones del Viernes Santo. Quizá el punto que más llama la atención sea el desconocimiento de monseñor Roche, nacido en el condado de Yorkshire del Oeste, respecto del llamado "indulto inglés" o "indulto de Agatha Christie", del cual la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos no tiene ninguna noticia. 

Respecto de los criterios hermenéuticos, la respuesta de monseñor Roche sólo aclara dos puntos que no se desprenden de la simple lectura del motu proprio Custodes Traditionis: el ajuste del calendario litúrgico y la forma de leer las lecturas en su traducción al vernáculo. De este último aspecto ya habíamos dado nuestra opinión en una entrada anterior. 

El intercambio epistolar que reproducimos motivó una respuesta de parte del Dr. Joseph Shaw, presidente de la Federación Internacional Una Voce y de la Latin Mass Society. 

El papa Francisco
(Foto: Ecuadortv)

***

A Su Excelencia

El Arzobispo Arthur Roche

Congregación para el Culto Divino

y la Disciplina de los Sacramentos

00120

Ciudad del Vaticano


28 de julio de 2021

 

Su Excelencia:

Luego de la publicación del motu proprio Traditionis Custodes de nuestro Santo Padre el papa Francisco, le escribo, habiendo conversado con varios de nuestros obispos, para pedir a su Congregación instrucciones relativas a la aplicación por nuestra parte del motu proprio en Inglaterra y Gales.

 Hay algunos puntos especiales en que quisiéramos tener alguna clarificación.

(a) ¿Va a publicar su Congregación o el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos alguna guía adicional para la interpretación o la aplicación del motu proprio?

(b) Hemos advertido que el actual motu proprio ha abrogado todas las “normas previas, instrucciones, permisos y costumbres que no concuerden con las decisiones del presente motu proprio” (art. 8). Por ello le preguntamos a Su Excelencia si la aplicación de Traditionis Custodes, ha abrogado también, sin mencionarlos específicamente, el uso de la forma extraordinaria para otros sacramentos distintos de la celebración de la Santa Misa (1962) y el uso del Breviario Romano (1962), puesto que ellos fueron mencionados específicamente en Summorum Pontificum, artículo 9?

(c) ¿Cómo ha de coordinarse el Calendario Nacional para Inglaterra y Gales (basado en el calendario universal) con el uso del Calendario “tridentino” en el caso de fiestas como Corpus Christi, que caen en días diferentes?

(d) No existe una correlación clara entre el Leccionario del “Novus Ordo”, cuyo uso está aprobado para Inglaterra y Gales, y el del rito de 1962. ¿Está permitido remitirse directamente a las ediciones originales de la Biblia (que en Inglaterra y Gales serían la Biblia de Jerusalén original y la New Revised Standard Version), de las cuales se toman los textos actuales del Leccionario, a fin de encontrar los textos correspondientes?

(e) ¿Cómo han de entenderse los “grupos” que el Santo Padre menciona en el motu proprio? ¿Ha de interpretarse el término como referido a grupos formalmente constituidos de fieles, o se aplica el motu proprio a quienes, libre y voluntariamente, se reúnen para celebrar la Misa en la forma extraordinaria? Esto es una cuestión pastoral importante en Inglaterra y Gales.

(f) Finalmente, Ud. sabe que, desde el tiempo del indulto otorgado al Cardenal Heenan ennoviembre de 1971, ha habido siempre muchos fieles que piden que sus Misas de Requiem se celebren según los textos litúrgicos anteriores a 1970. ¿Permite esto el actual motu proprio? ¿Cómo debe procederse? Por ejemplo, ¿sería necesario que el Requiem se celebrara en un lugar designado por un sacerdote autorizado para ello, según las nuevas disposiciones?

Estas son las preguntas que se ha planteado, y agradeceríamos que la Congregación nos guiara a su respecto.

Aunque el motu proprio ha comenzado a regir inmediatamente, estamos conscientes de que su aplicación correcta y duradera ha de tomar algún tiempo. De la combinación del motu proprio y de la Carta que lo acompaña resulta claro que el Santo Padre desea que haya unidad en la plegaria litúrgica, expresada mediante “la única expresión de la lex orandi del rito romano”. Con dedicación pastoral habremos de acompañar a quienes están firmemente adheridos al Misal de 1962 a fin de acercarlos al Misal de los santos papas Pablo VI y Juan Pablo II.

Una de las dificultades que prevemos en Inglaterra y Gales es cómo responder a la Latin Mass Society. Adjunto una carta que he recibido de su Director, el Dr. Joseph Shaw, junto con una interpretación canónica del motu proprio. El sitio web de la Latin Mass Society y su declaración de principios establecen, de forma prominente, que su razón de ser “es constituir una asociación de fieles católicos dedicados a la promoción de la liturgia romana tradicional de la Iglesia católica y del latín en que se la celebra”. Obviamente, esto no concuerda con la mente del Santo Padre. Le agradeceríamos el consejo de la Congregación sobre el mejor modo de enfrentar esta situación. Estoy cierto de que existen otros grupos similares en toda la Iglesia que usan exclusivamente los ritos de 1962, tales como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) y el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (ICRSS), que tienen iglesias en este país. Le agradeceríamos también consejo en este aspecto.

Me anticipo a agradecer a Ud. su ayuda en estas materias y a asegurarle nuestro continuo apoyo con oraciones en su tarea y en la de su Congregación.

Atentamente,


+ Cardenal Vincent Nichols

            Arzobispo de Westminster



***

Congregación de Culto Divino

y Disciplina de los Sacramentos

 

Ciudad del Vaticano

4 de agosto de 2021

Prot. N. 378/21


Su Eminencia: 

Agradezco su carta de 28 de julio de 2021 y por dirigir sus consultas sobre [el motu proprio] Traditionis Custodes a esta Congregación. Esta está actualmente estudiando con mucha atención las implicancias del motu proprio y todavía no ha publicado ninguna directriz. Sin embargo, a fin de ayudar a Su Eminencia, me complace darle una respuesta inicial y compartir con Ud. lo que al presente pensamos de las materias que Ud. plantea. Esta respuesta es, por tanto, de naturaleza personal.

Está claro que el principal comentario sobre la nueva ley que rige el uso de los textos litúrgicos previos, por vía de concesión excepcional y no de promoción de ellos, es la carta a los obispos del papa Francisco. Es también evidente que estas concesiones excepcionales debieran hacerse sólo a quienes aceptan la validez y legitimidad de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y del Magisterio de los Sumos Pontífices. Todo lo que aparece en la nueva ley se orienta al regreso de la liturgia, y su estabilización, a lo que fue decretado por el Concilio Vaticano II.

En relación con los puntos específicos que Ud. plantea: 

(a) La Congregación para la Doctrina de la Fe fue anteriormente el único dicasterio de la Santa Sede con competencia en estas materias. Esta ha sido ahora transferida en su totalidad a las Congregaciones para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de Sociedades de Vida Apostólica. Sólo ellas tienen competencia ahora en sus respectivos campos.

(b) Queda claro para la Congregación que la nueva ley abroga lo que se otorgó previamente por vía de concesión excepcional y limitada. La prudencia pastoral, sin embargo, puede determinar que, por sólo un período muy limitado y teniendo en vistas una mayor comunión eclesial, la implementación integral del motu proprio exija un cuidadoso monitoreo y una clara orientación hacia esa finalidad. Traditionis Custodes se refiere sólo al uso del Missale Romanum de 1962 y a las celebraciones eucarísticas. Ha existido una interpretación considerablemente errónea de disposiciones anteriores por vía de crecientes prácticas, desarrollos y promoción, que han alentado, de modo no menor, un crecimiento que no fue previsto ni aprobado por Pontífices anteriores. El desdibujamiento que ha habido del papel del Ordinario local, según el Concilio Vaticano II, como moderador, promotor y guardián de la liturgia ha resultado ser una pobre ayuda en este tema, razón por la cual el Santo Padre subraya ahora la importancia del papel del Obispo en la aplicación cabal de la nueva ley.

(c) El Calendarium del Missale Romanum de 1962 difiere del Calendarium Romanum Generale del Missale Romanum de 1970, que, establecido por el Concilio, rige a la única expresión del rito romano. Sin embargo, las leyes que se refieren a las fiestas obligatorias en el Código de Derecho Canónico de 1983 son posteriores a ambos Calendarios. La Conferencia Episcopal, por tanto, debiera estudiar estas materias muy cuidadosamente antes de acudir a esta Congregación para un ajuste según los cánones 1246-1248. Tal deliberación y correspondiente decisión debieran observarse también en el caso de otros usos litúrgicos dentro del mismo territorio eclesiástico.

(d) Los textos de la Sagrada Escritura que deben usarse para las lecturas en el Misal de 1962 deben ser de la misma versión de la Escritura aprobada por la Conferencia Episcopal para su Ordo Lectionum Missae. Esto ha de observarse ciertamente también para los demás usos litúrgicos dentro del mismo territorio eclesiástico.

(e) El término “grupos” se aplica a las parroquias personales que fueron erigidas anteriormente para la concesión del uso de la liturgia anterior, y a las reuniones de personas que se han estado reuniendo regularmente para la celebración de la Eucaristía con el Missale Romanum de 1962. Al mismo tiempo, el motu proprio pide a los Obispos no fundar nuevos grupos.

(f) Respecto del indulto concedido al Cardenal Heenan en noviembre de 1971, al cual Ud. se refiere, hemos revisado nuestros archivos y no hemos encontrado nada en relación con esto. Existe, sin embargo, correspondencia del Cardenal y de Obispo Wheeler sobre los ritos funerarios reformados, que data de octubre de 1971, pero no existe constancia de un indulto, ni hay más correspondencia sobre este tema en nuestros archivos. Si Su Eminencia ha visto el indulto, le agradecería que lo compartiera, junto con cualquier otra documentación atingente, con esta Congregación. En todo caso, debe tomarse nota de que Traditionis Custodes, núm. 8, abroga todas las normas, instrucciones, permisos y costumbres previas que no concuerdan con ley actual. Todo indulto previo ciertamente caería dentro de esta proscripción.

Claramente, estamos en un momento que exige de los pastores una delicadeza de cuidado y dirección para con quienes están más afectados con las leyes actualmente vigentes. El uso de los textos litúrgicos previos ha sido regulado, no suprimido. Las razones para ello están claramente explicadas en la carta del Papa. La mala interpretación y la promoción del uso de esos textos, según concesiones limitadas de anteriores Pontífices, han sido usadas para alentar una liturgia que no calza con la reforma conciliar (textos que, de hecho, fueron abrogados por el papa san Pablo VI), y una eclesiología que no es parte del Magisterio de la Iglesia. 

La copia de la correspondencia proveniente de la Latin Mass Society que Ud. nos adjuntó es un buen ejemplo de esa interpretación vaga y de la promoción de esas liturgias, so capa de legislación vigente. Hay que dejarle muy en claro a dicha Sociedad que sólo los Obispos en comunión con el Papa son los moderadores de la liturgia y que la interpretación propia de Traditionis Custodes por parte de la Latin Mass Society no tiene ningún sostén, y no debiera publicársela como un comentario autorizado.

Espero que estos comentarios le sean de alguna ayuda en estos momentos en que Ud. está ponderando sus respuestas. Mientras tanto, tenga la seguridad de nuestra voluntad de ayudarlo y apoyarlo.

 Fraternalmente suyo en el Señor,


+Arthur Roche

Prefecto

 

Vittorio Francesco Viola, OFM

Secretario