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martes, 22 de febrero de 2022

Si un ateo oye esta oración, desaparecen las telarañas de su espíritu

Les ofrecemos hoy un breve y sugerente artículo de Gregory DiPippo sobre la función evangelizadora que tiene el canto gregoriano, que el Concilio reconoció "como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas" (Sacrosanctum Concilium, 116). Hay que recordar que el Cristo envío a sus discípulos para predicar el Evangelio a todos los pueblos, bautizándolos en nombre de le Trinidad Beatísima (Mt 28, 19), de suerte que la predicación de Su Mensaje constituye la razón de ser de la Iglesia, como administradora de las gracias de la Redención. La Tradición entrega poderosos instrumentos para cumplir con esa misión. 

El artículo fue publicado originalmente en New Liturgical Movement y ha sido traducido por la Redacción. 

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“Si un ateo oye esta oración, desaparecen las telarañas de su espíritu”

Gregory DiPippo

En el Oficio Divino del domingo recién pasado, Domingo de Septuagésima, hemos aprendido de San Agustín que Dios “juzgó que es mejor extraer bien del mal, que impedir que el mal exista”. Ayer descubrí, por una feliz casualidad, que esto se aplica incluso a algo tan horrible como un reality show en televisión. En India existe un subgénero de programas de este tipo en que algunas personas de áreas rurales, que han tenido poca o ninguna experiencia de la cultura de Occidente, son expuestas a ella e interrogadas sobre sus reacciones (a juzgar por la cantidad de ejemplos en YouTube, parece que este género es sumamente popular). La introducción es tan ramplona como suelen ser estas cosas en Occidente, pero no desanimarse: es verdaderamente fascinante ver cuán rápidamente estos señores, al oír el Dies Irae en canto gregoriano, comienzan a expresar sentimientos profundamente cristianos sobre el sentido de una oración que no entienden (el anciano a la izquierda se emociona hasta el punto de hacer la señal de la Cruz). Quizá hay aquí una lección para la Iglesia de que su misión, divinamente encomendada, de “hacer discípulos en todas las naciones”, no se ha beneficiado en absoluto con el abandono de “esa realidad espiritual y artística, estupenda e incomparable,que es el canto gregoriano” y, en general, la buena música.

No menos bellas son las reacciones ante el canto de los ortodoxos griegos. Uno de los oyentes se da cuenta, inmediatamente y sin que se le haya informado nada, “[…] esto tiene muchos siglos de antigüedad, y ha sido cantado desde tiempos inmemoriales”. Y otro dice: “me conmueve el corazón hasta en lo más íntimo. Es una oración buena, quisiera que no acabara nunca y que pudiera oírla para siempre. Esto llega al corazón”.

domingo, 14 de junio de 2020

Nuevo blog: Altare Dei

Hace algunas semanas comenzó a funcionar Altare Dei, un nuevo blog en inglés dedicado a la música sagrada y lo mejor de la cultura católica tanto italiana como internacional. El editor general es Aurelio Porfiri, un célebre compositor y director de quien publicamos una entrevista en 2017. Fue asimismo uno de los suscriptores de la Declaración Cantate Domino sobre la música sagrada. 

Aurelio Porfiri
(Foto: Sitio personal)

El blog funciona con un sistema de suscripción de 3 USD por mes o 30 USD por año, aunque se permite la consulta gratuita de tres artículo cada mes. La razón es que los costos de mantenimiento del sitio requieren de alrededor de 2000 a 2500 suscriptores. 

Algunos de los artículos que publica el nuevo blog ya han aparecido traducidos en otros idiomas, lo que muestra la calidad del trabajo que están realizando. Los animamos, entonces, a conocer esta nueva y valiosa iniciativa que quiere rescatar y dar a conocer distintos aspectos de nuestra fe. 

Para mayor información sobre Aurelio Porfiri, se puede consultar su sitio web personal. 

jueves, 6 de febrero de 2020

In memoriam: Dr. Luis González Catalán (1946-2020)

Con hondo pesar, la Asociación Litúrgica Magnificat comunica el lamentable fallecimiento de quien fuera por muchos años su maestro de capilla y organista titular, el Dr. Luis González Catalán (1946-2020). Durante su larga trayectoria profesional, el Maestro González se destacó como insigne organista, clavecinista, compositor, organero y maestro de muchas generaciones de músicos, concertista internacional, autor de artículos en revistas especializadas y gran conocedor de la obra de J.S. Bach y Buxtehude, además de restaurador de los instrumentos que interpretaba.

Sus restos están siendo velados en la Catedral de Melipilla (Ortúzar 420, Melipilla). La Misa de exequias tendrá lugar mañana viernes 7 de febrero, a las 16:00 horas, en ese mismo lugar. 


El Maestro González nació en Santiago de Chile el 29 de Agosto de 1946. Tomó clases particulares de órgano con el sacerdote Pedro Deckers y posteriormente continuó estudios en la Escuela Moderna de Música y en el Conservatorio Nacional de Música. En 1970 viajó a los Estados Unidos para realizar estudios de licenciatura en órgano en la Texas Tech University (Lubbock, Texas), donde se benefició de de la enseñanza de Judson Maynard y Marie-Claire Alain. Una beca del gobierno francés le permitió realizar estudios de restauración y reparación de órganos a partir de 1972 en la firma Danion-Gonzalez (París) y después en los Establecimientos Koenig de Sarre Union, Alsacia. Al mismo tiempo estudió ejecución e improvisación al órgano con los maestros André Isoir y Jean Langlais. Se graduó como Licenciado en Artes Musicales (BMA) con el Dr. Wayne Hobbs en diciembre de 1995. Como alumno de postgrado de Texas Tech University recibió el título de Magíster en Artes Musicales en agosto de 2003. Se graduó como Doctor en Filosofía de Bellas Artes como alumno del Dr. Roy Wilson el 10 de agosto de 2013.

De regreso en Chile, retomó su carrera como músico de iglesia, concertista de órgano, profesor de música sagrada y de órgano, y restaurador de órganos. Junto a sus hermanos Patricio y Sergio ha restaurado unos cuarenta de estos instrumentos en Chile, el último de los cuales fue el de la Catedral de Punta Arenas, que data de comienzos del siglo XX. Ha reparado además órganos en Alemania, Francia y Suiza. Fue organista oficial en la Catedral de Santiago y, entre otras, de las parroquias del Sagrado Corazón de Providencia, Santa Teresa de los Andes, de la Compañía y de San Juan de Dios, además de servir en las funciones litúrgicas de nuestra Asociación. Colaboró asimismo con la capilla musical de la Catedral de Melipilla, ciudad donde pasó sus últimos años. 


Junto a sus alumnos Alejandro Reyes y Carlos Weil realizó dos ciclos de conciertos dedicados a las obras completas de Johann Sebastian Bach Bach y de Dietrich Buxtehude, y también la "Antología de la Música de Órgano", ciclo de 42 conciertos de órgano desde los inicios al siglo XX, que significó el Premio Especial del Círculo de Críticos de Arte en 1982. Posteriormente, ejecutó ciclos completos con las obras para órgano de Franz Liszt en la Iglesia de Nuestra Señora de Luján de Santiago, y de César Franck en el Santuario de Agua Santa, Viña del Mar. En 2007 repitió en diez conciertos el ciclo Buxtehude en la Iglesia San Miguel Arcángel de la Fuerza Aérea de Chile en Santiago, con ocasión del tricentenario de la muerte del compositor. En 2009 tocó las obras completas para órgano de Félix Mendelssohn en siete conciertos, y durante 2013 las obras completas para órgano de Johann Ludwig Krebs en doce conciertos. En 2014 tocó las obras completas para órgano de Carl Philip Emanuel Bach en la iglesia luterana El Redentor de Santiago.

En 1993 tuvo el honor de tocar en la Basílica de San Pedro con ocasión de la Misa de Acción de Gracias por la canonización de Santa Teresa de los Andes. 

El Maestro González fue uno de los grandes exponentes de la música litúrgica en Chile durante las últimas décadas, que se manifestaba en un profundo aprecio y cariño por las forma extraordinaria. Esto se debió a su profunda vocación religiosa, que lo llevó a pasar un tiempo en la Orden Benedictina. Compuso también música para Misas, un Tedeum e himnos para la Liturgia de las horas. 


Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.

Requiescat in pace.

Nota de la Redacción: El esbozo biográfico del Maestro González Catalán ha sido tomado y adaptado de la página de la Corporación Cultural Luterana de Valdivia y de la nota de prensa publicada en El Mercurio de Santiago el día viernes 7 de febrero de 2020 (p. A10).

martes, 12 de noviembre de 2019

Una entrevista al Dr. Peter Kwasniewski: "La belleza, mensajera de Dios"

A continuación les presentamos una traducción de una notable entrevista al Dr. Peter Kwasniewski, colaborador habitual de esta bitácora, la cual fue concedida a la revista Calx Mariae. En ella, el Dr. Kwasniewski se refiere a la belleza y su relación con la espiritualidad cristiana, especialmente cuando se manifiesta en las diversas artes sacras vinculadas a la liturgia católica.

La entrevista fue publicada originalmente en New Liturgical Movement. La traducción es de la Redacción; las imágenes son las que acompañan la publicación original.


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Entrevista con el Dr. Kwasniewski acerca de “La belleza, mensajera de Dios”

Peter Kwasniewski

Quizá los lectores de New Liturgical Movement se interesen por conocer una nueva revista, Calx Mariae, que se publica cuatro veces al año por Voice of the Family en el Reino Unido. La editora, Maria Madise, me invitó a una imaginaria entrevista sobre el tema “La belleza, mensajera de Dios” para el núm. 3, que acaba de aparecer. Permítaseme decir, a pesar de ser yo mismo un colaborador, que el contenido y los valores de la producción son extremadamente elevados. Es verdaderamente, una de las mejores publicaciones que, desde hace mucho tiempo, he llegado a conocer, y los ojos irritados la apreciarán en estos días en que las noticias y novedades están dominadas por Internet. Para subscribirse o adquirir números individuales, véase el siguiente enlace.

Con autorización de la editora, se publica aquí la entrevista completa.

Maria Madise: A lo largo de la historia, la Iglesia ha procurado que exista música hermosa, arte, arquitectura y la más fina artesanía. ¿Por qué estas cosas tienen un papel crucial en la espiritualidad y la formación católicas?

Peter Kwasniewski: La razón es simple: fuimos creados por Dios como criaturas de carne y hueso. Aprendemos a partir de los sentidos. Cuando Dios le reveló la Ley a Moisés, recurrió a una alta montaña, con relámpagos, truenos, nubes negras, sangre y tablas de piedra. Cuando ordenó la construcción del Tabernáculo, mostró el modelo para el mismo, trabajado hasta en los detalles más mínimos, y exigió los materiales más caros. Cuando Dios habló a Elías, hizo primero un gran ruido, y luego se reveló a Sí mismo como una “voz pequeña y suave”. Cuando el Señor quiso entregarse más íntimamente a sus discípulos, usó pan y vino, en medio de un ritual religioso sumamente estructurado. Podemos pensar en miles de ejemplos, tomados de la revelación divina, de “teofanías”, o sea, de manifestaciones de Dios mediante diversos signos e imágenes. La liturgia judía continuó este modelo en el templo y en la sinagoga, y obviamente la liturgia cristiana hizo lo mismo, impulsada especialmente por el milagro del Hijo de Dios que se hizo de carne y hueso. La fe católica, respaldada con el poder de la Encarnación, desarrolló la más rica y más bella cultura que el mundo ha jamás conocido, pero lo hizo para el servicio de Dios, apuntando más allá de sí misma.

M.M.: ¿Cuál es la finalidad de la belleza? ¿Es práctica, o funcional?

P.K.: La belleza es el primer mensajero de Dios, y el último, y el más efectivo. Nos damos cuenta de que el mundo es bueno y ordenado debido a la belleza del cosmos, la que llegamos a entender intelectualmente sólo con posterioridad. Y tal como llegamos a conocer a Dios a través de su arte divino, conocemos también la belleza interior del hombre principalmente a través de las grandes obras del arte humano. Un pintor como Rembrandt nos ayuda a ver la belleza inmensa, conmovedora del rostro de un hombre o una mujer viejos, que quizá podríamos pasar por alto, o encontrar incluso feo. Cristo es “el más hermoso de los hijos de los hombres”, como dice la Escritura, pero Él mismo quiso convertirse en “un varón de dolores”, deforme más allá de todo lo imaginable, para decirnos a través de ello algo inolvidable sobre la invisible belleza del amor, del sacrificio por amor. La Iglesia, por lo tanto, no puede ni debe rehuir su papel de presentar a la humanidad este Amante inmortal, tanto por la belleza que apela a nuestros sentidos, como por aquel misterio más profundo que ningún sentido puede alcanzar.

M.M.: ¿Cuál es el papel de la belleza en la formación de los niños y de los jóvenes?

P.K.: Lo primero que ve un infante en el mundo es el rostro de su madre, que fundamenta una primera y permanente visión de la belleza, no tal como la ve el mundo, sino porque el amor revela la verdad. A medida que el niño crece en familia, sus padres tienen la obligación grave de entrenarlo en el amor a lo bello, mediante la lectura de buenos cuentos, la memorización de poesías, mostrándole buenas obras de arte, haciendo arte juntos, y asistiendo a una liturgia que sea muy bella en lo exterior, si ello es posible. Todas estas cosas son parte de una sutil y envolvente educación del gusto, de la sensibilidad, del instinto, de la intuición. Cuando crecemos con la belleza, adquirimos el sentido de lo apropiado, del respeto, de la nobleza, de la dignidad. Estas son actitudes proto-religiosas o para-religiosas que influyen grandemente en el curso de nuestras vidas. Sin ellas somos mucho más vulnerables a los vientos de las falsas doctrinas y de las excusas torpes.

 Una típica esquina europea

M.M.: ¿Cómo le explicaría usted a alguien qué es exactamente la cultura, y qué es cultura católica?

P.K.: No es fácil definir la cultura. En una reciente conferencia hice un ensayo al respecto: cultura “es el modo compartido en que una sociedad o un pueblo acostumbra a expresarse, a celebrar y a inculcar su visión de la realidad”. Quizá esto sea demasiado general. La cultura se preocupa siempre de la expresión concreta de las ideas y de los valores; de cómo comemos nuestros alimentos, de qué bebemos y cuándo y por qué; de cómo nos vestimos y hablamos; de cómo se ven nuestros edificios y vehículos. Todo esto es cultura y, de hecho, expresa una visión del mundo (o, quizá, una mezcla ecléctica de visiones del mundo).

Sobre todo en Europa, los católicos desarrollaron una cultura riquísima, en que incluso los objetos más pequeños de uso diario eran bellamente decorados y, a menudo, en relación con doctrinas de la fe. De este modo, existió un continuo desde una copa en el hogar hasta el cáliz sobre el altar, desde la campanilla de la mesa del comedor hasta la campana de la catedral, desde el mantel del comedor hasta el corporal en la iglesia. Las imágenes de la Virgen y de los santos presidían en todas partes -eran nuestros compañeros en este mundo, pero como recordatorio de que “no tenemos aquí ciudad duradera, sino que esperamos otra que ha de venir”-.

La cultura católica es, pues, lo producido y atesorado por una sociedad que se inspira en la fe, un ambiente que vuelve la mente hacia Dios de un modo suave y frecuente, haciendo uso de la refinada belleza de las bellas artes y del genio áspero del arte folclórico, de la majestad impresionante de los ceremoniales y de la fuerza estabilizadora de los ritos. El resultado es que toda la vida se impregna gozosamente de la inmensa realidad de Dios, demasiado grande para ser limitada a un determinado campo o por una determinada expresión.

M.M.: ¿Debiera haber un traslapo de la cultura litúrgica con la popular? En caso afirmativo, ¿en qué forma? En caso negativo, ¿por qué no?

P.K.: Creo, de hecho, que es una tragedia que la alta cultura y la cultura popular se hayan separado casi totalmente, y que la liturgia ya no sea el motor de la cultura, tal como lo fue por más de mil años. La “inculturación” actual es, a menudo, barata, azarosa y secular, debido a que no está guiada por un pensamiento sólido y claro, enraizado en la Revelación divina y en la Tradición de la Iglesia.

Por ejemplo, la gente trata de tomar la música pop contemporánea e introducirla en la liturgia. Esto es un enorme error, porque esa música está saturada de emocionalismo, y asociada estrechamente con la anti-cultura liberal y su promiscuidad sexual. Su efecto es exactamente el contrario de lo que la música de iglesia debe producir: elevar el alma a Dios, purificar el corazón de afectos desordenados, disciplinar el cuerpo. En vez de ayudar en nuestra asimilación de la Palabra de Dios, promueve, más bien, la secularización de la religión.

Pero también es posible realizar la inculturación. Los misioneros que vinieron de Europa al Nuevo Mundo, a menudo incorporaron los rasgos externos de las culturas evangelizadas en la música, las devociones, las artes visuales. Por ejemplo, los misioneros españoles en México enseñaron a los indígenas a componer en el estilo de la polifonía renacentista, pero permitieron y aun alentaron la inclusión de flautas indígenas y de percusión. El resultado tiene un sabor eclesiástico, pero con un toque centroamericano (si le interesa oír algo de ella, búsquela en el San Antonio Vocal Arts Ensemble, o SAVAE).

 El Hijo Pródigo como metáfora (detalle de Rembrandt)

M.M.: ¿Qué deberes tenemos como herederos de la Tradición católica? ¿Debiéramos reformarla, preservarla o recrearla?

P.K.: Esta es una pregunta importante. He aquí lo que el Señor mismo nos enseña en la parábola del hijo pródigo. Lo que le hacemos a nuestra herencia familiar, o lo que hacemos con él, demuestra lo que pensamos de nuestro padre, de toda nuestra familia. Ahora bien, nadie podría negar que cosas como el latín, el canto gregoriano y el celebrar la Misa ad orientem son tesoros centrales, constitutivos y característicos de nuestro patrimonio católico. La reforma litúrgica los suprimió o marginalizó, procediendo como el hijo pródigo que malgasta la riqueza de la familia en vivir mal, y termina empobrecido y miserable. La única vía de escape de esta situación es lo que nos dice la parábola: conversión, arrepentimiento, regreso y reinstalación en la casa del padre.

La actitud correcta frente a nuestra herencia es protegerla, preservarla, defenderla y usarla todo lo posible. Para ello debemos conocerla, y a medida que mejor la conozcamos, más la querremos. Este amor, a su vez, inspirará nuevas obras bellas en continuidad con lo que ha existido antes. Tal es la experiencia de todo artista católico serio -arquitecto, pintor, iconógrafo, escultor, compositor, poeta-. Si conocemos nuestra Tradición, la imitamos, la emulamos, la desarrollamos y la transportamos hasta el siglo XXI. No es necesario buscar originalidad. La única persona plenamente original es Dios Padre, puesto que Él no tiene origen en nadie más; incluso el Hijo no es original, sino originado; y el Espíritu Santo lo es por el Padre y el Hijo. Dios mismo nos enseña que la perfección de las personas, después del Padre, consiste en derivar unas de otras. La criatura que quiso ser enteramente original fue Lucifer, de quien el Señor dice que es “el padre de la mentira” porque “habla desde sí mismo”. A eso nos conduce la originalidad pura: al infierno. Y eso es, por cierto, lo que vemos en tantos artistas modernos.

A propósito, Martin Mosebach ha observado que la noción de reforma tiene sentido sólo si se toma la palabra en serio: un regreso a la forma, un formar de nuevo lo que ha perdido la buena forma. Reforma no significa un relajo, un largarse a vagar, un destruir las cosas, sino que más disciplina, más apego a los buenos modelos, más auto-control, más humildad al servicio de lo grande. Ese es el tipo de reforma que la Iglesia necesita siempre, no la “reforma” que se nos ha dado en el último medio siglo, que debiera llamarse más bien “deforma”.

M.M.: ¿Cómo describiría usted su propio descubrimiento de la Tradición católica y qué efecto tuvo ello en su formación y en su trabajo?

P.K.: Para mí, el descubrimiento del canto gregoriano fue una inmensa revelación. No podría decir porqué me fascinó tanto a la temprana edad de 17 años, pero el canto gregoriano es hipnotizante y cautivante de un modo en que ninguna otra música lo es. Al oír discos de la Wiener Hofburgkapelle, aprendí a leer los neumas en un viejo Graduale Romanum que había sido descartado en la escuela benedictina para niños a la que por entonces asistía. Pienso que también tuvieron importancia mis estudios de composición -a los que me introdujeron los corales de J.S. Bach, que trataba de imitar en mis ejercicios-: hay algo en este tipo de disciplina que ayuda al alma a percibir la belleza no como algo vago, esponjoso y sentimental, sino como resultado de trabajo, conocimiento, norma.

Otras influencias importantes al final del colegio fueron la lectura de los diálogos de Platón y del libro Fundamentals of Catholic Dogma [Manual de Teología Dogmática], de Ludwig Ott. Por aquel tiempo, pensaba que Platón, aunque pagano, era verdaderamente “uno de los nuestros” -una especie de “católico en el armario”- y que educarse significaba leer a Platón y otros autores como él. Todo esto me hizo desear ir a la universidad para poder sumergirme en las riquezas del catolicismo, que ya había comenzado a gustar. Es por eso que fui al Thomas Aquinas College, en California, donde pude estudiar los “Grandes Libros”.

El Thomas Aquinas College me introdujo a un mundo de inmensa profundidad y belleza, que incluía la Misa Tradicional, en la que anida todo lo que en la fe católica es purísimo, altísimo y amabilísimo. Pienso en aquel versículo del salmo: “Incluso el gorrión encuentra su morada, y la golondrina un nido para poner sus polluelos: tus altares, oh Señor de los ejércitos, mi Rey y mi Dios” (Sal. 84, 3). La Misa verdaderamente fue, y debe volver a ser, la fuerza que inspire a la cultura católica. Ciertamente para mí y para mi familia ha sido el lugar donde encontramos nuestro hogar espiritual, y donde podemos educar a nuestros hijos en la paz y el buen olor de Cristo.

 Una esquina para la oración

M.M.: Hay tanto en la cultura moderna que es feo, incluso grotesco, que muchos tienen una verdadera hambre de lo hermoso y lo bueno. ¿Podría sugerirnos cómo podemos satisfacer esta hambre?

P.K.: Creo firmemente, como lo dije antes, que necesitamos rodearnos de belleza. No me refiero a un amontonamiento de cosas o a un estilo kitsch, sino a una decoración adecuada, invirtiendo en obras de arte, si están a nuestro alcance, oyendo música verdaderamente buena (y con esto no me remito a ningún período en particular, pero ciertamente no al pop, al rock, al rap, al tecno ni ninguna de esas barbaridades, que son el equivalente musical de la comida chatarra o de las drogas), y tratando de entender el mejor arte que la civilización europea y católica nos ha legado. Podría recomendar varios pasos prácticos.

Primero, buscar la más bella celebración litúrgica que se pueda encontrar y asistir a ella. Si es en una iglesia bella, mejor todavía. La liturgia es el lugar donde la mayor parte de las bellas artes florecieron y donde se supone que se las experimenta, como ofrendas a Dios, capturadas por el movimiento ascendente de la oración (e idealmente colaborando con él). La liturgia no es sólo “la raíz y culminación” de la vida cristiana, sino que es también -o lo ha sido antes y debiera volver a serlo- la fuente y culminación también de la cultura cristiana.

Segundo, piense en las habitaciones donde vive y trabaja, y en cómo podría elevarlas con reproducciones, acuarelas, grabados, etcétera. Toma tiempo encontrar obras de arte “originales” pero, mientras tanto, o complementariamente, una buena cantidad de buenas reproducciones de Fra Angelico, Giotto, Rembrandt o Vermeer puede cambiar mucho el ambiente, favoreciendo un espíritu más contemplativo (recomiendo The Catholic Art Company, que tiene un buen surtido, y no vende basura ni apoya causas inmorales).

Tercero, elija un rincón de su casa y transfórmelo en “rincón de oración”, con íconos o imágenes sagradas, una vela, agua bendita, rosarios, flores. Debiera ser un lugar donde resulte natural reunirse para las oraciones de la mañana o de la noche (sobre esto se puede leer más en el libro The Little Oratory: A Beginner’s Guide to Praying in the Home, de David Clayton y Leila Lawler). A partir de este rincón se pueden desarrollar otras hermosas costumbres (véase el libro We and Our Children: How to Make a Catholic Home, de Mary Reed Newland).

Cuarto, compre algunos buenos discos de música sagrada o “clásica”, y dése el tiempo para escucharlos, para educar el oído y el alma (en LifeSite News he escrito algunos artículos atingentes: “What makes Gregorian chant uniquely itself—with recommended recordings” y “These new recordings of sacred music will transport you to the courts of the King”).

Quinto, dése tiempo para continuar su educación. No se puede encarecer suficientemente las conferencias del historiador del arte William Kloss, disponibles en The Great Courses: son exploraciones del genio de los grandes artistas, que abren los ojos y fascinan, que tienen un don especial para ver -ayudándonos a ver también nosotros- las luminosas profundidades de la realidad. Obviamente, si se puede visitar un buen o gran museo, habría que hacerlo de forma regular.

Sexto, al menos una vez al año, haga una peregrinación. El peregrino disfruta también de las vistas y sonidos del viaje y de su punto de llegada, pero tiene una finalidad más elevada que la del mero turista. La experiencia estética se hace más significativa cuando va unida al amor a Dios, a la práctica de la religión, y a la expresión de la devoción a un santo o al Señor mismo. Esto es lo que amé, dicho sea de paso, al asistir a la Misa pontifical de réquiem de Todos los Santos en la iglesia de San Juan Cancio el pasado 2 de noviembre: el coro y la orquesta interpretaron el Réquiem de Mozart en su auténtico contexto litúrgico: oírlo en el lugar y momento apropiado hizo la música todavía más hermosa.

Séptimo, si se tiene los medios, o si se tiene influencia sobre gente con medios, debiéramos tratar de patrocinar nuevas obras de arte que sean verdaderamente bellas y, si son para la Iglesia, verdaderamente sagradas también. Me causan admiración el clero y los laicos que, cuando se aproxima alguna ocasión especial, encargan una pieza de música o una pintura para ella. Obviamente, como compositor que soy, me doy cuenta de que si los católicos dejan de encargar y de desear buen arte para la Iglesia, los buenos artistas van a perecer de hambre y desaparecer. Lo mismo se puede decir del apoyo a los programas musicales y a las restauraciones correctas de las iglesias (que a menudo deshacen el daño producido por los iconoclastas posconciliares).

M.M.: En su nuevo libro Tradition and Sanity, usted presenta una cantidad de argumentos muy convincentes a favor del regreso a la liturgia tradicional, no sólo por razones litúrgicas o estéticas, sino porque el modo cómo vivimos el Sacrificio de la Misa, está en el corazón mismo de cada aspecto de nuestras vidas. ¿Podría explicarnos esto un poco más?

P.K.: Siguiendo con lo que dije anteriormente sobre cómo un hijo agradecido debiera tratar la casa de su padre y su patrimonio familiar, diría ahora que adorar a Dios con la liturgia romana en la forma en que se ha desarrollado orgánicamente durante un período de más de 1.500 años es crucial para tener (o, para muchos, para recuperar) una identidad estable, una espiritualidad profunda, un sano fundamento doctrinal, y una orientación para la vida moral. Y esto, además de los obvios méritos literarios y artísticos que tiene la antigua liturgia y que ha sido fuente de inspiración durante tantos siglos.

Dado que el catolicismo es, de por sí, una religión de tradición, debiera producirnos gran turbación que algunos católicos actuales oren de un modo terriblemente diferente, y aún contradictorio, del que usaron nuestros antepasados, incluida la gran mayoría de los santos. O éstos se equivocaron y nosotros tenemos la razón, o, lo que es más probable, nosotros nos hemos descarrilado en la búsqueda de la modernización, y necesitamos volver sobre nuestros pasos, si queremos alcanzar con seguridad nuestro destino. La liturgia no es algo que cada época necesite rediseñar y recrear a su propia imagen. Por el contrario, las vicisitudes de la historia son en gran medida trascendidas en un punto en reposo, en un centro inmovible, en una estrella polar con respecto a la cual podemos siempre orientarnos. Se podría aplicar a la Misa el lema cartujo: “la Cruz está inmóvil mientras el mundo da vueltas”. A mi juicio, ésta es la razón de por qué la antigua liturgia está actualmente ganando para sí a tantos “convertidos”. El mundo da vueltas a una velocidad enloquecida, sin control, y desgraciadamente, debido al prejuicio conciliar del aggiornamento, el mundo ha arrastrado en pos de sí a la liturgia, como una luna que órbita en torno a su planeta. La liturgia romana clásica permanece en su grandeza y al parecer, lo que no es sorprendente, es más “relevante” para nosotros hoy que lo que fue diseñado por un comité en la década de 1960.

Mi libro aborda todo esto, pero también la crisis del papado y de la evangelización, que me parecen estar vinculadas con la trágica decisión de “reorientar” el catolicismo según nuevas líneas. Esto no ha conducido a una renovación, sino a una acelerada deformación e irrelevancia. Gracias a Dios, vemos que un contra-movimiento adquiere fuerza en todo el mundo, caracterizado por su oposición, punto por punto, al programa oficial. Tal será el drama de las próximas décadas: cómo esta masiva “guerra civil” dentro de la Iglesia se desarrolla bajo las manos de la Providencia Divina.

He aquí el contenido del tercer número de Calx Mariae:

 

martes, 25 de diciembre de 2018

Conciertos conmemorativos en honor de François Couperin

Al cumplirse 350 años del natalicio del insigne compositor francés François Couperin, el Maestro de Capilla de nuestra Asociación, el Dr. Luis González Catalán, dirigirá en Santiago dos conciertos conmemorativos, el 26 y 27 de diciembre. Más información en el afiche adjunto.

 
Actualización [26 de diciembre de 2018]: Se nos informa que, por motivos de fuerza mayor, los conciertos anunciados lamentablemente han debido ser cancelados.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

La Pontificia Comisión Ecclesia Dei responde

El sacerdote polaco Dawid Pietras, de Diócesis de Zielona Góra-Gorzów, en el Voivodato de Lubusz, está escribiendo una tesis doctoral sobre la forma extraordinaria del rito romano, la  cual celebra habitualmente (Véase aquí, en polaco, su sitio web). Durante su investigación le han surgido algunos preguntas, que decidió someter a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. En su carta, fechada el 24 de septiembre de 2018, remite a ese organismo un listado con 29 preguntas sobre la aplicación de la disciplina que rige la Misa tradicional, contenida en el motu proprio Summorum Pontificum (2007) y en la instrucción Universae Ecclesiae (2011). Ellas fueron respondidas el 14 de noviembre pasado a través del documento Prot. núm. 39/2011L-ED, firmado por S.E.R. Mons Guido Pozzo, secretario de dicha Comisión. El texto de la carta y de las preguntas ha sido publicado íntegro, en inglés, por el sitio Secretum meum mihi, y ha sido objeto de debate en los medios tradicionalistas (véase, por ejemplo, el artículo de Rorate Caeli, con enlace a un foro de discusión sobre la materia, así como los comentarios críticos a algunos puntos del sitio Corpus Christi Watershed).

En razón de su interés, les ofrecemos la traducción de las preguntas del sacerdote y las respuestas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Hay dos preguntas (núm. 10 y 28) que no revisten particular interés para nuestros lectores, ya que se refieren exclusivamente a la iglesia polaca, por lo que se ha omitido su traducción. 

Para mayor facilidad de nuestros lectores, las respuestas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei se presentan (en rojo) inmediatamente debajo de cada pregunta, incluyendo las transcripciones de los respectivos textos citados. Entre corchetes se han añadido algunos comentarios de la Redacción que nos parecen útiles para una cabal comprensión de las respuestas, especialmente enlazando las entradas anteriores donde hemos abordados esos temas. 

 Mons. Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

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Carta dirigida a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei por el Rvdo. Dawid Pietras



Zielona Góra, 24-IX-2018 A.D.
Ks. lic. mgr. Dawid Pietras
Diócesis de Zielona Góra-Gorzów
Parroquia Nuestra Señora de Czestochowa
[Polonia]

Pontificia Comisión Ecclesia Dei
Palazzo della Congregazione
Per la Dottrina della Fede
Piazza del Sant’Uffizio 11 – 00193 Roma


¡Loado sea Jesucristo!

Escribo a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para requerir la clarificación de algunas dudas relativas a la aplicación de la liturgia de la forma extraordinaria del rito romano. En mi condición de sacerdote diocesano, escribo una tesis doctoral intitulada Una forma extraordinaria del rito romano. Los ritos de la liturgia y la posición jurídica de las comunidades luego del Concilio Vaticano II. El trabajo lo escribo en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Cardenal Stefan Wyszyński de Varsovia, y su defensa está prevista para el otoño [boreal] de 2019. Durante el proceso de escritura de este trabajo, se presentaron ciertas dubia que quisiera presentar a este dicasterio. Las explicaciones serán utilizadas en la tesis doctoral, la que aparecerá en forma de libro y ayudará a la gente de la tradición litúrgica en Polonia. Estas son preguntas que también los fieles cercanos a esta liturgia formulan.

Por tanto, le ruego responder las siguientes preguntas:

1. En la Liturgia de la Palabra en la Misa recitada (Missa lecta), la Epístola y el Evangelio pueden ser leídos exclusivamente en la lengua del país. ¿Puede usarse un leccionario de la forma ordinaria para leer los textos correspondientes al Misal de 1962?

Por favor remítase el art. 6 ["En las misas celebradas con el pueblo según el Misal del beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas también en lengua vernácula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica"] del motu proprio Summorum Pontificum, que es claro. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada].

2. ¿Está permitido recitar el tercer Confíteor antes de la comunión de los fieles? Es sabido que fue formalmente abolido (Rúbricas del Misal y del Breviario Romanos, núm. 503), pero muchos grupos litúrgicos en Polonia continúan practicando este rito. Existe también una discusión acerca de su aplicación.

2. Excepto en ciertas circunstancias específicas, los libros litúrgicos de la forma extraordinaria ya no prevén que se recite (o cante) el Confíteor antes de la distribución de la Comunión, cuando ello tiene lugar durante la Misa. Sin embargo, en aquellos lugares en los cuales esta práctica existe, puede continuarse con ella. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada, donde se reproduce la respuesta oral de monseñor Guido Pozzo a esa misma pregunta].

3. ¿Está permitido bendecir con una Hostia a un niño que no recibe todavía la Santa Comunión durante la comunión de los fieles? Se puede satisfacer la práctica de la bendición de un niño con un signo de la Cruz sin darle la Sagrada Comunión.

Esta Pontificia Comisión ignora la práctica de bendecir a un niño con una Hostia. Parece más apropiado, de haber lugar a ello, hacer una simple señal de la Cruz.

4. ¿Es posible usar el propio para un santo del Misal de Pablo VI al celebrar una Misa conforme al Misal de Juan XXIII? En una carta privada del 7 de abril de 1993, en el núm. 4 (Prot. N. 24/92), la Comisión autorizó el uso de propios de santos canonizados después de 1962 promulgadas por la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, supliendo los elementos faltantes de los textos comunes. ¿Cómo entiende este permiso?

Por favor remítase el núm. 25 ["En el Misal de 1962 se podrán y deberán insertar nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios, según la normativa que se indicará más adelante" (Nota de la Redacción: lo que de momento no ha ocurrido)] de la Instrucción Universae Ecclesiae.

5. ¿Es posible celebrar la forma para la Misa dominical en una Misa celebrada conforme a la forma extraordinaria un sábado por la tarde?

5. Celebraciones de la Santa Misa de acuerdo con la forma extraordinaria y que tienen lugar el sábado por la tarde permiten dar cumplimiento a la obligación del can. 1248, § 1 CIC ["Cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde"]. Sin embargo, el propio empleado debe ser aquel permitido para una Misa en día sábado.

6. ¿Puede un acólito que no es seminarista y un seminarista que no es todavía acólito (pero que ha tomado sotana) servir como subdiácono en la liturgia de la Misa? Una respuesta positiva parece desprenderse de varios pronunciamientos de la Comisión (7 de junio de 1993, Prot. N. 24/92; 6 de noviembre de 2012, Prot. N. 39/2011L; 8 de mayo de 2013, Prot. N. 39/2011L).

La función de subdiácono puede ser desempeñada, además de por clérigos ordenados, por seminaristas o religiosos que hayan recibido o la primera tonsura, o el subdiaconado o el ministerio de acólito, o por hombres laicos que hayan sido instituidos establemente en dicho ministerio (el de acólito) de acuerdo con el can. 230 § 1 CIC ["Los varones laicos que tengan la edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal, pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito; sin embargo, la colación de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia"]. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada].

7. ¿Puede un laico servir de ceremoniero en una Misa pontifical celebrada conforme a la forma extraordinaria del rito romano? De ser así, ¿le está permitido a una persona usar las vestimentas propias del ceremoniero asignadas a un sacerdote?

Esta Pontificia Comisión no ve objeción a que, en ausencia de un ceremoniero ordenado, un hombre laico desempeñe esta función durante una Misa pontifical. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada].


El Rev. Dawid Pietras celebra la Misa tradicional
(Foto: Emil E. Kwieciński/Nowy Ruch Liturgiczny)

8. ¿Es posible usar el Rituale Romanum de 1952 durante la celebración de un funeral con las cenizas de un fiel luego de la cremación del cuerpo (urna)? De ser así, ¿qué aspecto debería tener dicha ceremonia?

En tal caso, se deberá observar el capítulo V del título VII del Rituale Romanum vigente en 1962 [Nota de la Redacción: se refiere al Ritual Romano de 1952, que trata ahí las exequias con el cuerpo no presente del difunto, las cuales pasaron después al Capítulo X, Título IV, de la edición de 1964].

9. ¿Es posible usar el Rituale Romanum de 1952 para el entierro de un niño que murió antes de ser bautizado? En tales circunstancias, ¿se debiera usar más bien el Ritual promulgado luego del Concilio Vaticano II, donde tal rito sí está previsto?

Afirmativo a la segunda parte.

11. Al preparar a un adulto para el bautismo usando una forma extraordinaria del rito romano, ¿deberíamos usar los textos introducidos al Rituale Romanum por el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos de fecha 27 de noviembre de 1959 (el cual removió textos para ser pronunciados por el candidato al bautismo que se convierte desde el paganismo, judaísmo, islam o desde el protestantismo, Ephemerides Litugicae 74 [1960], p. 133), así como por el decreto Ordo Bapstismi adultorum, de 16 de abril de 1962 (que introdujo ritos divididos en siete niveles del catecumenado con la introducción del Ordo Baptismi adultorum per gradus Catechumenatus dispositus, AAS 54 [1962], pp. 310-338)?

Ambos decretos deben observarse, haciendo notar, sin embargo, que el uso del Ordo bapstismi adultorum per gradus es una mera posibilidad, en conformidad con el núm. 1 de las normae pro uso del mismo.

12. ¿Incluye la autoridad para absolver recibida por sacerdotes de la FSSPX por el Papa Francisco a través de la Carta Apostólica Misericordia et misera a sacerdotes de comunidades religiosas que son parte de la Fraternidad y a sacerdotes de comunidades religiosas que están asociadas a la Fraternidad pero que no son formalmente parte de ella?

Afirmativo. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada].

13. ¿Se encuentran regulados por Summorum Pontificum los ritos no romanos (mozárabe y ambrosiano) y los ritos romanos territoriales (diócesis de Lyon y de Braga)? La instrucción Universae Ecclesiae solamente menciona a los libros de 1962 de las comunidades religiosas (núm. 34).

El motu proprio Summorum Pontificum se aplica al rito romano y a sus usos (ya sean locales o propios de órdenes religiosas). [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada y, asimismo, el tratamiento particular de cada uno de esos ritos: mozárabe, ambrosiano, bracarense y lionés].

14. ¿Cuáles son las regulaciones jurídicas para la celebración de la liturgia en los ritos mencionados en la pregunta previa? ¿Deberían ser celebrados solamente en un territorio específico? ¿Es necesario el consentimiento del ordinario del lugar (obispo diocesano) para la celebración de la liturgia en el antiguo rito hispánico, ambrosiano, bracarense o lionés?

Véase respuesta a la pregunta núm. 13.

 (Foto: Emil E. Kwieciński/Nowy Ruch Liturgiczny)

15. ¿Se refiere el uso de los ritos romanos de congregaciones de 1962 solamente a miembros de dichos institutos (Instrucción Universae Ecclesiae, núm. 34)? Por ejemplo, ¿puede un sacerdote diocesano celebrar una Misa en la forma extraordinaria del rito dominicano? De ser así, ¿debería hacerlo solamente en la capilla o iglesia de la comunidad religiosa respectiva? ¿Necesita autorización del Superior General de la comunidad de este rito o quizá de otro superior?

Por favor, remítase al núm. 34 ["Se permite el uso de los libros litúrgicos propios de las Órdenes religiosas vigente en 1962"] de la instrucción Universae Ecclesiae, que es claro. [Nota de la Redacción: véase lo dicho al respecto en esta entrada].

16. ¿Tienen los subdiáconos la obligación de recitar el breviario? A través de la ley expresada en el Código de Derecho Canónico de 1983, se entiende bajo el concepto de clérigos a diáconos, sacerdotes y obispos (can. 1009, § 1 CIC). A la luz de la instrucción Universae Ecclesiae (núm. 27), debemos usar la disciplina contenida en el Código de Derecho Canónico de 1983. Entonces, ¿debe el asunto estar gobernado por las constituciones de una comunidad, que pueden obligar a un subdiácono a recitar el Breviarum Romanum?

Debe aplicarse el can. 1174 § 1 CIC ["La obligación de celebrar la liturgia de las horas, vincula a los clérigos según la norma del can. 276 § 2, 3; y a los miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, conforme a sus constituciones"].

17. Algunas directivas de conferencias episcopales o de obispos diocesanos le otorgan al obispo diocesano el derecho de determinar el tamaño e incluso el tipo de grupo de fieles (coetus fidelium) que pueden pedirle al cura párroco una celebración permanente de la Misa en la forma extraordinaria. ¿Tienen estas directivas fuerza jurídica? Tales directivas parecen contradecir el motu proprio Summorum Pontificum. En la instrucción Universae Ecclesiae se habla de varias personas o de ciertas personas (aliquibus personis) que pueden formar un grupo estable de fieles. Asimismo, en la convicción de los canonistas, el tamaño de un grupo, que no se define específicamente, se basa en el principio tres faciunt collegium (can. 115 § 2 CIC), con lo cual tres personas son suficientes para crear un coetus fidelium. Adicionalmente, la introducción de un número mayor por los obispos podría obstaculizar el motu proprio papal y hacer la liturgia menos accesible a los fieles.

La pregunta es demasiado general. Las directivas particulares deben revisarse caso a caso.

18. ¿Tienen fuerza jurídica las directivas de conferencias episcopales o de obispos diocesanos en las cuales la decisión de permitir una Misa permanente en la forma extraordinaria se le asigna no al cura párroco, sino al obispo diocesano en aquellos casos en que fieles de varias parroquias forman un coetus fidelium? Esta directiva parece contradecir el motu proprio Summorum Pontificum. En la instrucción Universae Ecclesiae, promulgada tres años después de la publicación de las directivas de las conferencias episcopales, se especifica que el coetus fidelium puede formarse por fieles de varias parroquias e incluso de varias diócesis (núm. 15).

Deben observarse los artículos 5, 7 y 8 del motu proprio Summorum Pontificum [Artículo 5: "§ 1. En las parroquias donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la guía del obispo como establece el can. 392, evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia. [...] § 5. En las iglesias que no son parroquiales ni conventuales, es competencia del Rector conceder la licencia más arriba citada"; Artículo 7. "Si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5, § 1, no ha obtenido satisfacción a sus peticiones por parte del párroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebración, el asunto se remita a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei"; Artículo 8: "El obispo, que desea responder a estas peticiones de los fieles laicos, pero que por diferentes causas no puede hacerlo, puede indicarlo a la Comisión Ecclesia Dei para que le aconseje y le ayude"].

19. ¿Tienen fuerza jurídica las directivas de conferencias episcopales o de obispos diocesanos mediante las cuales se dispone que la Misa en la forma extraordinaria no puede reemplazar a la Misa celebrada hasta ese entonces en la forma ordinaria? En el motu proprio Summorum Pontificum y en la instrucción Universae Ecclesiae no hay ninguna regulación en este sentido, y tal disposición parece restringir el motu proprio papal. Adicionalmente, de los documentos parece desprenderse que el pastor debe evaluar la situación y fijar un horario determinado para la celebración de la Misa en la forma extraordinaria, luego de informar a los fieles.

Véase la respuesta a la pregunta núm. 17. [Nota de la Redacción: El artículo 5, § 2 del motu proprio Summorum Pontificum dispone al respecto: "La celebración según el Misal del beato Juan XXIII puede tener lugar en día ferial; los domingos y las festividades puede haber también una celebración de ese tipo"].

20. En la instrucción Universae Ecclesiae (Núm. 27) se indica que la disciplina del Código de Derecho Canónico de 1983 prevalece por sobre aquella vigente en 1962, incluso en los libros de 1962. ¿Esto se aplica solamente a los estándares disciplinarios del Código de Derecho Canónico de 1983 o a otras normas disciplinarias emitidas después de 1962 por la Curia Romana, entre otros organismos? ¿Existen otras normas disciplinarias establecidas después de 1962, pero no incluidas en el Código de Juan Pablo II que primen sobre los estándares vigentes en 1962?

El núm. 27 ["Con respecto a las normas disciplinarias relativas a la celebración, se aplica la disciplina eclesiástica contenida en el Código de derecho canónico de 1983"] de la instrucción Universae Ecclesiae es claro. Otras dubia disciplinarias deben formularse caso a caso.

21. ¿Mantienen su obligatoriedad jurídica en relación con la nueva forma del rito romano los decretos de la Sagrada Congregación de Ritos (Decreta Authentica Congregationis Sacrorum Rituum, ex actis eiusedem collecta…, etc.) publicados incesantemente desde 1588?

Dichos decretos pueden ser considerados estrictamente obligatorios si tienen una naturaleza preceptiva y son de naturaleza general (antes que particular).

(Foto: Emil E. Kwieciński/Nowy Ruch Liturgiczny)

22. ¿Cuál es la naturaleza de las responsa de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei sobre materias relativas a la forma extraordinaria del rito romano? ¿Tienen igual rango que los decretos (Decreta Authentica…) de la Sagrada Congregación de Ritos?

Afirmativo, sujeto a los criterios expuestos arriba.

23. En algunos lugares [existe] la práctica de celebrar en la víspera de Pentecostés la Misa solemne conforme a la forma extraordinaria del rito romano, precedida de la devoción del agua bautismal de acuerdo con los libros previos a aquellos en vigencia en 1962 [Nota de la Redacción: véase aquí, con traducción al inglés, esos ritos]. ¿Es admisible la celebración de los ritos de Nochebuena [Nota de la Redacción: "Christmas Eve" en el original; probablemente se trata de un error y el sacerdote firmante quiso decir la vigilia de Pentecostés, que es a lo que se refiere la pregunta] de acuerdo con los libros previos a aquellos vigentes en 1962? De no serlo, ¿está permitido celebrar los ritos de la vigilia de Pentecostés al menos como “servicio privado”?

Donde exista, se puede continuar con esta práctica.

24. ¿Son aceptables durante la Misa en la forma extraordinaria del rito romano cantos gregorianos cantados de acuerdo con un método distinto a aquel de Solesmes y previsto en el Rituale Romanum de 1961? En particular: 1) el método semiológico de la escuela de Eugène Cardine, 2) el método de canto de Marcel Pérès (técnica vocal basada en [el canto] oriental, especialmente croata, empleada ampliamente por Pérès y sus estudiantes), y 3) el uso del Rituale Romanum de 1908, omitiendo las reglas y regulaciones relativas a la técnica para cantar el canto gregoriano contenidas en el Rituale Romanum de 1961.

Afirmativo.

25. En algunos lugares, los cantos gregorianos se ejecutan ocasionalmente con varias voces. ¿Es permisible respecto del canto gregoriano durante la liturgia en la forma extraordinaria del rito romano el uso de tropos? Por ejemplo: Gloria in excelsis Deo, Et in terra pax hominibus bonae voluntatis, Laus tua Deus resonet coram te Rex, Laudamus te, Qui venisti propter nos Rex angelorum Deus, Benedicamus te, In sede maiestatias tuae, Adoramus te, Veneranda Trinitas, Glorificamus te, etc. (Benevent VI. 34 Mus. Pal, XV, 238).

La música ejecutada en funciones que son in cantu debe corresponderse con los textos litúrgicos relevantes.

26. ¿Cómo se debe responder al canto moderno habitualmente empleado en la Misa? Se le emplea habitualmente en la procesión de entrada o luego de una antífona en latín, como por ejemplo antes de la Ant. ad Offertorium o la Ant. ad Communionem. Se presentan dudas a partir del hecho que en la encíclica Musicae sacrae disciplina de 1956 y en la instrucción De musica sacra de 1958 (núm. 14, a) se indicada que esto requería del permiso del ordinario del lugar si se trata de una costumbre centenaria o inmemorial.

La pregunta requiere de especificación adicional.

27. ¿Está permitido el canto femenino solista en la forma extraordinaria del rito romano en relación con la instrucción Musicam Sacram, publicada en 1967? La Sagrada Congregación de Ritos, en una respuesta de 10 de julio de 1959 a dubia relativas a la instrucción De musica sacra de 1958 (las preguntas fueron formuladas por Monseñor Carli, obispo de Segni) determinó que el canto solista no debía ser ejecutado por mujeres (núm. 3 y 4).

Esta Pontificia Comisión no se opondría a esta práctica allí donde exista.

29. De modo similar a los permisos emitidos para la celebración de la Semana Santa en conformidad con los libros litúrgicos vigentes antes del Ordo Hebdomadae Sanctae Instauratus, ¿está previsto permitir en el futuro la celebración de la Semana Santa de acuerdo con la última edición del Caeremoniale Episcoporum [aquel de 1886], en lugar del Ritus Pontificalis Ordinis Hebdomadae Sanctae Instaurati, promulgado en 1958?

Tales permisos se han dado generalmente por un período de tres años, ad experimentum. [Nota de la Redacción: Véase lo dicho al respecto en las actualizaciones de esta entrada].

Esperando obtener respuesta a las dubia formuladas,

Con filial devoción,

Ks. lic. mgr. Dawid Pietras